El vendimiador de palabras

Sueños

Llamamos sueño a un estado soporífero y, por extensión, al conjunto de imágenes y de sensaciones más o menos descontroladas que se suceden en nuestro cuerpo y nuestra mente en tal estado. Debido a la dificultad para narrar lo que percibimos mientras dormimos, decimos también que un sueño es algo irreal o sin fundamento. Pero hay otra categoría de sueños de la que tal vez se habla menos en el día a día, y se trata de esos sueños que tenemos cuando estamos bien despiertos, que son visiones y funcionan como estímulos para la acción y como motores de progreso.

Estos sueños se diferencian de los primeros en que requieren la conciencia de lo que somos y de lo que vivimos. Además, estos sueños, lejos de ser actos más o menos transitorios e íntimos, son durables y requieren ser compartidos con aquellos humanos o no humanos que habitan el mismo lugar y tiempo que la persona soñadora. Pues es dentro de una comunidad que el sueño adquiere su sentido común, y por tanto su realidad y su fundamento.

Estos sueños constituyen un modo de relación y, como cualquier modo de relación, necesitan el aprendizaje de técnicas y procedimientos que permitan su correcto funcionamiento, su mantenimiento y su desarrollo. Se aprenden y se imitan de nuestras abuelas, de nuestros hermanos, de nuestras maestras, de nuestros amigos. No se trata de una utopía heredada, sino de un resorte que permite hacer historia colectiva a partir de iniciativas individuales.

Y así, todo sueño de esta categoría de la que hoy estamos hablando se encuentra inscrito en un lugar y un espacio concretos, dentro de una red de relaciones, de manera que no hay sueños buenos ni malos, sino sueños que tejen de un modo más o menos eficaz esa red. Lo único terrible de estos sueños es no tenerlos o renunciar a ellos. Pero incluso en tales casos, hay formas para incitar a soñar por primera vez o para volver a soñar de nuevo. En este sentido, vale la pena pararse a ver y escuchar el cortometraje Portadores de sueños recientemente producido por IU Jerez.

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