Edición Jerez

Sesión no apta para agnósticos

La noche del sábado se convierte en misa de ocho con la presencia de los curas de La otra mejilla, los santos de Este año nos vemos en el altar y la comparsa de Germán García, OBDC: El joven obispo. 

La noche del sábado se convierte en misa de ocho con la presencia de los curas de La otra mejilla, los santos de Este año nos vemos en el altar y la comparsa de Germán García, OBDC: El joven obispo. 

“Oh, mísero quien tenga por bien no comulgar con la religión de esta ciudad”. La fe mueve montañas, como el Carnaval de Cádiz. Levanta pasiones y discordias más allá de nuestras fronteras. Nos convierte en peregrinos como los de Juan Carlos, devotos como Las castas de Cádiz, astutos como Los curas de pueblo, entusiastas como Los aleluyas, espirituales como Ramoni en Llámame Jesús, sinvergüenzas como el Vera en Los Jesusitos de mi vida, sopranos del Coro de la Catedral o eternos como nuestro propio paraíso.  

Y sin embargo, te quiero. Ay pena, penita, pena, cuánto te quiero. Vienen enamorados de Cádiz, locos de amor. Bien afinado, con una presentación muy coplera y con fuerza. Piropo-crítica a Cádiz a modo de presentación en el primer tango. Un cosqui para Manolito Chaves en el segundo. El estribillo es bonito, romanticón, en consonancia con el coro. Un popurrí de homenajes que culmina con una lluvia de pétalos. Volveremos a oír las letras de Paco Mora. Los Destronados de Dos Hermanas. Músicos callejeros que algún día pasado tuvieron éxito y ya no. Al menos el personaje que interpreta la comparsa tuvo éxito en algún momento, no como la propia comparsa. Pasodobles a las donaciones de órganos y al autismo. Es cortito, tanto en extensión como en calidad. Por suerte y por desgracia, respectivamente. Todo suena raro. No se sabe muy bien si es el compás, las voces, la afinación o el compendio de todo. Cuando crees que no puede ir peor de lo que va, sorprenden con el final del popurrí. Bravo.  

Este año nos veréis en el altar, son los patronos, pero no del patronato. Una presentación animada y un público receptivo. La primera letra para lo vivido con la chirigota el año pasado. La segunda es un tema tan actual que a algunos no les ha dado tiempo ni de aprendérselo. Trata sobre la polémica de La familia verdugo y Puigdemont. Está escrito con tanta rabia que el mensaje se desvirtúa entre malas formas. Una letra populista que arranca el aplauso de los asistentes. Un cuplé malo y uno bueno, para compensar. Popurrí entretenido. Desde la Algaba llega una agrupación con mucha fe. La segunda de la noche, pero no la última. La otra mejilla pone en las tablas unos curas sencillos ante un forillo negro. El pasodoble es demasiado melódico, lento y narcótico. Se podría definir el pase como una misa de 8, con una exquisita cuerda vocal. Cari, tenemos toda la eternidad, “chirigota”. Parece que los vídeos en Youtube de La tengo en el bote están capados en Écija. Estos viudos también vienen con su difunta en el bote, aunque parece que aún están en el tanatorio con tanta pena. Desde el tipo hasta la última coma del repertorio son un desatino.  

OBDC. El Joven Obispo. Germán García Rendón vuelve a dar un giro de tuerca más con un tipo arriesgado. Posiblemente estos papas liguen más en la carpa que el Libi. Una presentación con fuerza. Afinada pero estridente. El primer pasodoble lo dedican a la fe, y el respeto que le profesan. En el segundo le dan un palito al alcalde. Parece mentira que sea el mismo autor que hace dos años le daba la bienvenida sobre las mismas tablas. De los cuplés, nos quedamos con el estribillo. En el popurrí sigue habiendo problemas con las voces agudas. Dificulta bastante seguir el mensaje. Críticas para el Obispo y toda la parafernalia que lo rodea.  

El turno de la chirigota de Tony Rodríguez. En la ciudad de Cádiz, siendo las… siendo la hora que sea, no es buena hora para escuchar esta chirigota. Una presentación muy triste. Más para nosotros que para ellos. Incluso al público se le olvidó aplaudir. El pasodoble, según apuntan por Twitter que todo lo ve y es muy chivato, es de reciclaje. La música, y la letra casi íntegra, formaba parte del popurrí del coro Los de cuarto curso, del año 2016. Este coro lo escribió el Alemania, junto a Julián Rodrigo Carrero. La segunda letra es muy crítica con Cataluña y el independentismo. Y muy facha también. El resto del repertorio es una tortura esperpéntica e innecesaria. Cierra la función una comparsa femenina desde Huelva. La canción perdida llega con una presentación pausada a la que le siguen dos eternos pasodobles melódicos. No cantan nada mal, pero les queda mucho camino por delante todavía. 210 kilómetros de vuelta como mínimo. De ahí, para adelante.

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