Jerez

Un cóctel en el Palacio del Tiempo

El complejo de La Atalaya recibirá más de 300.000 euros de inversión en 2020 para convertir sus dos naves bodegueras y el Museo de los Relojes, que tendrá zona de catering, en un singular centro de congresos, celebraciones y eventos culturales

El Ayuntamiento de Jerez ha fijado un presupuesto base de licitación de casi 316.000 euros para abordar reformas, reparaciones y consolidación estructural de las diferentes edificaciones de los Museos de la Atalaya, que fueron a parar a manos públicas tras la expropiación de Rumasa en los 80. La actuación está cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) en el marco del programa operativo plurirregional de España 2014-2020, y el Ayuntamiento, que aporta el 20% del presupuesto. El concurso público, que fue aprobado el pasado 15 de noviembre en junta de gobierno local, se cerrará el próximo 10 de diciembre y las obras deberán comenzar a primeros de 2020 y por espacio de cinco meses de duración. 

Como recoge el pliego, con la realización de las obras básicamente se pretende que la nave Don Jorge pueda funcionar como gran salón de celebraciones; que la sala show de la nave Don Federico —antiguo Museo del Vino— pueda acoger actividades de perfil congresual y actos de tipo social, cultural, etcétera; y que El Palacio del Tiempo (museo de los relojes) pueda ofrecer servicio de catering, de forma restringida en salas a determinar, orientado al desarrollo turístico y al desarrollo de este activo patrimonio cultural de la ciudad.

La Fundación Andrés de Ribera, que gestiona desde hace 32 años este complejo cultural y turístico de la ciudad, se mantiene activa, a pesar de que desde hace más de una década se sumió en una profunda crisis, especialmente por la falta de aportaciones económicas de sus patronos, Ayuntamiento de Jerez y Diputación de Cádiz. En el primer caso, ha ido reponiendo mal que bien, a base de inversiones y operaciones de patrimonio —con la enajenación de bienes propiedad de la FAR para hacer caja, por ejemplo—, sus compromisos; en el segundo caso, ha protagonizado una huida hacia adelante —lleva diez años queriendo marcharse de la entidad— con la que parece haberse desentendido por completo de un espacio que nunca pareció interesarle del todo.

Entre los objetivos de la Fundación Andrés de Ribera, según recogían sus estatutos en su constitución en 1986, se encuentra “el desarrollo cultural turístico de Jerez”, añadiendo una serie de atractivos más al recorrido habitual que hacen los turistas en la ciudad. Según los estatutos que entonces se le dieron a la fundación que iba a gestionar estos “bienes atípicos” del holding Rumasa, la entidad tiene un carácter de “institución benéfico-docente” y en la presidencia se alternarán cada año el presidente de la Diputación —el difunto Alfonso Perales por aquel entonces—, y el alcalde de Jerez —Pedro Pacheco en aquella época—.

Fondos de la Edusi para “poner en valor el centro histórico”

La contratación de estas obras se encuadra en el marco de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Edusi) de Jerez 2022, concretamente en la línea de actuación 6: Rehabilitación y puesta en valor del patrimonio y activos culturales del Centro Histórico desde una perspectiva ambiental y orientada al desarrollo turístico. Los objetivos operativos de esta línea son “promover la protección, fomento y desarrollo del patrimonio cultural del área urbana, en particular las de interés turístico, incrementando el número de visitantes que son atraídos a la ciudad como consecuencia del atractivo de su patrimonio histórico, artístico y cultural”.

Las naves bodegueras se remontan a mediados del siglo XIX y, en el caso de la nave Don Jorge, con capacidad para medio millar de personas, “debe poder funcionar como gran salón de celebraciones”. Como recoge el proyecto de rehabilitación, que lleva redactado desde hace un par de años por técnicos de la Delegación Municipal de Urbanismo, “su aforo lo convierte en uno de las mayores dimensiones de Jerez —junto a Los Gigantes en González Byass y la sala central de Real Tesoro—. El espacio tiene vocación de funcionar de manera independiente, pero también como complemento de la sala audiovisual y como alternativa en caso de lluvia a las actividades a celebrar al aire libre”.

Por otro lado, la enorme singularidad audiovisual de la sala show de la nave Don Federico, es “el mayor atractivo para generar actividad de perfil congresual y acoger diversos perfiles de actos (social, cultural, etcétera). La experiencia nos ha demostrado que el hecho de poder acoger una reunión —con capacidad para más de 200 personas— en muy diversos formatos, de perfil técnico, lúdico, social… resulta lo más atractivo y diferenciador de estas instalaciones”. El objetivo, añade el pliego de prescripciones técnicas, es “recuperar la operatividad de los recursos tecnológicos, dentro del programa de mejora de servicios tecnológicos en el sector turístico y de eventos. Es por ello que planteamos poder cubrir varios escenarios que resultarán de gran interés para todo tipo de usuario, y que convertirían estas instalaciones en un Centro de Congresos versátil y único”.

En el caso de las reformas en el Museo de los Relojes, que comenzó su colección en 1972 y alberga más de 300 relojes de los siglos XVIII y XIX, el objetivo es dotar al Palacio del Tiempo “de lo necesario para dar servicio de catering, de forma restringida en salas a determinar, orientado al desarrollo turístico y al desarrollo de este activo patrimonio cultural de la ciudad. Como tenemos un presupuesto limitado, en esta fase de actuaciones, sólo se subsanarán algunas deficiencias existentes tanto en la montera de vidrio como en las fachadas”.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *