Jerez

Un alegato por un Jerez de futuro y “sin fronteras”

Los premios Ciudad de Jerez 2015 encomian la labor de Abraham Zambrana, Manuel Romero, Lola Rueda, Manuel Domecq, Antonio Páez Lobato, Paco Lobatón y la Federación La Voz de las Mujeres

El porvenir no existe si no nos atrevemos a imaginarlo”. Parafraseando en su discurso a José Saramago, el periodista Paco Lobatón, premio Especial Ciudad de Jerez 2015, animaba a los jerezanos y jerezanas a pelear por un Jerez más próspero, un Jerez en el que se refleje la capacidad de la ciudadanía por labrar su propio futuro. Ese ejemplo lo personificó en la figura de sus compañeros de escenario, Lola Rueda Barranco, premio a la Iniciativa; la Federación La Voz de las Mujeres, premio a la Igualdad; Abraham Zambrana, premio a la Creación; Manuel Romejo Bejarano, premio a la Difusión; Manuel Domecq Zurita, premio a la Conservación Patrimonial y Antonio Páez Lobato, premio a la Excelencia.

En lo que fue una mañana más primaveral que otoñal, la jornada del patrón San Dionisio comenzaba en la plaza de la Asunción con el traslado de la réplica del Pendón a cargo de Isabel Armario, para dirigirse posteriormente a los Claustros de Santo Domingo, donde se celebraba por primera vez la gala de los Premios Ciudad de Jerez.

Tras los sones de ‘Goyesca’, de Granados, interpretados por las jóvenes Paula García, al piano, y Sofía Torres, al violonchelo, arrancaba la entrega de premios con Manuel Domecq Zurita como primer agraciado, al que se le reconoció su labor de rehabilitación y conservación del palacio de Campo Real, del siglo XVI, que además alberga un archivo histórico de gran interés documental.

A Domecq le siguió la Federación La Voz de Las Mujeres, representada por su presidenta, Remedios Núñez, quien consideró un “honor” recibir el premio a la Igualdad a la par que expresó que el mismo “nos da más ganas de trabajar por las mujeres”. Hay que señalar que esta federación aglutina actualmente a once asociaciones y a más de 400 mujeres.

Un emocionado Abraham Zambrana recibía de manos del teniente de alcalde José Antonio Díaz el premio a la Creación. “Hace 15 años sembré un árbol y hoy recojo sus frutos”, señaló este joven que ha creado su propia firma de calzado poniendo su formación como guarnicionero al servicio de la moda.

Manuel Romero Bejarano, premio a la Difusión, hizo un breve pero emotivo discurso, en el que animó a los jerezanos a presumir y dar a conocer su patrimonio. Tras quitarse méritos -“no merezco el premio por la altura de los otros premiados”- afirmó que “las cosas que vemos en la ciudad son para sentarnos en un bordillo y echarnos a llorar”, pero animó a la ciudadanía para que luche para que el foráneo se de cuenta “de que Jerez no es sólo crisis y paro”, poniendo como ejemplo su Feria del Caballo y su gran patrimonio monumental.El premio a la Excelencia recayó en Antonio Páez Lobato, conocido en la ciudad como ‘El Rey del Vinagre’, ya que fue él quien apostó por el vinagre de Jerez hace 70 años, siendo el principal artífice de que hoy día tenga el reconocimiento internacional que tiene. Recogió el premio su nieta Carmina, quien afirmó que su abuelo “lleva toda la vida trabajando, desde que empezó subido en una banqueta limpiando vasos en el tabanco de su padre”.

Lola Rueda Barranco recogió su premio a la Iniciativa gracias a su vocación de trabajo en el ámbito de la comunicación, las relaciones públicas y las redes sociales  para apostar por la innovación dirigida al desarrollo económico y el crecimiento. Impulsora de la Red Profesional de Mujeres Imparables, un proyecto que definió “de visibilización de la mujer empresarial”.

Jerez, “ciudad sin fronteras”

El momento álgido de la gala llegó cuando Paco Lobatón recogía su premio, el Especial Ciudad de Jerez 2015. En un discurso de 30 minutos, en el que echó la vista atrás para recordar su infancia en Las Delicias, su etapa adolescente entre Los Marianistas y el Coloma, así como sus inicios en el Periodismo en Radio Jerez y su vida universitaria en Madrid, con paso incluido por la cárcel de Carabanchel por sus ideales políticos, el conocido periodista hizo un rotundo alegato por un Jerez “sin fronteras” en el que sean sus ciudadanos los que marquen el cambio que la ciudad tiene y debe afrontar para salir adelante.

“Esa es la ciudad que quiero y que debe estar en el centro de nuestras aspiraciones con el impulso decidido por un tiempo distinto como arma cargada de futuro. Un futuro entendido como proyecto libre de la rémora que traba el derecho a vivir con dignidad. Dignidad que es sinónimo al derecho a vivir con derechos. Me acojo aquí a la edonista sentencia de San Agustín que dice que la vida no merece vivirse si no es para ser feliz. Esa es la ciudad a la que quiero. Un Jerez sin fronteras”, sentenció.

A su vez afirmó que todavía, tanto en Madrid como en media España, Jerez es conocida por su ruina y su paro y por tópicos tan manidos como el del señorito, “tópico trasnochado que nos golpea todavía y que va a seguir golpeándonos si no somos capaces de cambiarlo por el Jerez de los ciudadanos. El señorío lo da la ciudadanía, no los privilegios y la ciudadanía tiene la igualdad de derechos y a esa ecuación debemos volver una y otra vez”.

Y aunque reconoció que Jerez se haya hecho “acreedora de títulos implacables e indeseables como los de ciudad fallida o ciudad fracaso”, animó a los ciudadanos a no resignarse. Así, esos títulos los acepta “como un desafío, como una aceptación a la rebeldía ciudadana. ¿Cómo a pesar de todas las decepciones que hayamos podido tener vamos a renunciar a una gobernanza de calidad y capaz de unir todas las voluntades ciudadanas, no sólo las partidarias, y de hacer confluir iniciativas de progreso?”, se preguntó. “Renunciar a eso sería la peor condena para la colectividad que llamamos ciudad”.

Cerró el acto la alcaldesa, Mamen Sánchez, que tras dedicar palabras de agradecimiento hacia los premiados, destacó que “con personas como vosotros y vosotras será más fácil luchar por una ciudad para las personas, en la que la igualdad de género y de condición sea un derecho real, abierta, y a pesar de su nombre, sin fronteras, justa, sin desahucios, sin discriminación, una ciudad saludable, y que ofrezca calidad de vida”.

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