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Tan histórico, tan olvidado

El centro histórico de Jerez, quince, veinte… treinta años después, sigue en el punto de partida.

Llama poderosamente la atención que el gobierno municipal de Jerez, tomando todavía la medida a la gestión del Ayuntamiento, haya presentado ya un Plan Director para el Centro Histórico (incluidos los barrios de San Miguel y Santiago). Se trata de la enésima iniciativa que se presenta para esta zona tan degradada de la ciudad y si es la enésima iniciativa al respecto es por una simple razón: todas las anteriores han fracasado. Ni PP ni PSOE en su anterior época ni, claro está, Pedro Pacheco en sus distintas formaciones andalucistas, tuvieron éxito en los distintos planes que se han ido sucediendo, de ahí que parezca osado lanzar ya una propuesta sobre un asunto de este calado.

Lo más llamativo de lo que ha avanzado el gobierno municipal es la renuncia a la Ciudad del Flamenco, el proyecto estrella gestado por Pacheco que aspiraba a convertirse, desde la plaza Belén, en dinamizador de la zona. Se trataba de un proyecto muy ambicioso –para alguno incluso faraónico, un adjetivo muy recurrente en Jerez- que nunca contó con financiación plena, entre otras razones por el escaso compromiso de las distintas administraciones con el proyecto. Negocios relacionados con el turismo y el ocio, con la cultura, con la simple promoción inmobiliaria… todos ellos iban a hacer su aportación para la rehabilitación integral de esta zona concreta del centro, desde el Arroyo hasta San Mateo. Sin embargo, durante todo este tiempo la zona ha continuado degradándose, además con incomodidades añadidas como la apertura de discotecas –y el subsiguiente botellón– que no han hecho más que incrementar el malestar y la sensación de abandono de los vecinos, cada vez más conscientes de sí mismos como auténticos resistentes. Incluso zonas próximas que hasta no hace tanto preservaban cierto tirón residencial y comercial, como la calle Francos, hoy están en clara decadencia.

Bien, el Plan Director nace con un perfil que podría calificarse como bajo y, a la vista de la situación de las finanzas municipales, no cabe esperar grandes sorpresas. Además, se fía buena parte de su desarrollo a subvenciones (es decir, a la colaboración de otras administraciones) y a la iniciativa privada. Otra vez…

Parque y auditorio en plaza Belén, recuperación del palacio de Riquelme, la reurbanización de calles próximas al Zoco de Artesanos… pueden ser buenas iniciativas, por qué no, pero están muy lejos de suponer un golpe de mano para que el centro histórico vuelva a ser un sitio atractivo para residir y para montar negocios, para vivir, en definitiva. El centro histórico de Jerez, quince, veinte… treinta años después, sigue en el punto de partida.

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