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Otra oferta laboral de vergüenza: socorrista en Camposoto por 4,85 euros brutos la hora

Un marinero jerezano denuncia las condiciones económicas que le ofrece la empresa que explota el servicio de socorrismo y salvamento en la playa de San Fernando, donde en los últimos años se han reproducido las muertes por ahogamiento

José Miguel Saborido, jerezano de 30 años, recibió una llamada esta semana desde la empresa Foncaservi, que explota el servicio municipal de socorrismo en la playa de Camposoto, en San Fernando, a cambio de un contrato de 210.000 euros. La mezcla de sorpresa e indignación llega cuando al otro lado del teléfono le proponen un contrato de “unas 30 horas semanales” a cambio de un bruto de 4,85 euros por hora, más la posibilidad de sumar horas extras pagadas a 5 euros. Residente en Madrid por trabajo durante el invierno y de regreso a su tierra coincidiendo con la temporada alta, Saborido es marinero, especialista en embarcaciones de salvamento, y aún no se explica este tipo de oferta vergonzosa para una playa con bandera azul y que en los últimos ha sumado varias muertes por ahogamiento.

“La verdad es que me sorprendió lo informal y poco profesional de la llamada, prácticamente no entendía nada, pero se me ofrecía, al igual que a todas las personas a las que han ido llamando para hacer pruebas este fin de semana, un contrato de 4,85 euros brutos la hora y la hora extra 5 euros. Me dicen que yo en conversaciones con los coordinadores de playa me interesara por el trabajo y negociara ampliar las horas porque con las extras es con lo que iba a ganar algo más”, cuenta a lavozdelsur.es. Eso sí, deja claro que “tampoco me confirman qué contrato iba a tener, todo era deprisa y corriendo, y en plan, vente a hacer las pruebas y para dentro”.

Este joven lleva acumulados más de seis años de experiencia como socorrista y, entre otras cosas, no le indigna tanto la precaria oferta económica que le proponen, sino el hecho de que no se valore la formación y, en el caso del Consistorio isleño, ceda un servicio esencial a una empresa sobre la que “no se tiene control alguno y solo busca el abaratamiento de costes”. “Esto no es una piscina”, defiende, y agrega: “Esto es un medio natural sobre el que hay que tener conocimiento previo, no buscar el abaratamiento máximo de coste con chavales de 18 o 19 años que se acaban de sacar el curso y se ven en un medio que les sobrepasa; en San Fernando el año pasado murieron tres personas y fue en parte por imprudencia y por no activar los protocolos de intervención en estos casos”.

A su juicio, “ya no es el hecho de los 4,85 euros la hora, que ya de por sí es bastante fuerte, sino a quién se le está delegando un servicio tan importante como es el tema del socorrismo y salvamento en las playas, con la responsabilidad que eso conlleva”. Su última experiencia fue en playas de Chipiona y las condiciones de trabajo fueron muy similares a las que han vuelto a ofrecerle: “La última experiencia mía fue en Chipiona y el último año fue prácticamente así: eran 30 horas semanales y echaba al final a pleno sol 50 o 60 horas, para ganar al mes unos 600 euros. Nunca he cobrado esa mierda en una playa”.

Saborido, como tantos otros marineros, se toma este trabajo de salvamento marítimo como un trabajo “puente”, pero dentro de esto, “hablamos de que en Cádiz, gracias a muchos años de lucha sindical se ha conseguido la municipalización, y se tiene en cuenta la peligrosidad, estar diez horas al día a pleno sol pendiente de masas enormes de gente, por eso es lamentable la desvalorización y el desprestigio absoluto que lleva dejar en empresas privadas este servicio esencial”. Asegura que en las playas de la capital gaditana, el año pasado un socorrista podía ganar unos 1.300 euros, que se elevaban por encima de los 1.500 euros para los patrones de embarcaciones. “Aquí —por San Fernando— trabajan codo con codo con Protección Civil y como no pueden dar abasto con todo, pues meten a una empresa desde la administración pública que ya ves la preocupación que tiene por el personal que incorpora. La incorporación va deprisa y corriendo, y pasan de la formación que tenga cada uno o lo que deberían de exigir para todas las personas que se monten en embarcaciones, como tener formación básica en Seguridad Marítima; precios como éste no lo tienen en cuenta”.

 

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