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Parque Atlántico: la barriada próspera

Una ciudad dentro de una ciudad, así la denominan sus vecinos ya que en los bajos de sus característicos bloques abundan todo tipo de negocios que denotan la buena salud del barrio.

Una ciudad dentro de una ciudad, así la denominan sus vecinos ya que en los bajos de sus característicos bloques abundan todo tipo de negocios que denotan la buena salud del barrio.

Es una de las barriadas más características de Jerez. ¿Qué sería del ‘skyline’ jerezano sin sus características torres tintadas de verde? Al Parque Atlántico, perteneciente al distrito Este-Delicias y con una población que ronda los tres mil habitantes se la podría denominar la barriada próspera. Sólo hace falta adentrarse por la calle del Mar, que la atraviesa de punta a punta, para darse cuenta de que aquí las cosas no van tan mal a pesar de la crisis. Comercios por doquier en todos los bajos de los catorce bloques de entre doce y trece plantas que conforman el barrio: panaderías, bares, carnicerías, fruterías, farmacia, zapatería, academias, tiendas de bricolaje, de moda, imprentas, papelerías… “Esto es una ciudad dentro de la ciudad. No hace falta prácticamente moverse de aquí. Salvo un banco hay de todo”, señala una vecina con la bolsa de la compra en la mano. En realidad es el sueño de todo comercio de barrio, que el dinero se acabe quedando en la barriada.

Los primeros bloques del Parque Atlántico comenzaron a levantarse hace cerca de 40 años. Por entonces en los alrededores ya estaba el histórico Club Nazaret y Ciudad Sol. Poco más, ya que el resto era descampado. No fue hasta los 90 cuando comenzaron a proliferar las vecinas urbanizaciones de chalés que tanto se extendieron por todo Jerez en la época de Pedro Pacheco. “Entonces había gente con más dinero. Había mucho trabajador de banca y se puede decir que vivía gente de clase alta. Ahora cualquiera con un sueldo medianamente normal puede vivir aquí”, afirma Juan de Dios en la azotea de uno de los bloques, desde donde se divisa todo Jerez.

Bajamos a la calle. En la panadería ‘El Artesano’ huele a pan recién hecho. La oferta de pasteles y bollería en los mostradores es para quitarse el sombrero. Tartas de estilo árabe o americano y panes tan poco corrientes como el tigre con arroz o el irlandés se mezclan con otros productos más típicos como las carmelas o los suizos. “Aquí está todo bueno, el único problema es que engorda con la vista”, bromea una clienta mientras hace la compra. Le preguntamos por lo mejor y lo peor de la barriada. “Lo mejor es la gente, muy amable. Lo malo es la falta de aparcamiento y las cacas de los perros”, dice sin pensarlo.

Efectivamente, encontrar una plaza libre a según qué horas se hace sumamente complicado. “Cuando hicieron los pisos deberían haber hecho un parking subterráneo”, comenta Ángel Ramírez, de la papelería Ramírez, 36 años en el Parque Atlántico y que este año repartió además un pellizco del sorteo de El Niño. Afortunadamente, el pasado año el Ayuntamiento arregló la antigua pista deportiva de la barriada, a la que le añadió un aparcamiento que, al menos, facilita un poco la vida de los conductores. En Carnicería Atlántico, David Fraile, 22 años en la barriada, también reconoce como problema la falta de aparcamiento –“ahora estamos viendo si el Ayuntamiento nos pone una zona de carga y descarga”, pero destaca muchos más los aspectos positivos: “aquí hay mucha vida y un ambiente muy bueno. Esto ahora está mejor valorado que el centro, porque aquello está muy castigado”, considera. En su local su clientela viene buscando “el precocinado, que lo hacemos a diario, las albóndigas y las hamburguesas”.

Y entre tanto bloque, sones de guitarra. El guitarrista José Ignacio Franco lleva seis años dirigiendo su academia, que ahora ha ampliado y que estrena aula cultural en donde realizará desde conferencias a jam sessions, pasando por clases de cante con el artista Ezequiel Benítez. Franco lleva 20 años dando clases, lo que le ha servido “para ir creando una familia”. Sus alumnos vienen de todo Jerez, principalmente del barrio y de los cercanos de Ciudad Sol, Princi Jerez o Montealegre, pero incluso de puntos tan lejanos como Israel, Colombia o Canadá. Y como el arte no es exclusivo de Santiago, La Plazuela o La Asunción, con una bulería por soleá, interpretada por el mismo José Ignacio, nos despedimos del Parque Atlántico. 

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