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Un ‘gastropub’ en la meca del ‘sherry’

La cervecería internacional Los Dos Deditos, con cerca de 80 referencias de medio mundo, cuenta desde hace unos meses con una rica y variada vertiente gastronómica inspirada en los fogones de los pub-restaurantes británicos.

La cervecería internacional Los Dos Deditos, con cerca de 80 referencias, cuenta además con una rica y variada vertiente gastronómica inspirada en los fogones de los pub-restaurantes británicos.

A Marko Stamenkovic le gusta estar por delante. Con 2,02 metros de altura y unas manos que te engullen cuando te saludan, nadie sería capaz de negar esa afirmación. Pero no hablamos de forma sino de fondo. A él no le gustan las modas ni que su negocio sea uno más. “Yo tengo una línea y la mantengo”, sostiene. Sin discusión. Aunque el fraile de Paulaner está presente hasta en los polos del personal de su establecimiento, hace años que esta cerveza no se tira en Los Dos Deditos. ¿Por qué? “Ya la tiene todo el mundo, hasta en grifos, y a mí me gusta diferenciarme. Cuando la cerveza era sota, caballo y rey, y todo el mundo bebía Cruzcampo, aquí ya había más de 100 referencias”. Desde hace unos meses, este hostelero de Belgrado que se hizo con las riendas del mítico local del centro de Jerez ha dado un nuevo giro a su concepto de cervecería internacional. Birras de medio mundo –unas 70-80 para elegir-, copas largas, sidras de diferentes sabores, música actual pero también de los 80 y 90, mucho deporte en sus tres pantallas de televisión, y ahora también comida de calidad.

Marko ya contaba desde hace cinco años con la cervecería internacional con más referencias de la provincia, ahora también con el primer gastropub. Habrán oído hasta la saciedad el concepto gastrobar, pero, ¿qué es eso de gastropub? En 1991, los socios David Eyre y Mike Belben abrieron un pub en Londres llamado The Eagle. Querían desmarcarse de los public house (pub) convencionales y querían ir más allá de la pub grub, la comida típica de estos establecimientos ingleses basada principalmente en el pastel steak and kidney y el archiconocido fish and chips. El gastropub dio un giro a esas comidas estomagantes típicamente british y apostaron por especializarse en platos de calidad, bien presentados, y perfectamente compatibles con unas buenas pintas y unos buenos tercios de cerveza. 

Con esa clave, Marko se ha aliado desde hace unos meses con Alejandro Pérez, un cocinero jerezano que precisamente se ha formado en los últimos años en pub-restaurantes de Gran Bretaña. “Estuve aprendiendo cocina asiática y allí estaba en un gastropub con cocineros checos, argelinos, japoneses… Aprendí de todo el mundo”. Antes de eso, además, “ya estuve aquí poniendo copas”, sonríe el jefe de cocina de Los Dos Deditos. Ahora el gran reto es que la gente se entere de lo que sirven en la céntrica plaza Vargas -por cierto, ¿para cuándo peatonal?-.

“El boca a boca es nuestra gran arma. Hasta hace poco había clientes fijos que no se esperaban que aquí sirviéramos estos platos”, explica Alejandro mientras lo mismo prepara un tataki de atún con soja y miel que una ensalada de queso de cabra, cebolla crujiente y salsa de mostaza y miel. Son solo algunas de las especialidades de la profusa carta de la casa, como también el arroz Dos Deditos, el provolone con compota de fresas naturales, el revuelto de chorizo ahumado picante, y los woks de verduras y pollo. “Tenemos una hamburguesa de retinto con 150 gramos de carne de primera, sin apenas grasa, servida con patatas. Eso, más una cerveza, cuesta como un menú de McDonald’s”.

La historia de Los Dos Deditos se remonta a varias generaciones atrás, aunque Marko se hizo con las riendas del negocio hace cinco años, tras el paso previo de Javier Sánchez Mellado, actual dueño de las cervecerías Gorila y La Maceta. Los Dos Deditos fue en su época una tasca de vinos, explica su propietario, y el nombre se le quedó porque los clientes pedían que le pusieran dos deditos de vino. El dueño de aquella época registró el nombre y se quedó así. Hoy, más que vino de Jerez, tiene cervezas de todo tipo, gustos y sabores: escocesas, japonesas, belgas, norteamericanas, mexicanas… Sus repisas dan buena cuenta de ello. “No tenemos más porque casi no nos queda espacio”. “Cada día vendo más cerveza de importación y no creo que sea una moda, pues hoy en día, cada vez más, la gente quiere probar cosas diferentes”. Como muy distinto es probar bocado en este local. Cuenta Alejandro que haciendo honor a la especialidad suprema de la casa, “tenemos un solomillo a la cerveza, presa a la cerveza y miel, y una salsa especial que me he inventado que lleva cerveza negra O’ Hara’s para regar las patatas gajo. Es una mezcla de comida moderna e internacional”, apunta el chef. Todo sea por ir un paso por delante, pensará Marko, este gigantón que tira la cerveza como nadie y que ha importado a Jerez y a la provincia un novedoso concepto de restauración que conviene no perderse.

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