Acceso a unas oficinas de Abengoa. FOTO: EUROPA PRESS
Acceso a unas oficinas de Abengoa. FOTO: EUROPA PRESS

Las consecuencias sociales y económicas derivadas de la crisis sanitaria pueden ser, serán más graves y largas en el tiempo. Muchos análisis coinciden en la priorización de iniciativas y políticas contracíclicas desde el sector público para respaldar al tejido productivo privado para que siga generando riqueza y empleo.

Andalucia está necesitada, sigue estando necesitada de inversiones e iniciativas privadas. Contamos con un sector empresarial que, a pesar del histórico estigma social, está evolucionando de manera ágil y rápida en sus modelos de gestión, de políticas de recursos humanos, de responsabilidad social y con el territorio. Es la clase empresarial la que sigue estando llamada a pilotar el progreso económico que no puede ahora entenderse sin la innovación, sin la sostenibilidad y sin la responsabilidad social.

Cuando los distintos responsables políticos insisten en la necesidad de atraer inversión privada hacia Andalucía no pueden caer en desagravios con el propio empresariado andaluz. Es regla básica que los capitales se mueven fundamentalmente por criterios de rentabilidad económica a corto plazo. Atraer a grandes empresas que buscan suelo regalado, impuestos bajos y mano de obra barata es una receta que deberíamos haber enterrado hace décadas. Son demasiado sangrantes las experiencias de ese tipo. Todas acaban yéndose. Lamentablemente aún sigue habiendo casos vivos de estas situaciones en las que las grandes corporaciones exprimen al territorio y su gente hasta que encuentran mayor rentabilidad en otro sitio. No tienen ninguna clase de apego al territorio y su gente.

A la vez, empresas de referencia nacidas en Andalucía que destacan por su innovación, por su eficiencia, por su capacidad de adaptación, por la calidad y excelencia de sus productos encuentran en otros gobiernos y otros mercados mayor recepción a lo que hacen. Es muy andaluz también eso de no ser profeta en tierra propia. Son también en este plano destacables las empresas andaluzas elogiadas mucho más en otros lugares, alimentarias, de servicios básicos, de infraestructuras, tecnológicas,…,

Estamos ante una crisis económica de aun incalculables consecuencias. La capacidad de dinamización de la economía de la administración pública es limitada, el margen de maniobra escaso. Ahora más que nunca es necesario encontrar fórmulas de entendimiento público privadas que se basen en la honestidad y la transparencia y no en clientelismos. Ahora más que nunca es necesario un esfuerzo para respaldar a los empresarios y que se sientan arropados en su actividad emprendedora. Exigiéndoles, eso si, honestidad y justicia con Andalucía y su gente mediante un sistema fiscal proporcionado, unos puestos de trabajo dignos, unas técnicas y procedimientos basados en la eficiencia, los recursos renovables y la sostenibilidad.

Debemos para ello tener pilares sólidos andaluces en sectores estratégicos como el financiero, no podemos perder peso en las decisiones de entidades que operan netamente en territorio andaluz como UNICAJA. Cuidar empresas de referencia como ABENGOA, sería imperdonable que entrase en situación de colapso porque es poco creíble que el gobierno andaluz no cuente con instrumentos para intervenir. Porque si no los tiene, debe ya de ir poniéndolos en marcha con toda su capacidad técnicas y jurídica. Los procesos judiciales son cuestionables muchos de ellos, no pueden por tanto marcar la ruta de un gobierno que se precie de apoyar su tejido productivo. ABENGOA tiene una enorme experiencia en el sector de las renovables que se perfila en la actualidad, como lo fue hace más de una década, en uno de los pilares del futuro en Andalucía con su gran potencian en estos recursos.

Es necesario incidir en la mejora en el funcionamiento, competitividad y eficiencias de los sectores productivos que son nuestros pilares. Equilibrar la cadena de valor en el sector agroalimentario, eliminando la supremacía y abusos del sector distribuidor. Fortalecer el sector servicios, especialmente vinculado al turismo para evitar depender de grandes touroperadoras…

Andalucía necesita de sus empresarios. El sector empresarial necesita de Andalucía, quizás por estabilidad y seguridad jurídica, clima y fertilidad, capacitación del personal, de los mejores del mundo para trabajar y emprender.

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