Sociedad

“Solo las grandes eléctricas pueden suministrar el bono social a consumidores vulnerables”

Rafael Ruiz y Daniel Maerki, de Som Energia, imparten un taller sobre la factura de la luz en la I Feria de Economía Social de Jerez. Los representantes de esta cooperativa eléctrica explican además las diferencias de esta comercializadora frente a los grandes grupos energéticos

“Mi marido y yo estamos pagando más de 80 euros de luz y estoy indignada, porque vivimos solos y él se ducha en la piscina”, advierte una de las asistentes al taller para interpretar la factura energética que acoge la I Feria de Economía Social de Jerez. “No consumimos tanto; no tengo lavavajillas, no tengo secadora y la cocina es de gas, solo tengo el termo y la televisión. Además el termo eléctrico lo hemos puesto a la mitad, para que no esté al máximo de caliente”, comenta mientras señala su factura de la luz. “Hay un concepto que se le escapa, tiene un seguro contratado”, le indican. Más de siete euros cada mes.

Según un estudio del Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) un 46,5% de los usuarios opinan que las facturas de la luz son poco comprensibles o incomprensibles. Un porcentaje que se reduce un poco, al 34,8%, en las facturas de gas natural, pero que advierte del problema que supone para los consumidores no saber interpretar su consumo y no poder tomar medidas para mejorar la eficiencia tanto en sus hábitos como en el contrato estipulado con la compañía suministradora.

“84 euros es una auténtica barbaridad” señala uno de los asistentes mientras escucha a la usuaria afectada. Lo cierto es que según FACUA el consumo de un usuario medio (366 kWh y 4,4 kW de potencia) con una tarifa semirregulada PVPC es de 83,55 euros para este mes septiembre. Precisamente la asociación de consumidores ha advertido que el recibo de la luz de septiembre fue el tercero más caro de la historia, 11,50 euros más costoso que en 2017 encadenando una subida mensual consecutiva de seis meses.  Su caso supone, por tanto, el de la mayoría de los españoles.

Rafael Ruiz explica los conceptos de la factura de la luz. FOTO: MANU GARCÍA.

“Yo tengo discriminación horaria, es decir, desde las 10 de la noche hasta las 12 de la mañana para mí es más barato consumir electricidad mientras que el resto del día es más caro”, explica Rafael Ruiz, de Som Energía, mientras expone su factura a los asistentes. “Aunque consumáis cero, siempre vais a tener un coste fijo en estos conceptos de la factura”, indica especificando varios epígrafes. Y hace hincapié en la potencia contratada. “Actualmente el controlador de potencia con los contadores inteligentes viene en el propio contador. Si nosotros conectáramos todos los aparatos eléctricos a la vez si no tuviésemos contratada una potencia muy alta nos saltaría la luz”, cuenta. Y señala su potencia contratada, la mínima. “Solo tengo 2,3, así gasto mucho menos”. “Tengo 3,45 y nunca he tenido ningún problema pero mi factura sigue siendo cara”, le interrumpe una de las asistentes. “Yo bajé la potencia y he notado muchísimo el cambio”, comenta otro de los interesados.

¿Tanto afecta la potencia contratada al precio final de la factura de la luz? “A mí me cobraron 10 euros por cambiar la potencia”, recuerda una usuaria. “En su momento a mí fueron 40”, señala otro. “Ese precio se abona por el coste de gestión del cambio, que ahora es menos en los contadores inteligentes al no existir mano de obra”, aclara Daniel Maerki, de Som. Pero merece la pena, señalan. “Es una de las formas de ahorrar en la factura, porque la potencia se multiplica por el precio, y si tienes la mitad este concepto es justamente la mitad”, narra Rafael Ruiz. “Es directamente proporcional, es un ahorro sin el gasto. Simplemente poniendo el lavajillas de noche cuando no hay consumo, o no poner el aire acondicionado a la vez que estás cocinando”, apunta su compañero.

La factura de electricidad tiene cinco conceptos bien diferenciados: término de potencia, término de energía, impuesto sobre la electricidad , equipos de medida y control y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Y la distribución de estos conceptos en la factura de cada comercializadora es prácticamente similar. Debe estar en la primera página junto a los datos de la empresa comercializadora y los datos de la factura de la electricidad, finalizando con el importe total. En la misma hoja debe de situarse los datos de la persona titular del contrato, la información del consumo con su correspondiente evolución anual para facilitar la visualización de forma gráfica al usuario sobre los cambios en su consumo, y los datos de contratación y suministro.

Daniel Marki, de Som Energía, interviene en una de las preguntas de los asistentes. FOTO: MANU GARCÍA.

En la segunda página, por otro lado, se encuentra el destino del importe de la factura, como los costes de producción, el margen de comercialización, los costes regulados y en general el reparto del importe de esta, y la factura al detalle: la energía y la potencia contratada y los impuestos aplicados de forma desglosada. En la última de las hojas se sitúa un epígrafe con información para la persona consumidora (por ejemplo sobre el bono social para consumidores vulnerables) y el origen e impacto ambiental de la electricidad consumida.

En el estudio del mes de octubre, FACUA señala que el kilowatio hora ha subido casi un 22% en un año, y que el encarecimiento interanual alcanza el 15,9%. “¿Pero cuánto cuesta un kWh?”, preguntan. Depende de la compañía comercializadora. “En Som Energía lo tenemos ahora a 0,131 y en en Endesa es más caro”, asegura Daniel Maerki. “Es un mito eso de que la energía renovable es más cara, de hecho es más barata, y nuestra factura encima es mucho más transparente y clara”, señala. Uno de los asistentes asiente: “Pago menos desde que estoy”. Desde la desregulación del mercado eléctrico a mediados de noventa, se creó la figura de las comercializadoras, que se suma a las de generación y de distribución. Las cooperativas de energía renovable como Som Energía —en Andalucía las alternativas de este tipo son Som y Zencer— nacen a partir de 2010 con el compromiso de generar y comercializar sólo energia renovable, de forma transparente y con la participación de sus clientes en las decisiones de la empresa, de ahí el hecho de ser cooperativas.

Los asistentes al taller de la I Feria de Economía Social de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Som Energía además de comercializadora genera ya parte de la energía que vierte a la red eléctrica, que al fin y al cabo “no entiende de colores”, señala Rafael Ruiz, en referencia a su procedencia renovable o no. “Lo que hacemos es cambiar el mercado, ya más de un 30% de la energía producida en España es renovable, y hace unos años era impensable”. Con plantas eólicas, fotovoltaicas, y en menor medida de biogas e hidráulica, esta cooperativa suma ya 200 socios en la provincia de Cádiz y unos 50.000 en toda España. Acceder a ellas está a un solo clic, con el código CUPS a mano y la autorización del propietario del lugar donde se efectúe el suministro eléctrico. No obstante, al ser cooperativas, se requiere una participación social de 100 euros o, en su caso, buscar a alguien que ya sea socio y que apadrine a un nuevo usuario —con un límite de cinco—.

El número de socios y usuarios de estas alternativas a las grandes suministradoras eléctricas no ha hecho más que crecer en los últimos años. La propia Som Energía tenía unos 20.000 socios en el año 2015, mientras que este año ya ha superado los 50.000. Y es que para los asistentes, parece que son todo ventajas. Todo no. “Nos nos dejan aplicar el bono social, y es un concepto que pagamos en la factura”, señala Rafael Ruiz. “Sólo las cinco grandes comercializadoras, y no las que tenemos mercado libre, pueden suministrar el bono social a los consumidores vulnerables”, recuerda. Uno de los asistentes ríe. “Como si apostar por una cooperativa fuera de alto standing“.

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