Opinión

Pongamos que hablo de Jerez

Los errores se corrigen, las alianzas, cuando son fructíferas se refuerzan y las victorias se celebran. Porque ganar por la mínima es una victoria Y tras los resultados de las últimas elecciones municipales, toda la izquierda de Jerez tiene motivos para sentirse feliz.

Con apenas un dos por ciento menos de participación (en torno a los 2.500 votos menos –1,8%) en las elecciones municipales de este año 2019 respecto de las anteriores de 2015 cabría efectuar un análisis comparativo entre ambas, toda vez que existe una cierta analogía tanto en el nivel de participación como en el sistema de partidos políticos que confrontaban ante el electorado jerezano.

En ambas elecciones municipales se ha producido la presencia de nuevos actores políticos (partidos) consecuencia de la fragmentación política en ambos espacios, tanto en el bloque de partidos de la izquierda como en la derecha, si bien en estos comicios de 2019 la tensión en los polos por la ocupación de espacios electorales ha sido mayor.

El bloque de izquierdas ha recibido  un 0,4% de votos más que en las pasadas elecciones y mantiene la mayoría absoluta de concejales. Esto ocurre precisamente gracias a la fortaleza del Psoe que crece  7,6 puntos sobre las elecciones de 2015, aunque este partido no consigue adsorber toda la pérdida de votos de los partidos a su izquierda como consecuencia de la fractura en sus alianzas (Ganemos Jerez, Podemos, Izquierda Unida), aunque sí atrae a su cosecha los tres concejales perdidos por las anteriores fuerzas.

Esta división de la izquierda desmoviliza y anima a la abstención. Sin embargo, la pérdida de votos en el PP equivale a la fuga de votos hacia Ciudadanos y Vox más un incremento de un 3,6 puntos en su conjunto. La fragmentación no funciona en el bloque de la izquierda. Pero sí  crece en votos  en el bloque de la derecha.

De haber conseguido ochenta y ocho votos más y superar la barrera del 5%, hubiera significado que Vox entraría en el reparto de escaños consiguiendo un concejal. Aunque en todo caso este concejal hubiera sido a costa del PP. Al menos en este caso, tampoco funciona que la fragmentación beneficie al bloque de derechas, al menos en la atribución de concejales con la aplicación de la Ley D’hont.

Los resultados obtenidos en Jerez por el PSOE en las elecciones generales del pasado mes de mayo y en las recientes elecciones europeas ponen de manifiesto tres aspectos a considerar:

Primero: Que este partido todavía tiene en Jerez un largo recorrido electoral.

Segundo: Ante la aparente desaparición del bipartidismo, se renueva una tendencia hacia un sistema plural de partidos claramente dominado por el Psoe  en el bloque de la izquierda y por el PP en el bloque de derechas, aunque en este último con una clara tendencia bajista.

Tercero: El importante crecimiento del Psoe en estas elecciones y su hegemonía electoral le faculta para poder construir en Jerez un gobierno en solitario participando de apoyos variables tal como ha venido ocurriendo en los últimos cuatro años. Pero Mamen Sánchez no debe olvidar quienes y de dónde le han venido los apoyos en la pasada legislatura.

El efecto Inés Arrimada en las elecciones autonómicas (fue el primer partido en Jerez) y generales, no ha tenido continuidad en la presencia de Ciudadanos ante el electorado. La superación de bloques exige una estrategia diferenciada en el espacio de centro lo que obliga a la definición de un espacio liberal sin pretensiones de allanamientos electorales. La ausencia de estrategia, de posición y de liderazgo en Ciudadanos lo convierte en partido sorpresa que tan solo reina por un día.

La inoperatividad y la debacle electoral del PP en el territorio nacional así como la apuesta de su líder local al todo o nada en sus intereses partidistas nos hace suponer una futura oposición desorientada y ausente de alternativas que provocará en su entorno más próximo el debate y la refundación ideológica, dada la pérdida de la moderación y de su lectura retorcida de la constitución española.

Por tanto, la izquierda de Jerez tiene más que sobradas razones para sentirse feliz y dicho sea de paso, para, al menos, considerar estas situaciones en el medio plazo como una oportunidad para la solidificación de los pilares del bienestar social en nuestra ciudad.

En algún caso, como el de Ganemos Jerez, la dureza de caminar solo debe animar a la  búsqueda de espacios de colaboración y de entendimiento con el gobierno local y con sus anteriores socios. La elaboración de un discurso, de una historia política acompañada de propuestas sociales que provoquen cohesión. La recuperación de la simbología y del lenguaje. Lo local y lo municipal que nos resulte más próximo. Jerez lo es de todos desde la corresponsabilidad y desde la solidaridad.

La buena voluntad y la bonhomía deben acompañar al diálogo, a la negociación, al entendimiento y a la buena fe pero no pueden sustituir al conocimiento, la reflexión y las actuaciones emprendedoras que necesitan la ciudad.

Se trata de construir una buena historia mejor que un relato. En Jerez tenemos talento y capacidad para construir una historia que nos incorpore a todos en espacios de convivencia en igualdad  y de justicia social. La esperanza siempre habita en el punto de partida y esta buena y nueva oportunidad para los próximos cuatros años nos aportan motivos suficientes para sentirnos feliz.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *