Sociedad

“Nunca he entendido por qué la gente nos ve diferentes si todos somos iguales”

Rosa Izquierdo tiene síndrome de Down y lleva más de diez años siendo responsable en un grupo scout. De su trayectoria destaca los valores que los niños y niñas aprenden al rodearse de todo tipo de personas, algo clave para ayudarles a "crecer y enriquecerse"

Comenzábamos el verano conociendo la historia de Inés, una niña de once años que fue expulsada del campamento Aldea Inglesa Kids Aldeaduero en Saucelle (Salamanca) por tener necesidades especiales. Concretamente por la presión que los padres ejercieron para que la pequeña no compartiese habitación con el resto de niños. Finalmente abandonó las instalaciones del campamento.

En España existen numerosos campamentos de verano que promueven valores como la inclusión y la igualdad, ejemplos como el puesto en marcha por la ONCE y que lleva a cabo numerosas actividades en toda la provincia o los grupos de scout, como cuenta Rosa Izquierdo (Jerez, 1982). Esta veterana responsable de grupo con síndrome de Down asegura que “en los scouts se reúnen todo tipo de niños, da igual si tienes alguna necesidad especial porque puede entrar quien quiera”.

Rosa comenzó su andadura en este movimiento infantil y juvenil con diez años, “mi madre me apuntó para que hiciese ejercicio”, recuerda entre risas. “Fue una experiencia muy bonita, tenía muchas incógnitas al principio pero luego vi que son toda una familia y promueven muchos valores”. De su recorrido particular esta antigua responsable apunta que “vas aprendiendo a crecer como persona”. Además, incide en que en los grupos se cuenta con todo tipo de personas y esto “enriquece y ayuda a que crezcas”.

Comenzó en la Compañía de María para continuar en San Juan de Ávila, así ha celebrado multitud de campamentos como encargada de grupo y organizado numerosas actividades durante el curso. Ya que, si bien los scouts celebran dos grandes campamentos a lo largo del año, en Navidad y verano, durante el año continúan en reuniones, quedadas y numerosas actividades de ayuda a asociaciones y colectivos. Para llegar a ser responsable de grupo hay que ir superando todas las ramas de esta agrupación: lobatos, rangers, pioneros y ruta, siendo esta la última etapa y que coincide con la mayoría de edad. “Cuando llega el momento tú decides si quieres continuar como voluntario o responsable”, explica.

Con 18 años Rosa se convirtió en responsable de grupo, “cada etapa tiene sus cosas positivas, en la de responsable es muy divertido preparar las actividades para los pequeños pero a la vez, tienes una gran responsabilidad con ellos”, comenta la interpelada. Particularmente, ella ha sido responsable de grupos de la rama de lobatos (de 7 y 11 años) y durante un tiempo de rangers (12 a 15 años).

De hecho, el puesto de encargado de grupo es como un espejo para lo pequeños, “eres el ejemplo de los niños”, puntualiza Rosa. “Haces las cosas para que ellos vean que haces lo mismo pero para que puedan aprender”.

Rosa habla de su recorrido como scout y posteriormente como encargada. FOTO: MANU GARCÍA

Así, la antigua encargada reconoce no haber tenido ningún problema en todos sus años de trabajo con las familias y los pequeños. “No tiene por qué haber diferencias, es algo que nunca he entendido, por qué la gente nos ve diferentes si todos somos iguales”, asegura. “Cada uno tienes sus cosas y todos tenemos los mismos derechos a hacer lo que queramos”. Pese a todo, los prejuicios siempre están ahí, Rosa reconoce que a veces “te discriminan con gestos o expresiones”. Todo parece depender de “la cultura de la persona”, ella apunta que “si algunas personas tuvieran un poco de cerebro no discriminarían, ya que todos somos iguales”.

Un trabajo duro pero “muy gratificante”

De su amplio recorrido como encargada Rosa reconoce que hay que tener una gran capacidad de inventiva para crear historias con las que los pequeños se diviertan durante todo el campamento, “no resulta sencillo”. Además, en todas las actividades se procura que los pequeños aprendan distintos valores como: “la familia, la amistad, la importancia de la convivencia, el saber compartir…” Algo que ella destaca con una sonrisa es el valor de los amigos que “son para toda la vida”.

“Cómo se trabajan los valores vemos el desarrollo de cada niño, sus progresos y sus necesidades”, explica la misma. “Es un trabajo duro pero muy satisfactorio, sobre todo gratificante”. Los niños y niñas se organizan por equipos y “ahí aprenden a aceptar la diversidad”.

“¿Quién me hubiera dicho que sería encargada cuando empecé?”, se pregunta la responsable entre risas. Actualmente parece haber cerrado la etapa pero la puerta sigue estando entreabierta ya que, como asegura de forma vehemente, sigue siendo scout, “estoy dándome un tiempo y quizás vuelva”.

Ahora Rosa es enfermera auxiliar en la residencia de Afanas y trabaja día a día con personas con discapacidades intelectuales, “me siento muy identificada con ellos”, añade. Parece que su trabajo como responsable de scout no termina porque sigue poniendo en práctica muchas de las lecciones aprendidas con sus grupos de niños. “Hay que utilizar mucho la psicología y la empatía pero al final te lo agradecen y tienen muchos detalles”.

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