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Reacciones cómplices

“Todavía hay quien no comprende que el miedo a las consecuencias impide hablar a las mujeres. Y que lo de ser mujer va por delante de ser famosa”.

Escribir sobre un tema tan delicado como el de los abusos sexuales es complicado. Pero querer hacerlo y no atreverse por miedo supone ser cómplice de los que aprovechan el silencio para tratar a las mujeres como si de objetos se tratasen. Así que allá voy. Aparte del hecho en sí, lo que me resulta más repugnante es que cuando alguien se atreve a denunciar que esto ocurre o que ha sido víctima hay reacciones casi tan denigrantes como el abuso o el acoso en sí. El caso Harvey ha dado muestra de ello una vez más. Por si no lo conocen aquí un breve resumen: Hace unas semanas un artículo publicado en The New York Times sacó a la luz que el productor de cine Harvey Weinstein, uno de los más poderosos de Hollywood, había acosado y abusado sexualmente de varias actrices. Esta información ha desencadenado que decenas de intérpretes, entre las que se encuentran Angelina Jolie, Kate Winslet, Meryl Streep, Gwyneth Paltrow o Jennifer Lawrence, admitan que han sido víctimas del productor en algún momento de su carrera o que reconozcan que sabían que esto ocurría. Era algo que hasta ahora no se habían atrevido a contar. Sus denuncias han sido apoyadas por compañeros como George Clooney, Colin Firth o Ben Affleck. Es fundamental que los hombres también alcen la voz ante esto. Aunque al pronunciarse sobre el tema Affleck tuvo una respuesta inesperada, la de una compañera que afirmaba que él le había tocado el pecho durante un rodaje. Algo que lleva a reflexionar sobre la multitud de casos que existen, que no se denuncian y ante los que los agresores se sienten fuertes porque piensan que nunca van a ser delatados. El escándalo ha dado la vuelta al mundo y hay reacciones que demuestran que en cuanto a estos sucesos el estancamiento de la sociedad es impresionante.

Una de las respuestas más escuchadas ha sido que no se entiende cómo estas mujeres famosas no hicieron uso de su fama y se atrevieron a poner a este hombre en su sitio en el momento de los abusos. Y algunos de los que se atreven a criticar que la víctima no denuncia han sido testigos de estas situaciones. La mayoría de los que se han posicionado en este lado son hombres. ¡Qué casualidad! ¿Por qué entonces no se atrevieron ellos a acusar al productor? Todavía hay quien no comprende que el miedo a las consecuencias impide hablar a las mujeres. Y que lo de ser mujer va por delante de ser famosa. Que la sociedad les conozca por su trabajo no quiere decir que no se sientan víctimas y anuladas o que no tengan derecho a tener miedo. Es habitual caer en el error de situar a las celebrities en una realidad paralela y olvidar que ante todo son personas que sienten y padecen como los que no aparecemos cada día en el cine o la televisión.

El caso ha llegado hasta el Parlamento Europeo, donde la semana pasada se debatió sobre medidas de prevención contra los abusos sexuales en la Unión Europea. Durante la sesión varias diputadas alzaron un cartel en el que se podía leer #MeToo, haciendo referencia a una campaña que se ha hecho viral con la que las mujeres pueden denunciar casos de acoso. Tan solo cinco hombres intervinieron en el debate y se unieron al #MeToo. Incomprensible e indignante que no se uniesen todos al llamamiento, independientemente de si son hombres o mujeres. Los hombres, y más en escenarios institucionales como este, deben participar en la misma medida en la defensa de las víctimas y en la búsqueda de soluciones. Pero claro, cuando sale a la luz que en los pasillos y despachos del Parlamento ha habido casos de estos, ninguno se atreve a mojarse.

