Cultura

Soleá Morente: “¿Por qué una flamenca no puede hacer trap?”

El verso suelto musical del clan 'morentiano' destapa 'Ole Lorelei', un segundo disco en el que vuelve a guiarse "del alma y la intuición". "Ojalá llegue la paz para los puristas", aboga.

Hace muy poco estaba alucinando con El libro del desasosiego, de Pessoa, uno de los últimos ejemplares que tenía en su mesita de noche. Un libro que tardó más años en llegar a publicarse, 47, que los que suma Soleá Morente Carbonell (Madrid, 1985). Como en la obra inacabada e inacabable del lisboeta, el camino de la hija mediana del ronco del Albaicín parece no tener fin. Si hace seis años se contagiaba del movimiento indie de su Granada familiar, cuna de Lagartija Nick, unos pioneros del rock alternativo en España y pieza clave en una de las cumbres de su padre, Omega, al tiempo que emprendía su rumbo personal en la música con el profético Tendrá que haber un camino, ahora destapa Ole Lorelei. Tan chocante como contagioso, tan delicado como salvaje, tan refinado como Jeanette pero con un puntito canalla y poligonero a lo Camela.

Filóloga y actriz, a caballo entre la Puerta de Toledo madrileña y la Torre de la Vela granadina, donde sube y se siente en casa, Soleá es en la música (sí, y en el flamenco) el verso suelto del clan de los Morente. Si su hermana Estrella sigue su singular forma de entender la ortodoxia y José Enrique, Kiki, despunta herencia paterna, ella es pura intuición y exploración libérrima. Alonso Díaz Carmona, de Napoléon Solo, y Lorena Álvarez han sido sus cómplices en este segundo álbum indagatorio, de curvas sinuosas y eclecticismo, que ahora gira por toda España, con paradas casi inmediatas por El Puerto (Monkey Weekend), Sevilla y Málaga. Hablamos por teléfono como si nos clavara sus ojos. “Todo en mí es esta tendencia a ser de inmediato otra cosa”, decía Pessoa. Ahora habla Soleá. Malos tiempos para la ortodoxia y el talibanismo jondo.

‘Tendrá que haber un camino’, era el título del primer disco. ¿Qué es más importante para usted, encontrar o buscar?

Para mí es más importante la búsqueda que el haber encontrado algo. Es muy satisfactorio cuando encuentras algo que te gusta y que te hace sentir bien, pero me atrae y me parece más interesante el proceso de investigación y de búsqueda. Bueno, sí… Tendrá que haber un camino era algo que anunciaba lo que iba a ocurrir después de una manera bastante inconsciente y natural. Soy así tanto en la vida como en la música. Estoy en continua búsqueda e inquietud por aprender cosas nuevas, viajar a sitios nuevos y buscar un sitio donde poder estar y poder expresarme.

¿Cómo ha surgido el encuentro musical con Napoleón Solo?

En la andadura de ese camino que inicié me encontré, afortunadamente y gracias al destino, con mi compañero Alonso Díaz Carmona, de Napoléon Solo, y decidimos aventurarnos a hacer algo juntos. Ya en Tendrá que haber un camino me quedé con ganas de hacer algo con él porque fue un disco en el que participaron muchos artistas de Granada, pero entonces no pudo ser. Recuerdo que el día que trajo a casa la maqueta de Ya no solo te veo a ti me encantó, fue un hallazgo genial para mí, un sonido diferente y decidimos investigar y tirar por ahí hasta que salió Ole Lorelei. 

‘Ole Lorelei’ tiene reminiscencias de flamenco rock, entre la electrónica y lo psicodélico, con ecos de Smash o Las Grecas. ¿Ha sido premeditado?

No. Cuando me pongo a trabajar siempre dejo que trabaje el alma y la intuición. Sin premeditar absolutamente nada, dando rienda suelta a la improvisación y a lo que voy sintiendo en el momento. Cuando nos pusimos con el primer single, Ya no solo te veo a ti, descubrimos esa influencia de La Grecas, del flamenco de los 70 y los 80, Los Chichos, Ray Heredia, Despegando de mi padre… y sí que nos enamoró y nos sentimos muy atraídos por un sonido por el que todos los que participamos nos hemos sentido muy influidos. No ha estado premeditado, sino que ha nacido solo y nos hemos dejado guiar por ese camino que tanto nos gusta a todos los que hemos compuesto el disco.

“Cuando me pongo a trabajar siempre dejo que trabaje el alma y la intuición; sin premeditar absolutamente nada”

A Rosalía le está cayendo lo más grande por su nueva vuelta de tuerca a su concepción de lo jondo. ¿No habrá paz para los puristas?

Ojalá que llegue la paz para los puristas (risas)… me encantaría. Intento entender a todo el mundo, al que es purista, al que no lo es, pero de lo que no soy partidaria es de la falta de respeto hacia el prójimo. Estoy de acuerdo con que el flamenco llegue cada vez más lejos, a públicos cada vez más nuevos, siempre respetando, por supuesto, la tradición, las bases y los cimientos del flamenco; eso es sagrado y es lo que he visto siempre en mi casa, así es como ha trabajado mi padre, que fue el creador de Omega pero siempre teniendo por bandera el respeto sagrado al cante flamenco. Todo el mundo que quiera cantar fandangos, soleá y seguiriyas, y lo haga de verdad con corazón e ilusión… ¿por qué no? ¿por qué quitarle las ganas a la gente si lo hacen de verdad y con respeto? Ojalá lleguemos a una sociedad más justa y más libre donde nos podamos entender todos y donde los puristas no se enfaden tanto.

La artista granadina, en una sesión de fotos promocional de su nuevo disco ‘Ole Lorelei’. FOTO: BERNARDO DORAL.

¿Para usted qué no es flamenco?

No sé qué decirte, no puedo citar a un artista o un trabajo… El que sienta que está haciendo flamenco con corazón y lo defienda como tal, pues hay que creerle. Eso te llega solo. Cuando escuchas a un artista y, de pronto, te llega al corazón… Para mí el flamenco es la música que te llega al corazón, la interpretes como la interpretes, acompañada por un violín o un saxofón. La esencia del flamenco es el corazón, ser la música del pueblo, la que reivindica la fatiga del ser humano en el mundo y en la sociedad que le ha tocado vivir.

¿Se ha autocensurado alguna vez?

No, la autocensura solo sirve para llevarte a la ansiedad, a la desesperación… No soy partidaria de la censura para nadie y mucho menos para mí misma.

“La autocensura solo sirve para llevarte a la ansiedad, a la desesperación”

A nivel artístico, y más aún en el flamenco, ¿es más difícil arriesgar para una mujer?

Hoy en día se está avanzando en el tema de la igualdad, pero sí que es complicado y es difícil, y sigue habiendo todavía un halo de desigualdad. Soy partidaria de la igualdad entre los seres humanos porque todos somos exactamente iguales y tenemos derechos a tener las mismas oportunidades.

¿No siente que en el flamenco hay especial predisposición a atacar una obra que se salga de los cánones si la firma una mujer?

Está presente en el flamenco y, en general, en la música; en la sociedad sigue bastante presente la desigualdad de condiciones entre hombres y mujeres. Es complicado pero cada día van saliendo más mujeres, como Rosalía, Rocío Márquez, Silvia Pérez Cruz, Estrella Morente, por supuesto… Mujeres muy potentes haciendo mucho por la evolución del flamenco. Tengo fe en el ser humano y vamos a mejor, y al final se conseguirán aquellos cambios que parecen utópicos, pero las utopías son necesarias para el progreso.

¿Cuánto pesa la sombra de don Enrique como una de sus herederas artísticas? ¿Es a veces más losa que oportunidad?

Nunca lo he sentido como una losa, me gustaría tenerle cerca siempre. Al revés, todo lo contrario, cómo va a ser una losa. Me lo pregunta mucha gente porque es normal… Tengo que ser sincera y reconocer que si no fuera hija de Enrique Morente quizás no estuviéramos hablando tú y yo ahora mismo, ¿no?. Estoy eternamente agradecida a mi padre porque mi padre me lo ha dado todo y gracias a él me puedo dedicar a lo que me gusta, y me considero una completa afortunada de tener la familia tan maravillosa que me ha tocado tener. Es un orgullo tremendo y he de reconocer que muchas puertas se me abren por el trabajo tan maravilloso, tan necesario y tan increíble que ha hecho mi padre por la música y la cultura. Es verdad, por otra parte, que impone respeto y al mismo tiempo te exigen más y te miran con lupa, y eso te hace a veces sufrir. Es verdad, es cierto, eso también tengo que reconocerlo. Pero eso no es por el apellido sino por la sociedad en la que vivo.

La alargada sombra de Don Enrique: “Te exigen más y te miran con lupa; a veces eso te hace sufrir, pero no es por el apellido sino por la sociedad en la que vivo”

¿Qué recuerdas que te aconsejara sobre tu vocación artística, libertad total?

Recuerdo muchos buenos consejos, pero sobre todo ha predicado mucho con su ejemplo. No era un padre que estuviera en plan tienes que hacer esto, lo otro, si no apruebas, no sales y tal… era una educación basada, como bien has dicho, en la libertad, el cariño y en el respeto al prójimo y a uno mismo. Y la formación, lo que decidas hacer, hacerlo lo mejor que puedas y de la manera más honesta. Mi padre nos decía a los tres, a mis hermanos y a mí, que hiciésemos lo que hiciésemos, lo hiciéramos cada día mejor. Un artista tiene la obligación de estar en continua formación para que su trabajo cada vez sea mejor y sea lo más útil posible a la sociedad en la que vive.

