Feria del Caballo

Tres ‘Erasmus’ rusas en la Feria del Caballo: “Todo es como mágico”

Zoya, Tatiana y Angelina llegaron desde Piatigorsk a Jerez el pasado mes de enero para continuar sus estudios de doble grado en Turismo Internacional: "El rebujito está muy bueno, nos recuerda a una bebida nuestra que se llama kvas"

Paseando por el Real de la Feria del Caballo, tres chicas rusas cumplen cuatro meses de estancia en España. El programa Erasmus les llevó el 15 de enero desde Piatigorsk, la ciudad de las cinco montañas, en el Cáucaso, a Jerez, la ciudad del vino, del flamenco y del caballo. De esa forma, Zoya, Tatiana y Angelina, pudieron continuar con estudios de doble grado de Turismo Internacional en el campus de Jerez de la Universidad de Cádiz.

“A mí lo que más me ha sorprendido de Andalucía es el andaluz“, dice entre risas Tatiana Lóseva (21 años), que ya ha aprendido (y con desparpajo) varias expresiones del habla andaluza. ¿De comer? “Las croquetas, las croquetas”. Su compañera Zoya Aroian (22 años), de origen armenio, reconoce que le cuesta algo más la gastronomía andaluza, que considera “muy extraña” y considera que los dulces son “demasiados dulces”, pero le hace un guiño al rebujito, que le ha gustado mucho. “Está muy bueno, nos recuerda a una bebida rusa que se llama kvas“, comenta. Su amiga Angelina Nasedkina (22 años), está de acuerdo en los gustos culinarios pero hace una excepción con los dulces, que a ella sí le gustan. “Echo de menos la nuestra, pero lo que me gusta de aquí es que todos los productos son muy naturales“, dice. Tatiana, por su parte, se suma a la fiebre del rebujito pero confiesa que prefiere una copa de cream o de moscatel.

Las erasmus rusas, estudiantes del doble grado de Turismo Internacional durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

En algo coinciden las tres: la fiesta que más les agrada de las que han conocido estos meses es la Feria de Jerez. “Para nosotras las tradiciones andaluzas son muy extrañas; por ejemplo la Semana Santa fue algo muy raro pero me gustó mucho, es muy diferente verla en vídeo que vivirla, ver los pasos tan bonitos y la gente tan creyente que participa”, explica Zoya, que le encanta la Feria “porque todo es como mágico”. Para Angelina, sin embargo, la Semana Santa es una festividad algo más anclada al pasado, cuando la Feria es “para los jóvenes”. “La Semana Santa es muy seria, no me gusta”, confiesa, al tiempo que cree que “es difícil de explicar” lo que siente ya que en Rusia no tienen “nada parecido”. Tatiana elogia a la Feria precisamente por su capacidad de unir a la gente: “Me gustan mucho las tradiciones andaluzas, especialmente la Feria porque es impresionante, la gente se reúne, bebe, come y baila sevillanas en trajes tradicionales”.

Sin embargo, la adaptación para las tres, que conviven con otras dos chicas rusas más también de Piatigorsk, no ha sido fácil. Tatiana cree que la ciudad es un poco aburrida y algo pequeña aunque Zoya, por ejemplo, cree que eso es un punto a favor: “No hay tanto ruido y es una ciudad tranquila”. Esta última, lamenta lo difícil que ha sido también interactuar con españoles, quienes en un principio parecían muy abiertos pero con los que cuesta intimar. Por su parte, Angelina, pese a echar de menos Rusia, valora el sentimiento de libertad para pasear que le ofrece Jerez aunque echa de menos más juventud: “Cuando llegué no, pero ahora sí me gusta mucho la ciudad”.

Zoya, Angelina y Tatiana son estudiantes de la Universidad Estatal de Pyatigorsk. FOTO: MANU GARCÍA.

A ninguna de las tres les ha hecho demasiada gracia el Carnaval de Cádiz pero reconocen que a lo mejor es porque no lo han conocido bien, al haber ido sólo por la noche. “Para mí fue un shock, había mucha basura al lado de la Catedral de Cádiz; todos bebían y las calles estaban sucias”, explica Zoya. “Puede ser que por la mañana todo sea diferente”, dice, lamentándolo.

Sobre las cosas que más le han llamado la atención a las chicas rusas de Andalucía es “la siesta”, que creen que altera, de una forma u otra, el ritmo de vida normal. “¡Algunas tiendas sólo abren por la mañana y luego a partir de las seis!”, dice todavía sorprendida Zoya, que tampoco conocía lo que era comprar una bombona de butano. “En Rusia no tenemos eso”, ríe. Por otro lado, Angelina comenta con algo de reparo su opinión sobre las bebidas en España: “No sé si esto está bien que lo pongas en el periódico (ríe) pero el alcohol aquí es de más calidad y está más bueno que en Rusia”.

Las tres, volverán junto a sus otras dos compañeras a Rusia el próximo mes de julio, aunque antes harán una parada para visitar Barcelona y Madrid. Pese a la añoranza al terruño, como cualquier mortal, se sienten cómodas e incluso alguna de ellas, como Zoya, confiesa que le gustaría vivir en Andalucía: “Me gusta mucho porque es muy española, tal y como me la imaginé yo en mi cabeza; no quiero volver a Rusia”.

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