Empresas y Trabajo

“Todo el mundo pensó al principio que estaba loco”

Pablo Soto, jerezano de 24 años y estudiante de Diseño Industrial, acaba de ganar con su proyecto Kuzo Labs el XII Concurso de Emprendedores Universitarios. 

Kuzo Labs es el nombre del proyecto que se ha convertido en primer premio del XII Concurso de Emprendedores Universitarios, organizado por la Escuela de Negocios EOI, la Agencia IDEA y Grupo Joly. Su joven creador, Pablo Soto, natural de Jerez y con 24 años, ya antes de licenciarse en Diseño Industrial comenzó a darle vueltas a la idea: “Junto con otros compañeros, empecé a crear un producto en mi mente, Nemonic, proyecto que ahora está aparte y que, incluso, se ha presentado a otro concurso. Y a raíz de ahí, de las cosas que hacían falta para llevar a cabo este proyecto, me decidí a desarrollar Kuzo. Me daba cuenta de que, independientemente de si salía el proyecto o no, necesitaba medios para llevarlo a cabo. Si Andalucía no destaca por las invenciones es que tampoco han dado espacios para crearlas. Y dije, por qué no, voy a llegar hasta el final”. Una iniciativa sobre la que, según Pablo, “todo el mundo pensó al principio que estaba loco”.

Afirma que le “inspiró todo”, una idea que nacía de observaciones: “Kuzo Labs es el compendio de todo lo que he visto, todo lo que he creído que había que hacer. Tenemos por una lado, aquí en Jerez, gente que acude al salón manga; por otro, los movimientos sociales, que ahora están muy fuertes, sobre todo a raíz del 15-M; mi carrera y muchos problemas que hay. Me dije, ¿cómo tiene que gestionarse la industria pero que sea sostenible y posible, sobre todo aquí, en Andalucía?

Este joven emprendedor no duda de que Andalucía es “artesana” y destaca la importancia de sus costumbres en ciertas provincias: “Dije vamos a crear algo diferente y vamos a arrancar desde los disfraces. En Andalucía este proyecto es esencial, no olvidemos por ejemplo, los carnavales o el salón manga de Jerez. Esta comunidad siempre ha sido artesana, por qué no aplicar ingeniería al producto.” Un proyecto que se divide en cinco fases de momento: creación de disfraces, miniaturas, aplicación de la ingeniería (laboratorio de prototipos), creación de diseños propios y creación de redes de prototipos. Según Pablo, en esta última fase quieren “poner su granito de arena” y “participar en la reactivación industrial de Andalucía”. “No somos ambiciosos hasta el punto de hacerlos solo nosotros, pero queremos estar ahí”.

Kuzo Labs iba a ser el resultado de muchas cosas, pero terminó siendo ingeniería de fábrica sostenible:“Cuando empecé a desarrollar el proyecto fin de carrera iba hacer una aplicación móvil, pero pensé que era más de lo mismo. Y surgió, poco a poco, este modelo en mi mente”. Este joven creador apuesta por las grandes ideas y piensa que nada debería quedarse en “una conversación entre colegas”, a lo que añade que “en diseño industrial pasa mucho, se suelen crear ideas que luego sólo llegan al dibujo y se pierden”.

“Este proyecto necesitaría para llevarse a cabo 21.000 euros, con una caja y tesorería importante para estar preparados”.

En cuanto a la financiación, Soto explica que “este proyecto necesitaría para llevarse a cabo 21.000 euros, con una caja y tesorería importante para estar preparados”. Este joven jerezano lo tiene claro: “Estamos intentado hacer que la inversión sea menor para centrarnos en tres o cuatro líneas. Tenemos que luchar con el modelo de comprar de usar y tirar, ver cómo podemos hacerlo, porque aunque esto sea una buena idea, la gente va a seguir comprando. Tenemos que centrarnos en productos y líneas de negocios que mantengan el taller de prototipos, para que vaya funcionando al público mientras nosotros podemos desarrollar productos para nuestra firma propia.”

Aunque si hablamos de Jerez, Pablo aclara que “en un principio, no se puede desarrollar aquí, este proyecto necesita ser impulsado desde muchos campos y en Jerez no hay una cultura de ingeniería y escuelas universitarias que nos pudieran ayudar. Podría cuajar más adelante. Para empezar tenemos que hacerlo en un sitio donde haya movimiento, y lo haremos en Sevilla”. El primer premio obtenido consta de una beca para un máster de postgrado en la EOI, valorado en más de 18.000 euros, así como la incubación del proyecto en un Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial (CADE) de la red Andalucía Emprende. Un proyecto que ya está impulsado en otros países y que, ahora, podrá probarse en España. Con todo, Soto aconseja: “Ningún joven debe desanimarse, al revés cualquier idea puede ser buena”.

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