Sociedad

Solo una de cada cinco catedráticos de universidad en Andalucía es mujer

El 78,5% del total de investigadores de dicha cualificación es hombre pese haberse incrementado el porcentaje de mujeres en un 8,5% durante la última década

La presencia de mujeres en la categoría profesional de catedráticos de universidad y profesorado emérito en las universidades públicas andaluzas se ha incrementado en 8,5 puntos en la última década, entre los cursos 2008-2009 y 2017-2018, hasta situarse en el 21,5% del total de investigadores de dicha cualificación.

Así se recoge en el informe ‘Mujeres en el Sistema Andaluz del Conocimiento (SAC)’, elaborado por la Agencia Andaluza del Conocimiento para evaluar la ‘brecha de género’ en la investigación. El informe se estructura en torno a cuatro bloques que recogen indicadores de contexto, de I+D, de resultados y universitarios, donde se muestran datos que reflejan la carrera investigadora en las universidades públicas andaluzas por sexo.

Entre las variables analizadas figura la distribución por género y categoría profesional, catedráticos de universidad y profesorado emérito por un lado; catedráticos de escuelas universitarias, titulares de universidad y profesorado visitante, por otro, y ayudantes doctores y contratados doctores, en tercer lugar, en las universidades públicas andaluzas.

En el curso 2008-2009, el 87% del personal agrupado en torno al denominado Grado A –catedráticos de universidad y profesorado emérito– en las universidades públicas andaluzas eran hombres y el 13% restante, mujeres. Casi diez años después, en el curso 2017-2018 –el último del que se recogen datos–, la brecha entre ambos porcentajes se ha reducido alrededor de nueve puntos, pasando al 78,5% entre hombres y al 21,5% entre mujeres.

Pese a ser una de cada cinco en la actualidad, el aumento del número de mujeres catedráticas ha sido constante desde el curso 2008-2009, según refleja este informe. Así, las mujeres representaban el 15,8% del total de dichos profesionales en el curso 2009-2010; el 17,2% en 2010-2011; el 18,1% en 2011-2012; el 19,1% en 2012-2013; el 19,5% en 2013-2014; el 19,9% en 2014-2015; el 20,1% en 2015-2016, y el 20,7% en el curso 2016-2017.

También se ha ido incrementando el porcentaje de mujeres en las categorías de catedráticas de escuelas universitarias, titulares de universidad y profesorado visitante, pasando del 34,5% del total en el curso 2008-2009 al 42,6% en el curso 2017-2018. El incremento más acentuado en esta categoría en las universidades públicas andaluzas, de 4,1 puntos, se produjo entre el curso 2016-2017 (38,5%) y el siguiente.

El tercer bloque de categorías presente en esta variable es el de ayudantes y contratados doctores, donde el porcentaje de mujeres en el curso 2017-2018 es también superior, en 3,5 puntos, respecto al 47,6% que se consignaba en el curso 2008-2009.

Una de cada tres de los docentes investigadores

El informe también aporta datos sobre el Personal Docente e Investigador (PDI) en las universidades públicas andaluzas, que evidencian una mayor presencia de mujeres en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, y una menor, sobre todo, en la de Ingeniería y Arquitectura, en porcentajes que se han venido manteniendo casi invariables entre los cursos 2011-2012 y 2017-2018.

Así, entre el PDI formado por mujeres en las universidades públicas andaluzas en el primer curso citado, el 39,8% se concentraba en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, un porcentaje que se ha incrementado hasta el 41,1% en el año académico 2017-2018. La mayor presencia femenina en dicha rama –un 41,5%– en el intervalo de tiempo analizado se dio en el curso 2016-2017.

En la rama de Ingeniería y Arquitectura, en cambio, las mujeres representaban el 10,3% del total del PDI femenino en el curso 2017-2018, una cifra superior a la del 2011-2012, cuando el porcentaje era del 8,9%, pero inferior a la de los años 2015-2016 (10,5%) y 2016-2017 (10,4%).

Por lo demás, en Arte y Humanidades las mujeres representaban el 15,5% del total del Personal Docente e Investigador femenino en el último curso analizado, tres décimas menos que en 2011-2012; así como el 18,6% entre el PDI femenino de Ciencias de la Salud, frente al 16,7% de seis cursos antes.

La última rama analizada es la de Ciencias, donde las mujeres suponían el 14,5% del total del PDI femenino en el curso 2017-2018, más de cuatro puntos menos que en el año 2011-2012 (18,7%).

En el caso de los hombres, su presencia también era superior en el último curso analizado en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, aunque de forma menos acusada que entre las mujeres, ya que representaban el 31,6% del total del PDI masculino, casi diez puntos menos que el porcentaje femenino.

De esta manera, el 24% del PDI formado por hombres se concentraba en dicho último curso en la rama de Ingeniería y Arquitectura; el 11,2% en Arte y Humanidades, el 15,7% en Ciencias de la Salud, y el 17,5% en Ciencias.

El estudio también diferencia entre tipos de PDI; en concreto, entre funcionarios, contratados y eméritos en las universidades públicas andaluzas. En los tres casos, la presencia de hombres es superior a la de las mujeres, pero de manera abrumadora en el de los PDI eméritos, categoría en la que los varones representaban el 97,5% del total en el curso 2017-2018, una cifra siete puntos superior al 90,7% del año académico 2010-2011.

En el curso más reciente analizado, las mujeres representaban el 34,5% del total entre el PDI funcionario de las universidades públicas andaluzas, frente al 32,7% del curso 2010-2011, y el 44% entre los contratados, cifra superior al 40,1% que se daba siete cursos antes.

Techo de cristal

El informe recoge también un índice de ‘techo de cristal’ que evalúa las “dificultades relativas de hombres y mujeres para avanzar en la escala laboral” y oscila entre ‘0’ e infinito.

Un índice de techo de cristal con valor ‘1’ significa que “no existen diferencias en la promoción entre mujeres y hombres”; un valor por debajo de ‘1’ indica que “las mujeres tienen menos dificultades que los hombres”, y un índice por encima de ‘1’ señala que las mujeres tienen “más dificultades que los hombres”, según se detalla en este informe, en el Boletín Oficial de la Universidad de Sevilla (BOUS).

Aunque ha disminuido desde el curso 2008-2009, este índice sigue cerca del valor ‘2’ en el caso de las universidades públicas andaluzas. En concreto, se fijaba en 1,88 en el curso 2017-2018, casi ocho décimas menos que en el primer curso citado (2,60) y ligeramente superior al 1,84 del año académico 2016-2017.

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Un comentario

  1. ¿Un índice de “techo de cristal” que oscila entre 0 e infinito? A saber cómo está confeccionado ese índice.
    Hoy día no existen obstáculos legales ni de otra naturaleza para que las mujeres puedan ser investigadoras o llegar a obtener una cátedra universitaria; es solo cuestión de querer, de trabajárselo y de valer; aunque la universidad española padece el mal de la endogamia alimentado por los grupos de poder e intereses que se reparten las cátedras, los proyectos y los fondos y que no se rigen por criterios de sexo, sino de lealtades y vasallajes personales.
    Al margen de lo anterior, es evidente que en no mucho tiempo, por razones biológicas y estadísticas, se irá igualando cada vez más el número de investigadores y de catedráticos varones y mujeres.

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