Cultura

“Si no fuera por los maricones, la Macarena saldría menos”

Los gaditanos Ramón Rivero y Santiago Escalante, fundadores de Teatro Mentidero, denuncian que la Junta censura sus funciones y que Andalucía les ha tratado "malamente"

Más de 50 años. Ese es el tiempo que el actor gaditano Ramón Rivero le ha dedicado a la interpretación desde que en 1969 su hermana le anunciara que en la Casa de la Juventud de Cádiz estaban buscando actores para montar el grupo de teatro Tepsis. Recuerda que su primera función, a sus 16 años, fue La barca sin pescador, de Alejandro Casona. Aunque la obra que le convirtió en una institución en el mundo del teatro fue Legionariadonde Rivero interpreta a la prostituta que Fernando Quiñones creó en su novela Las mil noches de Hortensia Romero. 

“El teatro andaluz, como nombre, nace con Legionaria“, asegura su pareja y dramaturgo Santiago Escalante (Chipiona, 1961), quien acompaña a Rivero desde que se conocieran hace ya 39 años en un instituto de Sanlúcar, donde en un pase especial de Legionaria también estuvieron de espectadores Nacho Cano, los Costus, Tino Casal y Pedro Marín. “Andalucía es internacional por el flamenco, evidentemente la sardana no es una cosa internacional, el flamenco sí. Entonces, cuando Ramón hace Legionaria, convierte el teatro andaluz en algo internacional”, continúa Escalante.

Ramón Rivero durante la entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

En más de 8.000 ocasiones ha encarnado Rivero a Hortensia Romero. No obstante, desconoce cuántas obras ha podido interpretar a lo largo de su trayectoria profesional. Eso sí, las funciones de Rivero y Escalante levantan ampollas. Son combativos. “Yo me dediqué al teatro para luchar contra el franquismo”, apunta Rivero, quien estuvo perseguido por el régimen por ser republicano. Ambos son los fundadores de la compañía gaditana Teatro Mentidero, erigida en 1979, el tercer grupo teatral más antiguo de Andalucía, y, según ellos, ejemplo del teatro andaluz junto con La Zaranda y la familia Távora. Sin embargo, su tierra jamás les ha dado su sitio. Aseguran que la Junta de Andalucía les censura y que la administración pública los han tratado “muy malamente”.

De familia republicana, Rivero se codeó con gente de lo más variopinta de la provincia de Cádiz. Bien asistía al tablao flamenco —concebido también como un club de alterne— que Casilda Varela (hija del general franquista José Enrique Varela y esposa de Paco de Lucía) en el palacio que la ciudad Cádiz le regaló, donde se reunían toreros, aristócratas y artistas; que pasaba las noches en una buhardilla en Santa Inés, frente a San Felipe Neri de los Costus (Enrique Naya y Juan José Carrero, pintores e iconos de la Movida Madrileña), recitando monólogos.

El éxito de Alfredito

Hace ya diez años que un infarto apartó a Rivero de los escenarios, pero su vida es la farándula, sus papeles en el teatro o en el cine. Es por ello que, aunque el Teatro Mentidero muriese en 2009, tanto él como Escalante visitan Jerez esta semana para proyectar Madre Amadísima en el Salón de Actos del Indess, en el Campus de Jerez, a partir de las 18:30 horas, organizado por el Secretariado de Políticas de Inclusión de la Universidad de Cádiz. Madre Amadísima, que narra la historia de Alfredito, un homosexual nacido en 1952, nace del libreto que el dramaturgo chipionero confeccionó en 2006. Y que, tres años más tarde, saltó a la gran pantalla bajo la dirección de Pilar Távora.

Los fundadores de Teatro Mentidero durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

“La obra fue un escándalo”, espeta Escalante. “Cómo era posible que, a unos metros de vender los abonos de la silla de Semana Santa, se fuese a estrenar una obra de teatro de un gay y una virgen”, alarmó entonces ABC de Sevilla. “A mí me llamó el jefe de la COPE de Sevilla, que era un cura, y en vez de hacerme una entrevista, se puso a insultarme. Que cómo me atrevía yo a hacer una cosa de un maricón con una virgen, me dijo. Y yo le respondí, mire, en Andalucía, de toda la vida de Dios a las vírgenes las han vestido los maricones. Es más, si no fuera por los maricones, la Macarena saldría menos”, cuenta.

En la obra se cuenta por primera vez que el franquismo creó un campo de concentración para maricones en Fuerteventura, que estuvo abierto hasta el 73

No obstante, dice que tras ver la obra, el hombre se disculpó en persona. “Es que en ningún momento es una falta de respeto hacia las imágenes. Todo lo contrario. Y me dijo, verdaderamente no se debe de hablar antes de ver las cosas. Y al día siguiente dedicó más de dos horas de radio para hablar maravillas de la obra”.

Escalante adelanta a lavozdelsur.es que en breve llevará a cabo una nueva adaptación de la novela Madre Amadísima. “Se va a estrenar un texto totalmente distinto… Y ahora mismo, si yo comparo la situación que había en 2006, cuando yo escribo esto, a la que hay a día de hoy…”, comparte el chipionero. “Todo esos elementos que yo denunciaba en la obra, como que la derecha, el franquismo, puede volver; ahora mismo estamos en una situación muchísimo más grave que cuando lo escribí. Lo escribí para hacer un recuento del pasado. Y ahora, en el presente, me veo que fui como un visionario. No me creo lo que está pasando ahora mismo: la intolerancia contra los homosexuales, la violencia de género…”, critica.

El dramaturgo Santiago Escalante. FOTO: MANU GARCÍA.

“En la obra se cuenta por primera vez que el franquismo creó un campo de concentración para maricones en Fuerteventura, que estuvo abierto hasta el 73”, destaca Rivero. “En España ha habido campos de concentración gais hasta hace cuatro días”, insiste su compañero. “El problema no es que los hubiese. Sino que yo escribí hace 12 años esta historia para recordar algo y que fuera una historia del pasado, y creo que es una historia del presente. Porque me está dando verdadero miedo. España no es un país seguro para los homosexuales y para las mujeres”, prosigue Escalante. 

El actor gaditano recuerda cómo en Madrid, en 1973, actuó de manera subversiva vistiéndose con peto y sombrero —”dos jóvenes con eso, eran dos maricones”—, después de que el director de la obra que él protagonizaba, El príncipe constante, de Calderón de la Barca, le prohibiera hablar por la calle en andaluz. “Yo tuve que aprender a hablar en castellano”, denuncia Rivero. “Si hablabas con el acento andaluz, no te contrataban. O hablabas castellano o te echaban. Insisto, el flamenco es internacional, la sardana no”, enlaza el dramaturgo. “Hablo un andaluz como el de Antonio Gala o Caballero Bonald. No es el de las gracias, es un andaluz culto”, incide su compañero.

En la Movida Madrileña había narices más sanas que en algunos sectores de la Junta de Andalucía

Finalmente, ambos lamentan que España y Andalucía no les hayan reconocido como sí lo han hecho medios e instituciones de Estados Unidos y America Latina. “En la Movida Madrileña había narices más sanas que en algunos sectores de la Junta de Andalucía. Y eso se lo denunciamos a Manuel Chaves”, resalta Escalante. “Los políticos andaluces de izquierdas no nos han dado nuestro sitio. Y creo que la izquierda es muy responsable de que esté ocurriendo lo que está ocurriendo…, por cobardía”, continúa. “No nos podían matar, pero sí nos podían matar teniéndonos la nevera vacía”, apostilla.

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