Opinión

Si todos piensan en Madrid, ¿quién piensa en Andalucía?

Recordando aquel pensamiento, hoy en día convertido en refrán, que emanaba de la mente de aquella generación de andaluces, “si el andaluz rico piensa en Madrid, y el andaluz pobre en Barcelona, ¿quién piensa entonces en Andalucía?”, uno siente pena, tristeza y coraje de ver como comienza un nuevo ciclo electoral donde el grito del pueblo andaluz se quedará en un simple ruido. Quejidos y lamentos perdidos en ese terrible eco predominante durante cualquier campaña.

Andalucía estará en el mapa. Lo estará porque la extrema derecha apareció aquí. Se mencionará porque el PSOE buscar pescar en el voto joven extendiendo la bonificación de las matrículas universitarias a todo el país. Habrá mitines y mitines, empezando por el inicio de campaña de Pedro Sánchez en el día de hoy. Pero nadie irá más allá. Discursos prefabricados para captar a ese mar de andaluces indecisos. Poco más. Hablar a los andaluces para ganar Madrid. Pensar en Madrid mirando a los ojos de los andaluces.

No es este momento de cargar las tintas contra Unidas Podemos. Desde luego que no. Pero si es momento para preguntarnos qué hay de Adelante Andalucía. De ese “¡Viva Andalucía libre!” con el que Teresa Rodríguez nos emocionó al final de aquel debate. De la verde, blanca y verde. ¿Aquel tiempo que parecía amanecer ya ha atardecido? se preguntan muchos andalucistas que no verán una papeleta de Adelante Andalucía el 28 de abril. Con Andalucía diluida en el debate, ¿dónde está Adelante Andalucía en esta campaña?

Siguiendo con los recuerdos, los únicos con los que en días como hoy podemos mantener sueños y esperanzas, “muchas y muchos volveremos a intentarlo, saben qué les aguarda, no renunciarán ni rendirán su empeño. Proseguirán su paciente tarea, incansables, convencidos…”, porque es nuestra lucha, la que una generación de jóvenes andaluces debemos asumir para transformar una tierra olvidada, habitada por ‘’un pueblo esclavo y muy harto”, un pueblo ya no solo maltratado por los cuarenta años de franquismo, también engañado durante otros casi cuarenta años más. 

El legado de nuestra generación anterior, incluido aquel mágico cuatro de diciembre, hoy es historia. Nadie recuerda, de ahí la incidencia a lo largo de toda esta columna del papel de los recuerdos, el sufrimiento de nuestro pueblo. El socialismo, con el barniz de Pedro Sánchez o sin él, debe renovarse y disculparse con el pueblo al que prometieron pan, vino y rosas, de los que solo nos quedaron las migajas, la servidumbre y los ‘capullos’. El previsible triunfo electoral socialista no hará olvidar el susanismo. El vaciado de la identidad andaluza, clave para comprender los sucesos de los últimos meses de 2018, tiene un responsable claro. En lo que respecta al resto, nada nuevo. Una derecha decidida a hacer bueno al PSOE andaluz y a continuar su carrera a 1939. Una izquierda andaluza que no ha podido presentarse como alternativa, con consecuencias muy negativas tanto para los andaluces como para sus propias posibilidades en las municipales.

Hemos iniciado esta columna con un pensamiento hecho refrán, cerraremos con otro. Porque por mucho que a alguno le pese, Andalucía no es Madrid, pero Madrid si es Andalucía. Porque ante unas nuevas elecciones donde vendrán a Andalucía pensando en Madrid, muchas y muchos seguiremos pensando en Andalucía. Recordar la importancia de Andalucía es el primer paso. La primera trinchera por cavar.

El cimiento desde el que empezar a construir. Porque solo pensando en Andalucía podremos volver a construir un ‘corpus’ para continuar la lucha de nuestros mayores, aquellos a los que la historia ha querido esconder, pero que tuvieron el coraje y la valentía de levantarse en una España aún temerosa de los restos del franquismo. Por ellos, por nosotros, por Andalucía. Estas elecciones es tiempo de hablar de Andalucía. De llevar la bandera andaluza al mitin. De hablar en andaluz, más alto y más claro que nunca. Es tiempo de soñar con esa Andalucía libre. Si en noviembre era una posibilidad, ¿por qué hoy no?

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Un comentario

  1. Palabrería hueca victimista característica del fatalismo político andaluz. ¿Qué cosas concretas propone? Ninguna.
    Lo primero que necesita Andalucía es emprendedores. Y que la Junta se gestione bien, no despilfarre, ejecute sus programas y moleste lo menos posible.

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