Cartelera Sur

Tragicomedia en la urbanización

Crítica de la película 'Suburbicon', de George Clooney

SUBURBICON (Suburbicon, Estados Unidos, 2017) (105 min.) Director: George Clooney. Guión: Joel y Ethan Coen, George Clooney y Grant Heslov. Fotografía: Robert Elswitt. Música: Alexandre Desplatt. Reparto: Matt Damon. Julianne Moore, Noah Jupe, Oscar Isaac…

George Clooney es el penúltimo descendiente de una familia de personalidades relacionadas con el mundo del entretenimiento. No es un outsider de Hollywood, sino más bien lo contrario, uno de los herederos del star system. Su compromiso con las políticas más liberales del partido demócrata y con diversas causas humanitarias ha sido explícito. Como director y productor cinematográfico, esa filiación política se filtra en su trabajo: una visión integradora de la comunidad y del estilo de vida norteamericano no excesivamente materialista, sensibilidad sobre temas raciales o el respeto al medio ambiente, aparecen en sus películas pespunteando una vocación clara por el espectáculo.

Suburbicon, su sexto trabajo detrás de las cámaras, muestra algunas de las inquietudes del Clooney activista. Recurre a una historia apartada en su momento por los hermanos Coen, otros ilustres liberales, para dar su visión de los Estados Unidos de la era Trump. El relato está ambientado en los años cincuenta, la época dorada del American lifestyle, e ilustra el “triunfo” de los valores que, según el presidente norteamericano, hicieron a América grande una vez: una clase media que cree haber encontrado el paraíso de estabilidad y confort en urbanizaciones residenciales lejos de la abigarrada mezcla de los barrios céntricos, insolidaria e insatisfecha afectivamente. Con seguridad los mismos valores que comparte la clase media europea, el primer mundo.

Todo el argumento de Suburbicon está cargado de ironía, como es habitual en los guiones de los Coen, y reincide en algunas de sus constantes: un crimen doméstico nada perfecto dentro de una familia nada perfecta, padre de familia cínico en crisis existencial, unos criminales chapuceros…, y sobre todo la subversión de los géneros típica de Joel y Ethan Coen. Con Suburbicon podemos hablar de thriller, de cine negro, de crónica de sucesos o de patética tragicomedia. No es un mal thriller o una mala comedia negra, a ratos logra trasladar al espectador esa mezcla de diversión y conmoción violenta de Fargo o Sangre Fácil; el mundo Coen está ahí pero Clooney no aporta el toque absurdo que pone orden en el caos argumental y enlaza las subtramas. La trama principal, triángulo amoroso y crimen hogareño, se combina con una trama paralela de mensaje antirracista, un postizo añadido a la historia original, totalmente a contrapelo pero pertinente en el momento actual y útil para la corrección política.

Hay una sensación de déja vu en los trucos de comedia slapstick, de dibujos animados, para darle un giro sorpresivo al guion; también las pinceladas Hitchcock del vaso de leche o el cuchillo resuenan como una musiquilla familiar. Por el contrario, algunas escenas sí logran combinar lo grotesco y sórdido con lo hilarante: la secuencia de Nicky debajo de la cama mientras fuera de campo se desarrolla la tragedia, o la charla final entre padre e hijo.

El trabajo del reparto es estupendo, en la línea que separa la caricatura de lo realista: Matt Damon como el cinico Gardner Lodge, Julianne Moore especialmente en el papel de cuñada, inocente y perversa a la vez, y un increíble Noah Jupe en el papel de Nicky, el hijo de los Lodge. Clooney recrea impecablemente el sueño americano, la urbanización residencial de los años cincuenta, pero en realidad pretende representar la pesadilla en que se puede convertir la América blanca de Trump. Esta historia agridulce tiene momentos cómicos y otros desquiciados aunque se queda a medio camino en ambos. Se deja ver sin exigir demasiado del espectador.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *