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No sé si la culpa es del PSOE o del PP. No he profundizado en eso, porque como soy ciudadano y no político, mi primera preocupación no es ésa. 

No sé si la culpa es del PSOE o del PP. No he profundizado en eso, porque como soy ciudadano y no político, mi primera preocupación no es ésa. El caso es que lo del ORA es como el aborto o la eutanasia, es difícil decir si es bueno o es malo, a no ser que nos vayamos a posturas muy simplistas. Ahora vivo en el centro y la verdad, con la tarjeta de residente que no llega ni a los 30 euros anuales, la zona azul es una bendición. No sé cómo me las arreglaría para estacionar mi coche si no existiera, pues no encontraría sitio ni el tato.

Claro que si no gozas de esa ventaja, la cosa tiene mandanga, o bemoles, según la generación. Primero, hay que llevar suelto el dinero justo, porque aún no se han inventado las máquinas que den el cambio, y mira que estamos en el siglo XXI. 

Pónganse en el caso de un trabajador del centro. Llegas sudando como un pollo a las cinco de la tarde para entrar en la oficina, te palpas el bolsillo con miedo para ver si has calculado bien. Ya llegas tarde, el jefe apremia por el móvil. Mierda, no llevas suelto. Empiezas a hiperventilar. Pasas de preguntar en varios locales porque la respuesta a si tienen cambio será invariablemente negativa. Así que pierdes más tiempo y te tomas un café sin ganas que pagas con un billete, diciéndole al camarero cómo quieres la vuelta. Te abrasas la garganta con el café mientras el teléfono vibra. Vas corriendo a la maquinita y observas con cara de tonto cómo te expide el billetito, que con suma felicidad depositas en el parabrisas.

Llegas al trabajo. Bronca, prisas. Una tarde dura. Se te olvida renovar el ORA. Multa por exceder el límite. Cualquiera salía además a media tarde a renovar el tíquet con el jefe refunfuñando. Es casi de noche. No ha acabado la jornada. Casi sin fuerzas, pides una cerveza. Solicitas de nuevo el cambio exacto para anular la sanción. Tienes vicio: te sabes de memoria las teclas que tienes que pulsar en este artilugio tan moderno (excepto para dar la vuelta). Quitas el freno de mano, metes primera y para casa. Mañana será otro día.

Así que lo dicho. Pónganse en el lugar del residente o en el del currito que trabaja en el centro. Verán cómo no es tan fácil decantarse por una postura. Verán cómo, recuperando una vieja expresión latina, ora sí, ora no.

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