OpiniónDiccionario abreviadoEdición Cádiz

Nuevo

“Se habla incluso de un nuevo sindicalismo pero los hechos demuestran que lo que no podemos olvidar son las viejas herramientas que nos enseñaron hace mucho tiempo: las trabajadoras de Bershka son un ejemplo”.

En este particular Diccionario, me ha dado por reflexionar –tocaba la ene– sobre lo nuevo, como dice la RAE aquello que se percibe o se experimenta por primera vez, distinto o diferente de lo que antes había o se tenía aprendido. Porque estamos en una sociedad donde triunfa lo Neo, el neoliberalismo, los neonazis, el nuevo socialismo, la nueva derecha, las nuevas formas,… aunque los fondos parecen, en la mayor parte de las ocasiones, tanto o más rancios que los que queremos cambiar.

Ya en el 15-M salió la gente a la calle para reivindicar que una nueva política era necesaria, pero con el tiempo se aprecia que unas castas suceden a otras y que nada tiene que ver lo nuevo con la juventud o la comunicación a base de mensajes cortos de twitter. Si la nueva política es responder a los cambios sociales y tecnológicos que se han producido en nuestro país, generando dos sociedades distintas y con una estratificación cada vez más pronunciada, no cabe duda que lo nuevo es lo viejo, la lucha en la calle, la izquierda de siempre y sin neoísmos de salón.

Se habla incluso de un nuevo sindicalismo pero los hechos demuestran que lo que no podemos olvidar son las viejas herramientas que nos enseñaron hace mucho tiempo: las trabajadoras de Bershka son un ejemplo como protagonistas de la primera huelga indefinida contra el grupo Inditex, lo nuevo es que son las mujeres las que toman el liderazgo, lo viejo, lo de siempre, la realidad de una sociedad donde el de abajo debe unirse ante las desigualdades y el sistema económico establecido. Sí, igual me estoy haciendo mayor. Hasta la próxima letra.

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