Soleá, la más pequeña, junto a su hermana Estrella y su padre Enrique Morente. FOTO: Cuenta personal de Instagram de Soleá Morente.

¿Usted es filóloga, además de artista, siente que a veces en esta época hay que medir demasiado las palabras, ya sea en el plano musical como en su exposición pública?
Sí, hay que tener cuidado con lo que uno dice porque lo primero es que se puede dar paso a malas interpretaciones (risas). Hay que cuidar la palabra y utilizarla. Para mí la palabra es esencial, como estudiosa del lenguaje que soy, y el texto para mí es muy importante en la música, tanto como el mensaje que se lance; hay que cuidarlo y ser consciente, cuando tienes una exposición pública, de que hay que cuidar las palabras. La palabra para mí es sagrada.

Hablando de sus letras, en uno de los cortes de su nuevo disco, ‘Baila conmigo’, usted propone “deja de hablar del sistema, el sistema no tiene la culpa de todas tus penas…”. ¿Nos quejamos mucho y hacemos poco?

(Risas) Exacto… Hay veces que echamos mucho la culpa al sistema y es verdad que la situación que tenemos no es fácil, aunque parezca que ahora vaya a cambiar un poco. Es verdad que muchas cosas de las que nos ocurren son culpa del sistema, pero luego existen los principios básicos, morales, humanos, está la sensibilidad, el instinto con el que uno nace. La intuición, a la que hay que hacerle caso, nos dice cuando uno está haciendo las cosas bien o mal. Yo tenía una pareja, un chico antisistema que le echaba mucho a las culpas del sistema de todo lo que pasaba en la relación (risas), y yo decía, jolín, bueno, vamos a mirar también cada uno dentro de uno mismo a ver qué estamos haciendo bien y qué es lo que no.

Y hablando de este nuevo trabajo, ¿está contenta, su intuición ha vuelto a no fallarle?

Pues siempre, y te lo dirán muchos artistas, uno no se queda satisfecho del todo y siempre te falta tiempo. Si no llega a ser por el mánager y la casa de discos, Alonso y yo estaríamos aún metidos en el estudio. Pero por otra parte, estoy disfrutando mucho de los directos, de los ensayos, de la banda magnífica con la que trabajo, de las reacciones del público y de la crítica, que hay un poco de todo y eso es bueno. Que haya reacciones…

“Es muy importante que ocurra algo y sorprenderte a ti mismo y a los demás. No sé trabajar de otra forma, me lleva a meterme en muchos líos pero lo otro me parece muy aburrido”

Provocar…

Sí, es muy importante que ocurra algo y sorprenderte a ti mismo y a los demás. No sé trabajar de otra forma, me lleva a meterme en muchos líos pero lo otro me parece muy aburrido (risas).

Usted ya ha advertido en alguna ocasión en que no es ‘indie’ todo lo que reluce. ¿Ha llegado a España un fenómeno masivo en lo alternativo?

Sí… A ver, ahora mismo, hasta hace poco, la cultura indie y underground, era la contracultura y ahora se posiciona más como mainstream o casi como están

Soleá Morente y Rosalía, en una foto juntos publicada por la artista granadina en su cuenta de Instagram.

dar. Bueno, eso está bien. Soy super fan de la música independiente, mogollón de grupos, con amigos y gente a la que admiro, tanto extranjeros como españoles, y eso me encanta. Bueno, siempre cuando hay algo establecido se van creando contraculturas. Ahora llega el trap, que es como la respuesta contracultural a esto y me parece un género muy interesante con chicos y chicas diciendo cosas super potentes a los que hay que prestarle atención y ver por qué las están diciendo. Están ocurriendo cosas y eso es lo importante, se van abriendo las puertas de la percepción y eso es muy positivo.

En todo caso, mejor huir de etiquetas, ¿no?

Por supuesto. Me resulta casi imposible, aunque lo intento a veces, situarme en un género o en una etiqueta porque, como me dice el manager o la casa de discos, luego es más fácil situarte; pero en mí hay unas necesidades de no ser atrapada por una denominación y me gusta más sentirme libre y trabajar según me pide el alma. ¿Por qué no una chica que hace indie no puede hacer flamenco o por qué una flamenca no puede hacer trap? No soy partidaria del clasismo en la música ni en la vida.

La gira por Andalucía de Ole Lorelei llevará a Soleá Morente a El Puerto (15 de junio, Monkey Weekend); Sevilla (4 de julio, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo); Málaga (5 de julio, Teatro Cervantes).

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