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Un Jerez de los ciudadanos

EDITORIAL. 

El Ayuntamiento ha entregado un año más los Premios Ciudad de Jerez, coincidiendo con la festividad de San Dionisio, Patrón del municipio. La gala ha recuperado esplendor y diversidad, toda vez que en el anterior mandato se decidió recortar de once a tres el número de condecorados, lo que obviamente ha influido en la heterogeneidad, concurrencia y participación en el solemne acto. En esta ocasión, el evento ha pasado a celebrarse en Los Claustros de Santo Domingo –dejando atrás las apreturas del Cabildo antiguo- y han sido 7 el número de galardonados, jerezanos de los más diversos sectores y estratos sociales que han sido distinguidos por contribuir, cada uno en su ámbito, a mejorar su ciudad o promocionarla en el exterior.

En línea con el discurso del ‘portavoz’ de los premiados, el periodista Paco Lobatón, Premio Especial Ciudad de Jerez 2015, la ciudad debe empezar a dejar atrás los tópicos que la lastran de puertas afuera y pasar a ser construida por todos y cada uno de sus más de 212.000 habitantes. Hay que dejar de preguntarse qué va a hacer Jerez por mí y empezar a decir qué puedo hacer por Jerez, ha venido a decir el conocido comunicador. “Hay que pasar de ese Jerez de los señoritos a crear el Jerez de los ciudadanos”. En este sentido, a diferencia de los últimos cuatro años, la ceremonia del 9 de octubre de 2015, aun con todos los matices políticos que se quieran, ha vuelto a representar más a la ciudad y menos a las siglas que sostienen al gobierno municipal de turno. Significativo ha sido, por ejemplo, la presencia de representantes de los cinco grupos políticos con representación en la Corporación, lo que hacía ya unos años que no sucedía.

La ceremonia del 9 de octubre de 2015, aun con todos los matices políticos que se quieran, ha vuelto a representar más a la ciudad y menos a las siglas que sostienen al gobierno municipal de turno

Durante la entrega de cada uno de los trofeos con forma de casco griego del Guadalete, tanto Lobatón como Manuel Romero Bejarano, Premio Ciudad de Jerez 2015 a la Difusión, han coincidido en sus discursos en que no podemos sentarnos “a llorar en un bordillo” ante la losa de los indicadores que condicionan el futuro inmediato de la ciudad –el paro y la deuda municipal, principalmente-. Sin disimular ni omitir esta realidad aplastante, es necesario construir un nuevo relato desde la imaginación y la audacia para exprimir los enormes recursos y atractivos que Jerez tiene para salir adelante.

Dos grandes ejemplos de esto último se encuentran en Manuel Domecq Zurita y en Antonio Páez Lobato, otros dos de los siete galardonados: a la Conservación Patrimonial y a la Excelencia, respectivamente. El primero, septuagenario, ha puesto al servicio de la ciudad su valiosa herencia, el Palacio de Campo Real, conservando un tesoro de siglos en un entorno devastado que espera ansioso su reconstrucción; el segundo, nonagenario, saltó del mostrador del tabanco donde creció para convertirse en empresario de éxito gracias al vinagre, un suplicio hace 70 años para las bodegas pero que gracias a su visión y su infatigable trabajo es hoy un producto de fama mundial que en muchos casos puede ser más valioso que una botella del mejor de los jereces.

Como nexos de unión intergeneracionales de lo que se puede hacer por Jerez desde el talento y el esfuerzo han figurado también Abraham Zambrana, joven barqueño que se dedica a la moda y al diseño de calzado artesano (Premio a la Creación), y Lola Rueda, que ha conseguido edificar detrás de un simple hastag, #mujeresimparables, una iniciativa que aglutina a las mujeres empresarias de la ciudad, las cuales empiezan afortunadamente a multiplicarse. Las mujeres serán el motor de la revolución del Jerez que viene o no habrá revolución. 

Reivindicando desde la calle, desde las asociaciones. Reclamando su sitio y su voz en esta época de transformaciones y cambios acelerados. Representadas en la ciudad, por ejemplo, por la federación de asociaciones La Voz de las Mujeres, cuya presidenta, Remedios Núñez, ha sido la encargada de recibir el Premio Ciudad de Jerez que les reconoce su esfuerzo en pos de la Igualdad. Igualdad, elemento capital para llegar a articular un buen discurso que nos lleve hacia el Jerez que queremos. Ese Jerez de los ciudadanos. “Un Jerez sin fronteras”, como ha demandado Lobatón. Ese Jerez, a la manera de Celaya, cargado de futuro. 

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