A propósito del progresivo: Supertramp (I)

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A propósito del progresivo: Supertramp (I)

14-01-2018 / 12:11 h.
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Esta historia podrá ser recordada gracias al éxito profesional y artístico de uno de los grandes productores de la historia del rock progresivo, Stanley 'Sam' August Miesegaes. Este melómano y multimillonario holandés empecinado en fundar una banda tan célebre como rentable, es el responsable directo de Supertramp. Una de las agrupaciones de mayor renombre y calidad en la escena del soft-progresivo.

Al igual que en otros géneros musicales, la cumbre del rock progresivo (en cuanto a su popularidad) implicó su comercialización, así como el abandono de cualquier pretexto intelectual. Ejemplos de bandas que alcanzaron el estrellato con composiciones para todos los públicos los encontramos en bandas como: Génesis (etapa post-Peter Gabriel), Mike Oldfield, Phil Collins, Rush, Pink Floyd, ELP… Pero sin duda los dos máximos exponentes de este grandioso rock light los encontramos en Queen y Supertramp. Dos bandas siderales que guardan muchos paralelismos respecto a los difíciles comienzos y camino al estrellato. Dos bandas que parecen escribir una historia metódica de cómo fundar y triunfar en una banda a pesar del rock-progresivo. Mucho genio y talento, algo de humor, fusión de géneros, carisma… En fin, todo lo que usted conoce. Pero no nos malinterprete, tanto Supertramp como Queen son buenísimas bandas, con canciones inolvidables que gustan a cualquier amante de la música cuyo talento no podríamos jamás poner en cuestión. Pues gloriosos eran los días en los que cientos de miles de personas coreaban al son de It’s raining again o soñaban con desayunar en cualquier antro americano. Los dorados ochenta o la felicidad de los días tristes.

Como veníamos indicando Supertramp estuvo financiada hasta 1972 por un curioso personaje holandés, Stanley Sam. Ya por el 69’, el aprendiz de productor y visionario quiso desarrollar una banda de éxito propia fundando The Joint. Sam parecía, sin lugar a dudas el sueño de cualquier músico de rock, un mecenas dispuesto a gastarse una fortuna por lograr la fama de sus muchachos. Sin embargo, Sam nunca tuvo la paciencia o la terquedad tan necesaria en el mundo del espectáculo. The Joint era un verdadero sin vivir para sus músicos. Rotaciones constantes. Cambios en el conjunto. Expulsiones… Finalmente The Joint desapareció de escena. Sólo se salvó Rick Davies, al que Sam tenía por un músico de inmenso talento entorpecido por el resto de la agrupación. Decidió darle una segunda oportunidad en una banda diseñada a su ingenio en la que incluso se hizo casting con anuncios en la mítica revista inglesa Melody Marker. Fue allí donde conoció Davis a su compañero de aventuras, Roger Hodgson, un intelectual hippie muy influido por el jazz y con una perspicacia musical inigualable. Junto con Richard Palmer-James (guitarras) y Robert Millar (batería en sustitución de un breve Keith Baker) Supertramp quedó configurado.

El equipo consigue firmar con la rama británica de A&M Records, y su primer álbum homónimo, Supertramp, fue publicado en julio de 1970. A pesar de las buenas críticas, el álbum no consiguió buenas ventas. El trabajo es un excelente ejemplo de lo que debía ser un buen disco de progresivo. Sin ser demasiado conceptual, el álbum tiene canciones míticas como Surely o la folk It’s a long road. Un disco limpio que trascurre muy ameno. Destaca Try Again una composición pregénesis que bien podía haber estado compuesta por Peter o Phil.

A esta primera publicación le seguirá Indelibly Stamped que resultó ser otro fiasco comercial. Pero será en la siguiente publicación dónde analicemos el camino al éxito de esta banda inglesa que gozó de enorme aceptación en nuestro país.

 
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