Opinión

Petróleo y democracia

Leo los periódicos y descubro que las finanzas del PSOE no pasan por su mejor momento. Se vende el despacho de Rodríguez Zapatero; se venden otros inmuebles; tienen que pagar la mitad de la deuda hasta 2020; se pide a la militancia que ofrezca microcréditos para financiar al partido. Los periódicos digitales tratan de captar la financiación independiente a través de sus socios y presentan sus peticiones bajo el lema de si quien paga manda, quien mande no querrá determinadas noticias: páganos tú, lector, para que nadie nos mande, seamos libres y soberanos, y podamos actuar con libertad.

Antes se supo que el PSOE recibía presiones, lo supimos por el propio PSOE, por el propio Pedro Sánchez, cosa que luego negó, pero ya estaba dicho y grabado en vídeo. También se supo que hubo una condonación de la deuda al PSOE en 2017.

Con Montesquieu desconfío, porque desconfiar cortésmente es lo único sano que se puede hacer con el Poder de por medio, razón por la que tenemos tres Poderes del Estado en permanente pugna, y no uno solo, para que esa desconfianza se articule en control recíproco; un cuarto, la prensa; un quinto: las coaliciones. Porque desconfío me pregunto ¿qué relación existe entre deudas y pagos?, ¿cómo se pagan las deudas cuando no se tiene el dinero?

Tomemos al PSOE como una gran empresa de muchos empleados, pero empelados que tendrán un empleo, y un sueldo, cuando haya empleo que ofrecerles. Si no hay cargos ni sillones en el Gobierno el PSOE no podrá repartir empleos ni sueldos. El caso lo vimos con el PP y su descalabro electoral, y de lo que nada se ha vuelto a hablar. El PSOE tiene la experiencia con la pérdida de Andalucía, además. Quizá esta sea una explicación de por qué los sillones son malos en manos de otros, buenos en manos del PSOE, y se los quieren quedar todos para ellos mismos.

Supongo que si quedan españoles a los que contaron cuentos sus padres o sus abuelos, cuando eran niños, y se sientan media hora con tranquilidad, se darán cuenta de que los cuentos del Gobierno y del PSOE no los iguala ni Calleja, el más famoso cuentista español. Si esos mismos españoles pierden la frescura inocente del que escucha y comprende, y se deja llevar por los miedos que los vendedores de viento anuncian, entonces estaremos perdidos: una y mil veces.

Pedro Sánchez ha perdido meses, cinco, casi la mitad de un año, mareando la perdiz aconsejado por su cuentista de cabecera, anterior asesor de un político del PP, el Sr. Monago, viajero a las Canarias. Antes aún a Xavier García Albiol en su polémica campaña hacia los extranjeros, también del PP. Cuesta creer que haya ciudadanos que puedan volver a votar a un candidato que deja pasar medio año sin hacer nada; alguien que dice que va a gobernar con eficiencia y no es capaz de encontrar aliados para formar un gobierno: en todo el Parlamento solo ha convencido a un único diputado fuera de su partido. Aunque, de pronto, el también desaparecido y luego hallado en el templo, todo muy de cuento, de la democracia se inventa otro cuento: el de las tres condiciones.

El cuento encerraba no una moraleja sino una trampa; todos estos cuentos de los que hoy hablamos tienen trampa y no moraleja. Corriendo, Pedro Sánchez sale de su ceguera para gritar que ya se cumplen las tres condiciones de Rivera y del PP; el PP sale a decirle a Rivera que esas condiciones ya estaban dichas por ellos y no cumplidas; por sorpresa se reúnen en privado Casado y Rivera y salen luego a decir que no-es-no. Ahora solo falta saber cuál ha sido la conversación de los que fueron hermanos políticos tantos años. Quizá acuerden que Ciudadanos se abstenga y vayan destrozando juntos a Sánchez poquito a poco durante toda la legislatura hasta el momento en que consideren que es mejor dejarlo caer para ganarle las elecciones, y hasta ese momento se aprovechen de su política económica, de empleo y fiscal de derechas. Al tiempo que Sánchez pensará que a él no lo destroza nadie.

La crisis del petróleo había llegado justo antes que la última de Rivera, pero se venía venir desde el parqué y desde las altas esferas: España es un país altamente dependiente del petróleo. Con una subida del 15% no va a resultar fácil y esos precios pueden decantar una coalición concreta para el Gobierno, o un acuerdo de investidura.

El cambio de actitud de Rivera se veía veniry necesitaremos algunas horas o días para ver hasta dónde llegará ese cambio de actitud, también en Sánchez. Ya Feijoo anunciaba hace unos días la propuesta de Rivera de una forma disimulada. Todos se preparan para lo que venga, y que ellos mismos parecen no saber; se preparan de modo ambivalente. Es como un juego de poker de todos contra todospara formar un Gobierno o para ir a unas elecciones si llegan: nadan y guardan la ropa. Todo dependerá, seguramente, de cuál sea el nuevo cuento de Calleja. El PP sigue en el no, y un sí de Rivera puede ser su propia salvación electoral, o su salvación en un futuro nuevo PP.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *