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Políticas activas de ’empedramiento’

Este humilde cronista está totalmente a favor del empedrado en el centro de Jerez de la Frontera. Y tiene ni más ni menos que, así a simple vista, cuatro motivos, lo que es una barbaridad teniendo en cuenta los tiempos de ‘insoportable levedad’ que corren. Unos tiempos en los que la cúpula de un partido que aspira a gobernar parcialmente un Estado –éste, por cierto– no tiene ni puñetera idea de que las Políticas Activas de Empleo –y siempre las he visto así, con alta–están transferidas a las comunidades autónomas desde hace varios lustros, imagínense…

Disculpen que, como es habitual, me esté dispersando. Les decía que, como casi siempre, en este espacio vamos a hablar de un tema más de ‘pico y pala’, que puede que incluso tenga cierta transversalidad y todo, como es el empedrado de una ciudad, y que disponemos ni más ni menos que de cuatro motivos para estar a favor. Ese es el asunto del que irradia el debate (esperen, que eso de irradiar, irradiar de un núcleo en concreto, lo he leído en algún sitio y me da que me vuelvo a dispersar).

Bien, el primero es meramente nominativo: un tipo que se apellida Piedras tiene que estar siempre a favor del empedrado… Ya, ya, ya sé, “este tío es gilipollas”, “de qué va este nota”… Vale, se acepta, pero creo que hay que empezar por el principio y cuál mejor que el que acabo de exponer. En segundo lugar está la opinión de mi amigo Manolo. Vale, otra lluvia de “pero este tío es imbécil” o incluso ya alguna palabra irreproducible en este mundo de corrección política del que disfrutamos, alguna de las que empieza por ‘sub’ y sigue por… y sigue por “normal”. Bien, olvidé decirles que el tal Manolo es doctor cum laude en Historia del Arte y que ya ha dado su opinión al respecto en la correspondiente comisión municipal, pero en España –perdón, en este Estado– hoy en día te llamas Pepe o Manolo y parece que tu opinión…

En tercer lugar, está claro que el empedrado es más, es mucho más –siempre positivo– que su gran enemigo en el centro de las ciudades, el asfalto, ese amigo de la municipalidad. Es más bonito, es más fresco, es más auténtico, es más duradero… Claro, es más duradero si se hace bien. Eso nos lleva al cuarto punto, el que acaba de plantear Ecologistas en Accion, el de formar nuevos ’empedraores’, esos especialistas en tratar la piedra y los chinos –ay, los chinos, los chinos del Arenal–que hoy casi han desaparecido…

Pues sí, ¿cuántas veces se devanan los sesos los munícipes pensando “qué traería yo a mi ciudad que creara empleo”. ¿Cuántas veces se piensa en cosas rarísimas y se tiene una (pequeña) solución delante de las narices?

En vez de ir a lo fácil, al asfalto –que viene del petróleo igual que el enemigo número uno del medio ambiente, llamado plástico– formemos a gente para que además de ’emprendedora’ vuelva a ser ’empedraora’, gente que sencillamente se pueda volver a ganar un razonable jornal empedrando. Para conseguirlo, Mamen, para tener una escuela, no tienes que ir a Madrid a ningún ministerio, basta con que te dirijas a la capital de la comunidad, a Sevilla, o lo mismo te lo resuelven en la delegación de Cádiz, ya ves cómo son las cosas. Es cuestión de que hables con quien lleve las Políticas Activas de Empleo a ver qué dice, y hazlo pronto, no vaya a ser que por birlibirloque de dios sabe qué pacto estas competencias acaben transferidas… a Madrid.

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