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Rody, tapear al rescate de los sabores de toda la vida

José Luis Muñoz y Rosario Fánegas abrieron en 1982 este clásico de la tapa a los pies del Cabildo Antiguo. Hoy el testigo lo toma Daniel Muñoz, el hijo de ambos, que innova sin perder la experiencia que supone el encuentro con lo auténtico

En pleno corazón de la ciudad, el Rody resiste a las modas que van y vienen. Y eso que el propietario de este emblemático templo de la tapa jerezano, asegura que cambia todo el mobiliario cada cinco años. “Es algo que le gusta a la gente. Los techos, el mostrador, las mesas, la solería. Lo caigo y lo renuevo entero”. Sin embargo, tapear en el Rody, ahora mucho más luminoso, no es precisamente romper con lo de siempre, sino encontrarse con el pasado. Un pasado muy especial, eso sí. Desde su sopa de tomate a sus calamares rellenos pasando por sus riñones al jerez: platos premiados en los antiguos certámenes de la tapa que son un clásico de la gastronomía de la ciudad.

Los riñones al jerez del Rody. FOTO: MANU GARCÍA.

Su propietario, José Luis Muñoz, se puso detrás de una barra con tan solo 12 años. De su primera experiencia, en el antiguo bar Parada, hoy Canalejas pasó al Río Viejo y más tarde al bar La Riva, en la calle José Luis Díez, donde se llevó más de 16 años. Tras esa dilatada trayectoria y rondando la treinta, decidió coger el bar Rody, que antes regentaba un gallego-argentino que lo tenía solo como cafetería.

“Me van a operar otra vez de las piernas, con las varices”, dice entre risas el que probablemente es uno de los hosteleros con más experiencia en la ciudad. Un total de 56 años, en los que ha echado “unas dieciséis horas diarias” y en el que le ha acompañado durante casi toda la etapa del Rody, su mujer Rosario Fánegas, la protagonista a los fogones. El establecimento, que fue abierto en 1982, lo regenta desde hace unos años el hijo de ambos, Daniel Muñoz Fánegas.

Daniel Muñoz, que hoy regenta el bar Rody. FOTO: MANU GARCÍA.

“Antes se hacía siempre la tapa tradicional, la tapa casera, el pescaíto frito… pero ya entraron los montaditos, los platos combinados y eso se ha cargado mucho”, reconoce José Luis. Algo a lo que el Rody no se ha sumado, al menos no de la misma forma. “Yo, visto esta, no es que sea un fenómeno, pero soy de los pocos en Jerez que conserva la tradición de la tapa casera y de las tapas elaboradas”, se sincera. Y hace hincapié en una realidad que considera ya poco habitual en la hostelería, y más concretamente en la de la zona. “No tengo ni una sola tapa prefabricada. Ni una. Los pimientos rellenos, las berenjenas, el menudo y hasta el atún mechado, que también ha sido premiado”.

El famoso menudo del Rody. FOTO: MANU GARCÍA.

En las paredes del establecimiento cuelgan numerosos premios en concursos gastronómicos pero los años no pasan para su propietario. “La gente quiere otra cosa, pero yo sigo con lo mismo”. Pese a estar prejubilado, sigue echando una mano a su hijo Daniel, que en estos años ha ido innovando y al mismo tiempo conservando los aromas y los sabores que de sus padres ha heredado. Unas sensaciones gastronómicas que recuerdan a otro tiempo, a la esencia propia de Jerez y de su campiña. Guisos típicos de la zona, como la berza, platos populares de la viña, y otros que nos acercan al mar, como su fresca ensaladilla de gambas.

Desde que el Rody pudo poner al fin veladores en la plaza de la Asunción son muchos más los que tienen acceso al encuentro con lo auténtico. No obstante, no siempre son tantos los que lo disfrutan. Los tiempos y las nuevas tendencias no se pueden combatir: el Rody no lo hace pero invita a no hacerlo. La cuestión está en probarlo. Y cuando se prueba, ya no se sale. “Con internet vienen gente de todos lados, de Madrid, de Zamora, de Salamanca”, dice José Luis, que reconoce que aún así la mayor parte de la clientela sigue siendo de Jerez.

Una de las clásicas tapas del Rody. FOTO: MANU GARCÍA.

“El turismo que viene viene a sota, caballo, rey. Ahora mismo tengo fuera a cuatro mesas. Y tres quieren lo mismo: platos combinados y ensalada”, se lamenta. “Es raro que alguien diga yo quiero probar los riñones o yo quiero probar los calamares“. Sin embargo, habla de un fenómeno nuevo. “Ahora se están interesando gente de China y están viniendo. Todo viene marcado. Hay gente que le gusta y que no le gusta”. Y eso que cada dos o tres años va cambiando de tapas, excepto sus premiados riñones. La innovación del Rody, que viene por Daniel Muñoz, es precisamente ahondar en el concepto: garbanzos con espinacas, arroz con bogavante o habichuelas con almejas. El concepto de la comida casera y de aquí con algunos cambios pero sin escrúpulos.

Fotos de Manu García.

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