EditorialEdición Jerez

Susto o muerte

EDITORIAL.

EDITORIAL. Pensar que Ganemos e IU dieron un cheque en blanco en junio de 2015 y que estos cuatro años iban a conformarse con ser meras comparsas es una temeridad que nadie en el PSOE debería permitir.

El gobierno municipal socialista está obligado a la vista de los acontecimientos de los últimos días a reaccionar y cambiar el paso. El severo toque de atención de uno de sus socios de investidura, en la voz de Raúl Ruiz-Berdejo (IU), y en menor medida de Santiago Sánchez, líder de Ganemos Jerez, debería hacer replantearse al ejecutivo que preside la alcaldesa Mamen Sánchez si está haciendo lo suficiente por cumplir con los acuerdos que le permitieron auparse al poder municipal con el menor número de concejales electos de la historia democrática reciente. Más que revolverse a la defensiva, es el momento de reflexionar sobre si realmente está logrando imprimir un nuevo rumbo a una ciudad asqueada por la mala praxis política, colapsada por el paro y frustrada por la oportunidades perdidas.

Agosto es un mes propicio para la reflexión y, más allá de los incontables problemas del día a día, el desbordamiento de tareas para pocas personas y las disfunciones internas, el equipo del PSOE en el Ayuntamiento debería afrontar una estrategia encaminada a buscar la cohesión y la complicidad de sus apoyos políticos, que por otra parte desde el minuto uno han mirado con recelo que ese gobierno en minoría pudiese funcionar. “Era elegir susto o muerte”, llegaron a decir en los días previos a la investidura. Delegar tareas y hacerles copartícipes reales —no convidados de piedra— del giro que precisa la ciudad sería mucho más sensato que enrocarse en su postura como quien tiene controlada al 100% la situación. Pensar menos en los intereses partidistas y en mantenerse en 2019, y más en la que debería ser la única prioridad, el rescate de una ciudad desangrada, tampoco sería mala opción. Solo así es posible avanzar en la reconstrucción de un municipio del que todo el mundo coincide en su potencial pero también en el clima de inestabilidad que parece sufrir de forma permanente.

Pensar que Ganemos e IU dieron un cheque en blanco en junio de 2015 y que estos cuatro años iban a conformarse con ser meras comparsas es una temeridad que nadie en el PSOE debería permitir

Algo más de un año después del desalojo del PP —que, por una cosa o por otra, obtuvo el respaldo mayoritario de la ciudadanía—, solo hay indicios de que Mamen Sánchez y su equipo tienen voluntad de hacer las cosas de forma diferente a como se han venido haciendo en el Ayuntamiento en las últimas dos décadas. Descartar de antemano la municipalización del servicio de ayuda a domicilio, culpando indirectamente a la Junta de no cumplir a tiempo con sus obligaciones de pago, es solo uno de los asuntos en los que el PSOE no termina de demostrar por qué modelo de gestión apuesta y si de verdad cuenta con la opinión y las propuestas de sus socios. Corresponsables desde luego, ya sea dentro o fuera del gobierno, de la situación política actual. En todo caso, pensar que Ganemos e IU dieron un cheque en blanco en junio de 2015 y que estos cuatro años iban a conformarse con ser meras comparsas en las bancadas de la oposición es, además de mucho suponer, una temeridad que nadie en el PSOE debería permitir. Otra cosa es que haya parte de los socialistas que sigan sin terminar de creerse que gobernar fuese la mejor opción, lo que daría en sí mismo para otro editorial.

En paralelo a todo lo anterior, la ofensiva del PP parece no haber hecho más que empezar. De momento, solo son pequeños dardos envenenados y basurilla de escasa enjundia. La más enrevesada ha sido la de acusar al PSOE de financiación ilegal por utilizar Piscinas Jerez para cerrar la campaña de las municipales de 2015, cuando aseguran que se pagó por su uso y que, para colmo, aquel acto estaba inicialmente previsto en otro espacio que boicotearon los populares desde el gobierno. Hay quien dice que la mejor defensa es un ataque y el hecho de que en este año Mamen Sánchez no haya querido hacer sangre —y ha tenido y tiene materia a espuertas— con el principal partido de la oposición podría volverse como un bumerán. Los populares huelen a sangre y la exalcaldesa Pelayo, lejos de dar paso a las nuevas generaciones, asegura en privado a destacados socialistas que está lista para “dar la batalla” y que no dudará en hacerlo “con buenas o malas artes”. Una estrategia, por otra parte, cantada. 

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