Sociedad

‘Solo Surf’, el método gaditano que mejora la vida de los niños con autismo: “Es la primera vez que mi hijo me mira”

Jesús Borrego y Ana Gonzalo son los cofundadores de Solo Surf, asociación pionera en Europa en crear programas acuáticos para personas de diversidad funcional durante todo el año en Cádiz y San Fernando

Hace más de una década, Jesús Borrego (Valencia, 1970) llevaba a cabo en Cádiz un programa de terapia acuática en piscina con socios de Autismo Cádiz. Clases que, cada vez que llegaba el buen tiempo, acababan. Sin embargo, en el verano de 2006, ante la necesidad de una familia para que su hijo con autismo continuase con la hidroterapia, a Jesús se le ocurrió la idea de introducir el mar, y sobre todo, una de sus grandes pasiones: el surf.

Junto a Ana Gonzalo (Alicante, 1984), licenciada en Ciencias del Mar y que dos años antes entró de voluntaria en los programas de Autismo Cádiz, ambos decidieron cofundar Solo Surfun proyecto que en 2008 constituyeron como asociación y que años más tarde transformaron en un método pionero en Europa que desarrolla programas acuáticos para personas con diversidad funcional desde los 2 hasta los 40 años de edad, y especializado en el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

“Como surfista, se me ocurrió poner en práctica el surf como algo terapéutico. Empecé con ellos, a ver si funcionaba, a ver qué salía, ver que los menores puedan aprender tus propuestas… Entonces no había referencias, fuimos los primeros en realizar algo así“, explica Jesús Borrego, licenciado en Psicología. Su compañera Ana insiste en que “en España no había nada” parecido. Y es que, al parecer, algunos proyectos que trabajan en esta misma línea antes se han puesto en contacto con ellos para pedirles referencias. “Incluso ha venido gente aquí para formarse y abrir sesiones y talleres en otros puntos de España”, cuentan.

Una clase de la Asociación Solo Surf en piscina, en una imagen de archivo. FOTO: CEDIDA.

De tener un alumno en verano en el primer año, pasaron a 12, en 2007. Y en la actualidad, después de 13 años de evolución, trabajan con un total de 140 usuarios, de manera anual. Según ambos, su éxito radica en la metodología que han ido trabajando durante todo este tiempo: “Hemos creado una metodología de trabajo con una continuidad, con una serie de niveles”. Pero lo fundamental es que, a diferencia de otras terapias para menores con autismo, la Asociación Solo Surf lleva a cabo clases colectivas.

“El tratamiento que le se da a los niños con autismo siempre es muy individual, y nosotros conseguimos hacer grupos. Es decir, conseguimos que puedan mantenerse todos juntos, atentos a nuestras clases, y poder desarrollar un trabajo en armonía. Esa es la gran diferencia del método Solo Surf”, desvela Jesús. Por otro lado, otra de las claves de este programa es la tabla de surf, “un elemento fundamental”. “Con ella, el niño se va integrando gradualmente y va usando su cuerpo de una mera normal, y esto incide en una mayor conciencia del aprendizaje”, comparte el cofundador de la entidad.

Teniendo en cuenta que los principales síntomas del TEA son las deficiencias en la comunicación y en la interacción social, un comportamiento repetitivo o restrictivo, o alteraciones sensitivas, entre otros, para los creadores de esta metodología, que los niños con autismo “estén quietos y sentados, atendiendo a las clases, es un objetivo máximo”. Por ello, han comprobado cómo un gran número de niños con un enfoque clínico muy afectado mejoran sus síntomas y “terminan integrándose en la sociedad”.

Una de las clases colectivas para menores en la Asociación Solo Surf. FOTO: CEDIDA.

“Es la primera vez que mi hijo no se pega”, “Es la primera vez que mi hijo me mira”, “Mi niño me ha dicho mamá por primera vez”, son algunas de las palabras de agradecimiento y satisfacción de las familias que llevan a sus hijos al programa Solo Surf de manera continuada. “El cambio es tan grande al empezar, ya en pocas sesiones, que el agradecimiento es increíble”, manifiesta Ana, quien cuenta un caso excepcional que la sobrecogió: “Todos los veranos tenemos a un pequeño de 11 años que empezó a trabajar con nosotros cuando tan solo tenía 8 meses”. La familia, que reside en Sevilla, se encontraba de veraneo en Cádiz cuando vio la incipiente labor de Ana y Jesús en una playa de la costa gaditana. “Yo quiero que mi hijo pruebe esto”, dijo la madre del bebé. Y desde entonces, es un habitual durante la época estival.

Y al parecer, no es la única familia que recorre plantean sus vacaciones para que su hijo disfrute haciendo terapias acuáticas que no encontrará en otro punto de España. “Durante el año viene gente de Sevilla, Alcalá de los Gazules, Chiclana, San Fernando, Puerto Real, Cádiz, Jerez… Pero en verano viene gente de toda la geografía española”, señala Ana.

En este sentido, la asociación gaditana ofrece otra forma de hacer turismo: familias que buscan terapias de ocio para sus hijos con diversidad funcional, desde niños con Trastorno General del Desarrollo (autismo, asperger, síndrome de Rett) hasta pequeños con parálisis cerebral o síndrome de Down.

“Hay gente que viene y repite porque ven al niño disfrutar. No es tanto la evolución motriz o del habla, sino el ocio o que pueda compartirlo con otros niños de igual”, destaca la cofundadora de la asociación. Como explican ellos mismos en su web, “nuestro objetivo no es el tratamiento de síntomas mediante el surf, ni la enseñanza adaptada del surf, nuestro objetivo es la dinamización, entendida como el hecho de favorecer el proceso de activación y participación de personas con diversidad funcional mental”. Es decir, la integración de personas con autismo a través de este deporte.

Dos monitores durante una clase de surf en piscina. FOTO: CEDIDA.

El método Solo Surf comienza: con vídeos totalmente elaborado por ellos. “Desde el primer momento fomentamos el aprendizaje visual. A través del reconocimiento de la información que hemos aplicado anteriormente con un vídeo: se trabaja por descubrimiento y por repetición hasta establecer una memoria de trabajo en ellos”. Para luego, emplear esos ejercicios en piscina y luego, el último nivel: la playa. “Trabajamos de una manera mucho más auditiva”. ¿Los resultados? Que niños que antes no hablaban, no se conectaban con los demás, empiecen a hablar con otros.

Dicen no tener una demostración científica en cuanto a las mejorías, pero informan que tienen una tesis abierta en la UCA para dar con una teoría basada en la ciencia que avale los resultados empíricos. “Queremos ser cuidadosos con este tipo de cosas”, confiesa Ana. No obstante, un gran número de psiquiatras ya han visto in situ su trabajo y la mejora de los síntomas de niños con TEA, por lo que suelen recomendarles a las familias que sus hijos prueben la terapia acuática de Solo Surf.

El método es tan revolucionario que ya lo están implantando en aulas específicas de institutos gaditanos: IES Rafael Alberti y Drago (Cádiz) o el IES Botánico (San Fernando). Y por otro lado, es hoy una salida profesional, ya que a día de hoy tienen una plantilla de siete especialistas en el método Solo Surf, además de auxiliares monitores en formación. Por lo pronto, desarrollan sus actividades en las playas Santa María del Mar y La Cortadura, y en las piscinas de los complejos deportivos Ciudad de Cádiz (en la capital gaditana) y Bahía Sur (San Fernando); y sus cofundadores no descartan abrir otro punto de la asociación en la provincia o en Andalucía.

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