Gypsy Rock

Rock Raro (I)

Le presentamos a Mendoza. En este punto le invitamos a ojear la imagen que ilustra el artículo. ¿Piensa en una banda de Argentina? ¿Acaso México o Colombia? Perdone, ¿Quién ha dicho Suecia?

A principios de esta semana me dije: “Después de casi un mes instalados en el rock andaluz qué bien volver a mirar más allá de Sierra Morena y abrir bien nuestras orejas a la música del otro lado del valle del Guadalquivir”. A medida que iba llegando el viernes me pregunté: “¿Acaso tiene necesidad el buen lector de levantar la vista por encima del horizonte de Trebujena?” Probablemente no… Pero teniendo el dudoso honor de ser la sección más internacional de La Voz, comprenderá que tengamos que contarle alguna que otra historia de lugares donde llueve mucho y se habla poco.

Como iba diciendo, a lo largo del pasado mes hemos indagado en la historia de Smash, uno de los grupos más importantes de la historia del rock andaluz. Lo hemos pasado muy bien con esos chicos andaluces (y un danés) que soñaron con ser los Beatles y terminaron tocando con el Agujetas. Un auténtico camino a la vanguardia. Hoy le proponemos caminarlo a la inversa. Y no vamos a describir el camino a la heterodoxia desde la pureza del barrio de San Miguel. Hoy le presentamos a Mendoza. En este punto le invitamos a ojear la imagen que ilustra el artículo. ¿Piensa en una banda de Argentina? ¿Acaso México o Colombia?Perdone, ¿Quién ha dicho Suecia?

Pues sí, la banda que traemos hoy es Mendoza, un genial sexteto escandinavo de rock progresivo inspirados en los ritmos latinos del otro lado del charco. Cuando el tsunami del rock inundaba medio mundo y los jóvenes soñaban con surfear la música, abordo de su sitar o con guitarras flamencas, otros se fijaron en la música popular latina que gozaba de cierto auge con la mezcla de soft-jazz sonando por doquier.

A pesar de ser una banda bastante desconocida en el mundo del progresivo, Mendoza supo asentarse como uno de los conjuntos icónicos en la escena Sueca. País con una buen catálogo de grupos segunderos y patria de los míticos ABBA. Mendoza (1972) es una banda de rock con grandes dosis de jazz fusión e inspiración latina, probablemente influidos por los sonidos del genio de Santana. La banda estuvo formada por Lennart Palmefors (teclados y voz), Rolf Öhlin (guitarra), Arne Gustafsson (guitarra y flauta), Björn Larsson (trompeta), Anders Hogman (bajo), y Anders Östryd (batería).

Con un carisma incuestionable, Mendoza siempre quiso dar el gran salto al otro lado del charco. Un ejemplo de ello es su primer y magnífico trabajo homónimo publicado a principios de los 70. Enteramente en inglés, el álbum no tuvo interés internacional alguno y como puede imaginar fue un rotundo fracaso en ventas.

Genio no les faltaba. El disco venía acompañado de un folleto en el que animan en tono humorístico a abandonar los estereotipos y sumergirse en los ritmos latinos que tanto amaban. “¿Qué es Mendoza?” preguntaban como si se tratase de algún radical exotismo. En forma de cuestionario nos ofrecían tres alternativas: el nombre de una banda de malhechores de la baja california, un revolucionario comunista en la sierra madre o un caballo de carreras de tercera fila. Probablemente desconocían que Mendoza es un apellido bastante común en la comunidad hispanohablante. Todo se les perdona a estos suecos que nos incitaban a dejar sonar nuestro equipo con un “Play this music loud or not at all”.

Cuando uno se detiene a escuchar a Mendoza se sorprende de lo energético y fresco que resulta casi 50 años después. Esto es debido a que no exploraron los portentos o límites del género progresivo (algo que si hicieron otros como ELP o en menor medida Genesis). Ellos esculpieron una ruda base de rock con sonidos latinos. Un proceso creativo que dotó a la obra de una menor caducidad.

Nueve temas de enorme talento dónde destaca el single “Steamship” una pieza de folk muy singular. Casi puede recordarnos a Jethro Tull en una verbena boliviana. También la instrumental “Jojk”, con esa guitarra contra el mundo en un ambiente casi jam para traernos el calor del verano y el buen ambiente. Una canción de mangas de camisa para una Suecia de bajo cero.

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *