Peores que ETA

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Peores que ETA

14-01-2018 / 02:09 h.
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Dos hombres cualquiera, pongamos que tienen un cargo político de rango medio, se encuentran en Puerto Banús. Son compañeros de partido. Uno de ellos se dispone a embarcar en un yate que a efectos legales no es suyo, porque lo tiene a nombre de un sobrino, al igual que un par de empresas con las que blanquea dinero. El otro sale de una joyería exclusiva, acaba de comprar un reloj de 62.000 Euros. Ambos se encuentran y empiezan la conversación, muy parecida a algunos chistes con los que consolamos nuestra rabia por el expolio que llevamos años sufriendo:

   —Hombre —lo bautizaremos con un nombre que proteja su identidad, por ejemplo “Hijo de Puta 1”—, Hijo de Puta 1. ¿Cómo tú por aquí?

   —He venido a dar una vuelta en el yate de mi sobrino —al otro lo bautizaremos, también, con un nombre que no lo desvele, por ejemplo “Hijo de Puta 2”—.

   —Sí, de tu sobrino, ya, ya. Por cierto, ¿has visto el reloj que nos hemos comprado?

   —¿Hemos? ¿Tú y quién más?

   —Me lo he comprado yo, pero lo han pagado todos los españoles.

   —Jajajajajaja.

   —Jajajajajaja.

¿Surrealista? Para nada. Durante mucho tiempo la corrupción ha sido la norma y frivolizar con ella ha hecho que no nos demos cuenta de su alcance real. Lo que no saben Hijo de Puta 1 e Hijo de Puta 2, o seguramente sí lo sepan pero les dé igual porque son un par de psicópatas, es que ese reloj y ese yate podrían haber pagado algunos tratamientos contra el cáncer o bastantes ayudas a la dependencia. Pero claro, como ese dinero ya no está, ha habido que recortarlo de algún Ministerio.

La picaresca española, un gran eufemismo para una gran desgracia, jutifica al que está en una posición de poder en cuanto a su aprovechamiento ilícito de su puesto. Es como una gracia que hemos tolerado y, a pesar de todo y de todas las imputaciones y juicios, seguimos tolerando. Esta gente son terroristas, unos maniacos, asesinos en serie que destrozan la vida a la gente. A cualquiera se le revuelve las tripas al escuchar hablar de ETA. Estos son peores. En las encuestas, la mayor preocupación de los españoles era el terrorismo. Ya no, porque la banda ha abandonado las armas, pero hay otros encapuchados en el lugar. Encapuchados a cara descubierta que matan personas. ¿Demagogia? Piensa lo que quieras, pero creo que compararlos con los de la serpiente y el hacha es suavizar bastante las cosas. Es una simple analogía para que entre en nuestro cerebro por la puerta de atrás.

Recordemos la pregunta tan famosa de finales de los 80 y principio de los 90: “¿Estas a favor de la pena de muerte?”; bueno, quizás la respuesta era la verdaderamente famosa: “Si es para los etarras sí”. Políticamente incorrecto, pero como un sentimiento visceral, un instinto animal todavía presente, querías matar a esa gente. Pues con las vísceras en la mano, de un modo poético-romántico, digo que esos ladrones deberían morir, o al menos no haber nacido. Gente que hace que cierren hospitales, que el personal trabaje con la mitad de material que hace diez años —hacen lo que pueden. Gracias—; unos señores que tienen en su mano el bienestar de miles y deciden apropiarse de la riqueza de un país para su propio beneficio.

Se comen una langosta que lleva un nombre: María —o Pepa, o Alicia—. María es una sufridora madre que no puede ir a trabajar porque tiene una hija con un problema de movilidad que tardan en certificar. Le han quitado una ayuda económica porque los requisitos se han endurecido —recortes indirectos—. En casa sólo entra el sueldo de su marido: 957 Euros. Insuficientes para pagar la luz, porque es cara —políticos parásitos y corruptos lo han permitido a cambio de un puesto de consejero—, la hipoteca les ahoga, la comida es sota, caballo y rey porque no pueden permitirse nada especial; y un largo etcétera. Viven. Sobreviven. Antes tenían un poco más porque el Estado les echaba una mano, pero ya fueron demasiados los yates de sobrinos y hubo que dejar de despilfarrar el dinero en minusválidos, que con 900 pavos van que chutan. ¿No es para matar a esos terroristas? ¿No es para cogerles fuerte de la barbilla y enseñarles lo que provocan y luego ponerles la boca abierta en un bordillo? ¿No es para que les entre una enfermedad mala y que tengan que entrar en el sistema de sanidad pública a esperar meses para que los vean? Peores que los etarras. Terroristas políticos.

 
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