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Joaquín El Morao, cantando frente a su furgoneta. FOTO: MANU GARCÍA

El afilador que no desafina

Joaquín El Morao sigue recorriendo la provincia con su furgoneta, afilando todo lo que se le pone por delante, y perpetuando un oficio en peligro de extinción al que lleva dedicados 47 años de su vida