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“Soy pesimista en mis mejores momentos, pero tengo esperanza porque es la única manera de filosofar hoy”

El poeta José Mateos presenta 'Un mundo en miniatura' en la Finca El Altillo. El libro, de pensamientos breves, contiene 11 dibujos originales del artista Pedro Serna. En el acto también se habló del proyecto educativo y gastronómico Universo Santi

Como prólogo, Jesús Rodríguez nos habló del proyecto Universo Santi: “Un espacio que nació y se embelleció para ser un gozo para la vida ahora se ha convertido en un medio de  vida, un dulce camino para los cuarenta y cinco alumnos discapacitados físicos y psíquicos que desde hace tres meses vienen aprendiendo de las mejores manos”. Se trata de un centro que busca conciliar la formación profesional de discapacitados físicos e intelectuales con la alta cocina. Inspirados en Santi Santamaría, en el restaurante “transmutarán el elemento natural sin perder su esencia”. Universo Santi propone una síntesis de cocina nueva, cocina tradicional y conciencia social para la Finca El Altillo. Todo ello en unos jardines que serán reconstruidos en tres fases, como explicó Carmen García del Salto. Arquitecta especializada en paisajismo, formada en Inglaterra, Carmen quiere crear un jardín de estilo inglés donde se refleje un armonioso contraste entre lo salvaje y lo geométrico.

Sebastián Rubiales y José Mateos presentaron el libro a través de un diálogo filosófico, como los que mantenía Sócrates con los ciudadanos de Atenas. A lo largo de la conversación surgieron los asuntos que más preocupan al autor de Un mundo en miniatura (Editorial Renacimiento). Tras la lectura de un fragmento de la introducción, Sebastián inició el diálogo. En esas palabras iniciales Mateos deja claros sus principios: después de leer a los grandes filósofos, como los griegos, estoicos, Descartes, Kant, Hegel y otros, se dio cuenta de “que todos sabían demasiado, pero lo que sabían era demasiado poco”. Buscaba el autor “una verdad que no saltara por encima de este hospital”. Frente a la razón fría y dominadora, frente al yo agresivo de la tradición, José Mateos anhela otro tipo de saber, de sentir el misterio de la realidad, incluido el dolor.

Un mundo en miniatura, aclaró Sebastián, sigue la estela de otros libros anteriores de José Mateos, como Soliloquios y divinanzas, La razón y otras dudas, Silencios escogidos, Un año en la otra vida… Se trata de un libro de filosofía, más que de poesía: “Aunque el lenguaje no es propiamente filosófico, posee una música, que como en el caso de Ramón Gaya, refleja una posición filosófica cada vez más explícita”.  Y esa posición es muy cercana a la de los primeros filósofos, los presocráticos, Tales, Anaximandro, Anaxímenes…, pensadores que buscaban “esclarecer el sentido último de las cosas”, explicó Sebastián. Para Mateos, uno de los encantos de estos primeros filósofos es que están en el logos, en la razón, pero todavía no se han distanciando del lenguaje del mito, y hablan con formas poéticas, con el lenguaje de la vida, sin palabras técnicas. Ese equilibrio se pierde a partir de Aristóteles. “Hablaban desde la experiencia del asombro. Y es lo que deseo recuperar, ese asombro por las cosas, por estar aquí… Eran pensadores que buscaban la esencia de la realidad, un absoluto, y eso es lo que a mí me interesa. Aunque la filosofía actual piense que no hay verdades absolutas, que todo es relativo…” .  A Sebastián le intriga el abandono de la razón. ¿Cuál es la herramienta que tenemos, entonces, para acceder a la verdad, a la esencia? Para Mateos, la razón es una herramienta limitada a los hechos, a las experiencias. La razón no puede captar toda la riqueza de la realidad. Hay aspectos ambiguos que la razón no atrapa. Sostiene que hay otras vías para acceder a lo real, un sentimiento indudable, una experiencia de la plenitud… A raíz de esta explicación, Sebastián se planteó qué noción de yo tiene el autor. Mateos explicó que el yo, tal como él lo entiende, no es un yo agresivo, posesivo… Nuestro yo es, ante todo, un yo social, construido a través de la confirmación de los demás… Por eso Mateos habla del alma, algo que está más allá del yo, más sutil, no se impone, algo que se puede ver en los ojos de una persona, en el cuerpo… Surge así el otro, la mirada del otro, la responsabilidad hacia el otro. La experiencia de plenitud llega al alma a través de la verdad, el bien y la belleza, distintos caminos para lograr lo mismo.

José Mateos distinguió entre deseo y anhelo. El deseo es afán de conquista y posesión, algo que hay que vigilar. El anhelo es otra cosa, es querer con pasión, unirse a algo sin atraparlo. Y apareció también el dolor… Según Sebastián, el concepto de dolor de Mateos es “escandaloso”, porque el escritor llega a decir que del dolor brotan la justicia, la belleza, la compasión… ¿El dolor siempre es fecundo?, preguntó Sebastián. Para Mateos “el dolor es la única medicina que nos permite empatizar con los demás…. El dolor es parte de la curación”.  También hablaron de la culpa, el perdón… Incluso analizaron la relación del alma con el cuerpo, a propósito de un texto del neurólogo António Damásio. Mateos no entiende el alma sin el cuerpo. Terminaron con el comentario de un pensamiento que aparece en el libro, un pensamiento cargado de actualidad: “Sólo hay algo peor que el hombre que no cesa de decir yo: los hombres que gritan nosotros”.

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