Editorial

Nuevas inquisiciones políticas

En el proceso inquisitorial, que autorizó el Papa Sixto IV para España en el año 1478, cuando se detenía a un sospechoso y se le llevaba preso ante el tribunal, si el detenido negaba su culpabilidad, comenzaban las presiones bajo promesas, amenazas, cárcel y torturas ( que comprendían la flagelación, el potro, el brasero y la prueba del agua,etc) Pero si admitía su culpabilidad, se le exigía renegar de sus creencias, y se le sometía a castigos y humillaciones disciplinares: desde portar el sambenito en la iglesia o la confiscación de bienes, hasta cadena perpetua. Y si admitía su culpabilidad pero se obstinaba en ella, se le aplicaba un año de cárcel rigurosa (con cadenas y en aislamiento) para tratar de convencerlo.

Renegar, según el diccionario RAE es: 1. tr. Negar con instancia algo. 2-tr. Detestar, abominar.3. intr. Pasarse de una religión o culto a otro, y especialmente de la fe de Jesucristo a la religión musulmana. 4. intr. blasfemar (‖ decir blasfemias).5. intr. coloq. Decir injurias o baldones contra alguien. Con un contenido parecido podemos usar el verbo abjurar: 1. tr. Retractarse, renegar, a veces públicamente, de una creencia o compromiso que antes se ha profesado o asumido. Y ambas palabras, renegar y abjurar, tienen un gran contenido común con apostatar,repudiar, desertar, retractarse, renunciar, abandonar, negar y finalmente traicionar.

En estos días posteriores a las elecciones del pasado 26 de mayo, se han lanzado por parte de los distintos partidos distintas iniciativas para llegar a pactos. Muchas veces son meros globos sonda, otras veces pueden ser tinta de calamar, o sea maniobras de distracción, pero hay una propuesta que nos llama la atención porque inaugura una dimensión nueva —que afecta a la moral— en los posibles acuerdos, o consensos entre partidos: el partido llamado Ciudadanos ha lanzado una oferta dirigida a dirigentes socialistas para llegar a posibles acuerdos de gobernabilidad en distintas comunidades autónomas: propone que para llegar a esos acuerdos deben “renegar” de Pedro Sánchez y sus políticas pactistas.

Y a escala local el líder de Ciudadanos en Jerez, Carlos Pérez, ha dicho en noticia que transcribimos de Radio Jerez: “Para sentarnos a hablar con cualquier candidato del partido socialista que quiera llegar a acuerdos con Ciudadanos, que reniegue del sanchismo, reniegue de las políticas de subidas de impuestos,de los acuerdos con independentistas o con populistas, y tambien del cupo vasco”. Y, tras decir todo esto, declara que mantiene abierta la posibilidad de diálogo con el PSOE de Jerez. El concepto que en el imaginario de estos Ciudadanos evoca la palabra diálogo difiere mucho de la acepción principal que ofrece el diccionario: “Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”.

En un diálogo no se exige al otro renegar de sus creencias, algo que está lamentablemente teñido de un sesgo de inmoralidad, algo teñido de un tufo inquisitorial inaceptable. El intento de humillar al contrario no puede producir ningún diálogo fructífero. Como ha dicho atinadamente Emiliano García-Page , presidente de Castilla-La Mancha y líder socialista ,”la opción que plantea Cs de abrirse a pactos si los socialistas reniegan de las políticas de Pedro Sánchez, es un concepto que “no tiene encaje moral.Una cosa es discutir, discrepar y otra cosa es renegar, un concepto que no tiene encaje moral”.

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Comentarios

  1. Publica El Confidencial hoy un artículo de Ignacio Varela en el que, sobre la oferta de Valls a Colau para apoyarla incondicionalmente en su investidura como alcaldesa de Barcelona, dice que el candidato de Cs procede de una cultura política en la que primero están los fundamentos de la convivencia democrática; a continuación, las posiciones ideológicas; en tercer lugar, los intereses partidarios; y, después, las ambiciones personales. Y también sostiene Varela que todos ellos son legítimos siempre que se ordenen adecuadamente. Desde esas premisas, apoyar a Colau es un mal menor frente a que sea investido alcalde Maragall, el candidato de la secesionista ERC. No puedo estar más de acuerdo con esa cultura política.
    A la luz de esa escala u orden de principios políticos que comparto, se entiende que Cs supedite su interés partidario de tocar poder participando en gobiernos con el PSOE a sus posiciones ideológicas (las de Cs), radicalmente opuestas a las claudicaciones humillantes de Sánchez con el secesionismo catalán y con el filoterrorismo bildutarra, claudicaciones que inclusive atacan a los fundamentos de la convivencia democrática española, por cuanto suponen un compadreo con quienes han quebrado la Constitución, las leyes y las sentencias de los tribunales para perpetrar un intento de golpe de Estado que rompa la unidad de España.

