Sociedad

Pintar otros mundos o hacer del grafiti un viaje donde ‘fluye lo cósmico’

Los grafiteros jerezanos Quique y Carlos se han costeado, pese a sus limitados recursos económicos, dos murales con un estilo propio en el puente de la Estación: "Aún hay gente que sigue considerándolo como algo vandálico en lugar de otro tipo de arte"

En redes sociales nadie los conoce como Quique o Carlos porque ya se han hecho un nombre artístico. Cuando lavozdelsur.es contacta con uno de ellos —@cosmicokid—, se encuentra en Sevilla participando en una exposición; su compañero —@fluidomental—, reside en Madrid, donde trabaja de camarero y hace las veces iniciándose como tatuador. Quieren diferenciarse, y así lo hacen a través de sus murales, pero trabajan juntos porque algo les une: un estilo muy particular, con el que buscan dar un poco de “frescura” a Jerez.

“Yo empecé a pintar murales en 2007 con el grafiti convencional pero a mediados de 2011 comencé con este nuevo rollo, en el que todo lo hago siempre improvisando, sin usar bocetos y dejando que mi mente fluya“, sostiene Carlos  —@fluidomental—, un método de creación que le da nombre artísticamente. “Cada creación que hago es una sorpresa para mí mismo”, comenta sobre murales como el de la Estación que ilustra este artículo o en la calle de la antigua Estación de Bomberos, anexa al parque del Retiro. “Estamos rodeados de una sociedad que aún no lo valora y sigue considerando al graffiti como algo vandálico en lugar de otro tipo de arte“, lamenta.

Por su parte, Quique —@cosmicokid— sólo lleva tres años “en serio” con el grafiti y la ilustración, aunque ya pintaba tageos desde pequeño. Tras haberse sacado el curso de higiénico sanitario de tatuaje se centró en pintar durante sus etapas en Sevilla y Granada donde conoció a amigos y artistas independientes que venían de este mundo. “Tras una época de malas rachas emocionales y la evolución de estos últimos años he convertido lo que pintaba por necesidad en mi trabajo“, explica.

Vista del mural en el puente de la Estación de Jerez

“En mi nombre artístico quería unir el concepto del cosmos como el todo, la naturaleza y las energias, junto con el niño que llevo dentro y que no quiero perder; Para mi también es una forma de intentar inspirar a los más jóvenes a que disfruten de la pintura como medio de desfogue como hago yo, ya que es terapéutico”, señala. Su muro, en el cuerpo de este artículo, es también totalmente improvisado. “No llevé bocetos ni ideas preconcebidas, me gusta fluir con las soluciones que veo en el momento y eso es gracias a haber utilizado la pintura como desfoque y terapia, no para pensar en obtener un resultado bonito; en mi obra busco frescura y expresividad y para ello suelo repetir temáticas como fauna, flora, simbolismo y emociones con muchos mensajes ocultos.”, cuenta. El proceso cósmico de un niño que finalmente resume con dos palabras: “Simplemente pintar”.

Ambos se dedican a este arte con objeto de llegar a ser algo más que un hobby. En esa línea, @cosmicokid considera que es un buen momento para el grafiti porque cada día está más valorado. “Ahora hay más artistas que se inician en un mundo en el que hay dedicar mucho esfuerzo y constancia“, comenta, alabando las posibilidades del grafiti. “Se trata de poder exponer las obras en la calle y en grandes dimensiones, por lo que crea más impacto en el público y puede verlo todo tipo de personas, no sólo un grupo cerrado de gente”, dice en comparación con otros tipo de arte. A ese respecto, @cosmicokid piensa lo mismo y habla de un gran momento pero lamenta que no haya un mínimo presupuesto para la creación libre en lugares como Jerez. “Aquí hay mucha gente con talento, se debería fomentar y apoyar para hacer crecer tanto a los artistas locales como el valor cultural de la ciudad”.

El mural de @cosmicokid en el Minotauro.

Tanto la obra de @fluidomental, un auténtico torbellino de sensaciones intimistas, como la de @cosmicokid hablan de otra forma de hacer grafiti, que se resume en “expresividad”. “A mi estilo se le suele dar la etiqueta de estilo ignorante, ya que no me fijo en nada para pintar, y me da igual ser fiel a la realidad o no a la hora de imaginar”, explica este último. “Esa es la mayor diferencia que te podría decir de lo que @fluidomental y yo hacemos en comparación con otros grafitis de Jerez, que suelen ser letras de estilo americano o piezas realistas”, añade.

Quique y Carlos se han costeado el coste de hacer estos muros, pese a sus necesidades económicas y consideran que iniciarse en el mundo del grafiti no es del todo fácil. “Es como para todo, esfuerzo y mucha dedicación a ello”, opina @fluidomental. Su colega @cosmicokid lo tiene también claro: “No es fácil, y menos si estás solo en esto; hay grupos que ya son crews antiguas de gente que lleva pintando años, están muy organizados, saben como moverse y aún así les cuesta”. Pese a ello, han hecho de un trocito de Jerez una sala de arte callejero y continuarán haciéndolo para el disfrute de todos los jerezanos en la medida de que se les permita —y se lo puedan ellos mismos permitir—.

 

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