Hoy presenciamos la crisis de Estado más grande que mi memoria recuerda.

En las últimas elecciones generales, el pueblo español decidió cambiar. Lo hizo dándole voz a dos nuevas fuerzas políticas llamadas a romper lo que se había llamado el bipartidismo. A día de hoy, la ilusión de aquellos días se ha convertido en un fracaso del cambio y en una verdadera crisis, además de la económica que ya padecíamos, de Estado. La izquierda, con un PSOE partido en dos, no fue o no quiso o no pudo ser capaz de conformar un gobierno de izquierdas alternativo al Partido Popular. El partido Ciudadanos decidió con sus votos apuntalar al Gobierno del Partido Popular. El resultado: que se votó para que nada cambiara. Y eso que votamos dos veces.

Hoy presenciamos la crisis de Estado más grande que mi memoria recuerda. Absolutamente todas las instituciones del país están entredicho y cuestionadas por la ciudadanía. La unidad de España y la política hecha desde Cataluña y desde Madrid ha partido a la sociedad catalana en dos y a la española también. Ni el Gobierno de España ni el Parlamento de Cataluña han sido capaces de resolver una situación de la que todavía no conocemos el final. De rebote, también le han dado pábulo a quienes cuestionan la eficacia del Estado de las Autonomías —café para todos— que surgió de la Constitución del 78.

La Corona también está siendo cuestionada. No sólo por las habituales críticas republicanas. La reina Letizia tampoco ayuda con la imagen que está dando últimamente por sus comportamientos en los actos de protocolo. La clase política está totalmente desvalorada. Poca gente confía en el Congreso de los Diputados y el Senado y de nuevo sale a la calle con el grito de “No nos representan”. Por último, la polémica sentencia de La Manada también ha puesto en cuestión al sistema judicial español. Miles de personas cuestionando la sentencia. Asociaciones de jueces cuestionando al ministro de Justicia y políticos. El ministro de Justicia cuestionando también diversos asuntos y reivindicando su derecho a la opinión.

Poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial. Los tres poderes de nuestra sociedad están siendo cuestionados. Para colmo, los servicios que más cerca están de la ciudadanía, como son la Educación, la Sanidad, las pensiones o las fuerzas de seguridad, están deteriorados y cada vez menos gente confía en su eficacia. Estamos ante una crisis de Estado que han de resolver YA para que la ciudadanía recupere su confianza en sus instituciones y yo creo que la solución no puede venir de nadie de los que han contribuido a ella ni de los que permiten con sus votos que todo continúe igual. Si no conseguimos devolver la confianza de la ciudadanía en las instituciones de nuestro país, mal camino llevamos.

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