El escándalo también ha causado en nuestro país diferentes reacciones. Una de las más comentadas ha sido el encontronazo que tuvieron en Twitter la periodista Almudena Ariza y el actor Antonio Banderas. Ariza escribió en la red social el siguiente comentario: “Silencio entre las estrellas españolas que trabajaron con Weinstein, el acosador sexual de Hollywood. Penélope Cruz, Banderas, Almodóvar…”. El actor malagueño le respondió que no se había pronunciado porque nadie había contactado con él para tratar el tema. Algo a lo que la periodista replicó asegurando que había contactado con su equipo y le habían dicho que el malagueño prefería no hacer declaraciones sobre esto. Al menos gracias a esta disputa en Twitter, Banderas se unió a los que han alzado la voz para tachar de inadmisible la actitud de Harvey, aunque a priori su equipo de imagen hubiera preferido que no se ensuciase con este tema. Por su parte Penélope Cruz ha lamentado lo que estaba ocurriendo y aunque asegura que no ha sido víctima del abuso de poder del productor, ha mostrado su apoyo a sus compañeras. Ya sea vía Twitter o en cualquier medio de comunicación es fundamental que estrellas de la talla de Banderas y Cruz ayuden a la visibilidad de estos sucesos.

La actriz española Aura Garrido respondió a dos conocidas revistas que a través de un reportaje cuestionaron el por qué las víctimas no habían denunciado antes. “Culpando a la víctima poniéndola en duda retroalimentáis el sistema que ha tardado 30 años en conseguir represalias para Weinstein”, escribió Aura en su Twitter recibiendo el apoyo de miles de personas. Entre tanto comentario apareció uno de Torbe, que ni corto ni perezoso le respondió a la actriz que se dedicase a la interpretación y no se metiese en estos temas. Él, precisamente él, intentando silenciar estos hechos. Esto provocó que una de las publicaciones borrase el tuit en el que había compartido el artículo. Menos mal que alguien con notoriedad se atrevió a plantarles cara y denunció la irresponsabilidad. Los medios de comunicación, sean de la línea editorial que sean, deben ser firmes cuando se trata de casos de este tipo. El otro hecho que a raíz de lo de Weinstein ha causado revuelo en España ha sido la carta que ha escrito la actriz Leticia Dolera en la que denuncia haber sufrido abusos sexuales. El día de su publicación hubo quien escribió en las redes sociales que el hecho de que ella haya salido desnuda en películas es incompatible con que denuncie tocamientos. Poner al mismo nivel hacer un desnudo por motivos de trabajo y por voluntad propia con que un hombre toque a una mujer como si de un objeto se tratase es propio de alguien muy machista y retrógrado.

Pero la reacción que más me llama la atención de todas es la de la sociedad en general cuando aparecen en los medios casos como el del productor de Hollywood. Sale a luz un caso como el de Harvey y nos sorprende. Se convierte en noticia como si fuera un caso único, que pasa una vez cada mucho tiempo. Se leen comentarios que tratan lo que ha ocurrido como algo banal. Y la realidad es que esto no solo sucede en el cine y es algo que está a la orden del día. Aparentemente todos somos conscientes de ello, pero nuestra actitud demuestra lo contrario. El revuelo en esta ocasión ha servido como desencadenante para que mujeres de otros sectores mediáticos como el del mundo de la moda denuncien abusos y acoso sexual. Es algo que pasa en todos los entornos laborales, hasta en los más inimaginables. El miedo a perder el trabajo, a las represalias o la anulación como mujer suelen estar por encima de la valentía para denunciar los casos de acoso y abusos sexuales. Los grandes enemigos, aparte del miedo, son el desconocimiento y el machismo. Por eso todos, hombres y mujeres, debemos unirnos para apoyar a las víctimas y no ser cómplices de los acosadores con nuestras reacciones. Que el caso Harvey no quede en una anécdota, que no caiga en el olvido, que no se recuerde como el productor que pidió perdón y al que la Academia de Cine expulsó. Que sirva para concienciar y dar voz a quienes lo necesitan.

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