    1. Pues me parece que el macho alfa máximo dirigente y amado líder de ciudadanos, rivera, no está de acuerdo con valls… ciudadanos es lo que es. Derechona española de toda la vida con otro logo.

      1. Acierta usted a medias, pero por causalidad, pues no justifica nada de lo que dice.
        Efectivamente, Rivera no está de acuerdo con Valls, hasta el punto de que el voto de ese grupo de concejales probablemente se fragmentará; es un hecho público, cosa lógica y esperable porque Valls no es de Cs y procede del socialismo. Renunciar a postular un candidato propio a la alcaldía de Barcelona y apoyar a un francés ha sido uno de los mayores errores de Rivera, si no el mayor, solo comparable con sacar a Arrimadas de la política catalana y llevarla al Congreso; un error propio de un cateto, de un papanatas provinciano.
        Pero es evidente que Cs no es la derechona; eso cualquiera lo ve, excepto usted, que concibe el mundo en blanco y negro, desde su simpleza ideologizada. Hay muchos datos para justificar que Cs no es la derechona, pero no perderé mi tiempo exponiéndoselos a usted. Le dejo a usted (si sabe) la justificación (imposible) de que Cs (que apoyó el gobierno de Susana Díaz y que tiene asumido y asimilado todo el ideario sociológico del PSOE) es la “derechona”. Ánimo, inténtelo, que promete depararnos pasajes hilarantes.

        1. Es bien fácil. Ahora en Madrid (COmunidad y Ayto) veremos con quién se “coaliciona” ciudadanos. Con VOX o con el PSOE. Aunque para ud. situado en la extrema derecha, quizá vox sea socialdemocracia… esperemos a ver.

          1. Usted no tiene ni idea de dónde estoy yo políticamente posicionado, que, desde luego, no es en las coordenadas del caduco eje izquierda-derecha (tal como lo relatan los políticos y los medios), que hoy no significa nada. A mí me resulta completamente indiferente con quién pacte Cs; mi análisis es meramente especulativo y digo lo que creo que va a ocurrir, con independencia de que me guste o no, acierte o yerre.
            Respecto de la socialdemocracia, ya tengo dicho en repetidas ocasiones que no solo en España, sino en toda Europa Occidental, la práctica totalidad de los partidos políticos con representación en las instituciones políticas son socialdemócratas en el sentido de que aceptan plenamente el paradigma socialdemócrata, el estado de bienestar, pues si alguno planteara otra cosa sería inmediatamente expulsado de esas instituciones por los votantes (por los pensionistas o por los contribuyentes, por ejemplo). Dígame qué partido político del Congreso español plantea la supresión del estado de bienestar. Las diferencias estriban únicamente en aspectos de gestión, en si subir o bajar los impuestos o las pensiones un pequeño porcentaje y cosas así, que tienen su importancia pero que no atañen al Estado, no atañen al eje dialéctico izquierda-derecha. ¿Lo entiende?

    1. El premio es que ahora le toca justificar esa afirmación demagógica que hace con datos y hechos, no con exabruptos ni ideas preconcebidas, o le tendremos que tomar por un mentiroso. ¡Hala! A trabajar, que es muy sano para la mente.

    1. Sí; ya los leí y no hay ninguna medida neoliberal; diga usted cuáles, si es que sabe lo que debe buscar. Aparte de que lo que cuenta no es lo que digan los programas electorales, sino lo que realmente hacen los partidos políticos cuando gobiernan. Venga, no sea tan vago y mentiroso y léaselos usted; tenga la decencia de fundamentar de forma concreta lo que dice. ¿A que no lo hace? ¡Jajaja! ¡Vaya fantasmón!

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