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¿Qué pasa aquí?

“¿Pero bueno, qué ha pasado en Jerez, qué ha pasado en Andalucía?”, me han preguntado desde distintos sitios estos días a través de los foros de Whatsapp de los que, qué remedio, formo parte. Un amigo mío, Juan Antonio, me pregunta desde Londres (nos conocimos en Madrid pero casualmente —casualmente para nuestra relación, quiero decir— nació en Jerez y es un hijo más de la emigración andaluza de los años 60) no tanto por la leche que se ha dado el PSOE —viene de vez en cuando a ver a su madre que vive en Rota y está informado de la política andaluza— como sobre todo por lo del VOX.

Pero hombre, ¿me vas a preguntar a mí por lo que ha pasado en Andalucía, en Jerez, teniendo allí el Brexit? ¿Me preguntas por el VOX y tienes allí para ‘entretenerte’ al Ukip? Todos estos temas son hijos de un mismo dios: en la aburrida Europa hay mucha gente harta y las cosas salen por algún sitio, casi nunca por el mejor.

Jerez no se acostó el domingo con 10.500 fascistas (siento incurrir en la vulgarización del término), todos con su camisa negra, parda o azul Mahón, a elegir, colgada en el respaldo de la silla, aunque es cierto, visible y manifiesto que precisamente en esta ciudad hay gente de derechas que es muy derechas, vamos a dejarlo ahí.

Pero no es menos cierto que hay mucha gente que ha buscado respuestas, erróneas, a temas de los que está harto —corrupción, paro, reducción del Estado de Bienestar, crisis territorial— en el voto a esta formación, que ese magma que se podía captar claramente en los bares iba más allá de la simple broma (hace una semana alguien del PP le aseguró a este cronista que VOX no iba a sacar menos de siete diputados, o sea, que menos rollo con eso de ‘gran sorpresa’) y que incluso, como ocurrió hace cuatro años cuando la ‘sorpresa’ fue Podemos en las elecciones europeas, hay un cierto punto de esnobismo con este voto, algo que puede parecer frívolo pero que es perfectamente constatable en ese escaparate que son las redes sociales. Así que, fascistas en Jerez, los cuatro de siempre; cabreados, a punta pala, y esnobs, alguno también hay por ahí…

Pues nada, Juan Antonio, suma a todo eso la desmovilización de la izquierda (se puede entender la del votante del PSOE, hastiado, pero no tanto la de Adelante Andalucía: increíble su falta de autocrítica, por cierto) y ya tienes la tormenta perfecta de lo ocurrido el 2 de diciembre.

Un día de estos, querido Juan Antonio, pondré en el grupo de Whatsapp que me cuentes cómo crees que va a acabar lo del Brexit, lo que va ocurriendo ya lo leo en la prensa…

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