Editorial

No es tiempo de medallas

EDITORIAL.

“La Guardia Civil identifica una huella dactilar en el denominado ‘Caso del Padre Coraje’ que permite que la investigación siga abierta después de 20 años”. Éste es el titular que encabeza la nota de prensa en el que la benemérita informa de la identificación de un presunto implicado en la muerte de Juan Holgado. Y continúa en el subtítulo: “Esta identificación ha permitido que la investigación del homicidio de Juan Holgado, ocurrida el 22 de noviembre de 1995 en una gasolinera de Jerez de la Frontera, continúe abierta con una nueva línea de investigación”.

Lo primero que se le pasa a uno por la cabeza al leer esto, es que la Guardia Civil viene ahora a ponerse una medalla tras un trabajo más que negligente de la Policía Nacional durante dos décadas. Lo malo es que también suena a pitorreo. Pitorreo hacia una familia que al drama de la muerte de su hijo, apuñalado con, recordemos, 33 puñaladas, se le sumó la falta de medios y de profesionalidad de una policía poco preparada para afrontar un delito de aquella índole y que incluso permitió que prensa, fotógrafos y curiosos accedieran al lugar del crimen con el riesgo de destrucción de pruebas fundamentales para el esclarecimiento de los hechos.

La posterior investigación, ineficaz a todas luces; la angustia de la familia; la desesperación de un padre que se infiltró en los bajos fondos de Jerez; el tesón de la madre visitando día tras día la Comisaría con a menudo el “sí” de los locos por respuesta; las manifestaciones; los dos juicios; los años que pasaron sin que se atisbara una sola luz; el divorcio; las rencillas familiares; las denuncias cruzadas; la caminata a Madrid… Han sido muchas cosas las que han pasado a lo largo de estos 20 años. La mayoría, posiblemente, habrían quedado en nada si se hubieran hecho las cosas medianamente bien desde un principio.

Fuentes judiciales consultadas por este medio reconocen que en 1995 los medios tecnológicos quizás no permitiesen una plena identificación a través de ADN o de huellas dactilares, pero sí desde al menos una década. ¿Por qué no se practicaron entonces? Y si se hicieron, ¿Se hicieron mal? El propio abogado de Paco Holgado, José Miguel Ayllón, que también es presidente de la Asociación Nacional de Delitos Violentos, consideraba a este medio que, a la vista de las últimas noticias, se puede considerar que se ha “engañado” a las víctimas y al juzgado instructor y habla incluso de abrir un expediente sancionador a quien corresponda. Antonia Castro, el lunes mismo, volvía a pisar la Comisaría para pedir responsabilidades. “Se han quedado callados”, afirmaba, dando a entender que pocas respuestas válidas podían darle.

En 1995 los medios tecnológicos quizás no permitiesen una plena identificación a través de ADN o de huellas dactilares, pero sí desde al menos una década. ¿Por qué no se practicaron entonces? Y si se hicieron, ¿Se hicieron mal? 

También es discutible el hecho de que un señor de 71 años tenga que patearse 600 kilómetros de Jerez a Madrid para que le atienda el ministro de Justicia y se le haga caso. De otra manera no se entiende que tras sólo un mes de reanudarse la investigación se haya conseguido avanzar más que en 20 años. “Yo he presentado 20 escritos y lo único que ha funcionado es la marcha de Francisco a Madrid”, lamentaba a este medio su abogado. Lamentablemente, recuerda el propio Ayllón que como el de Juan Holgado hay otros muchos casos en España sin cerrarse a pesar de los años: ¿Qué pasó con Antonio Anglés, uno de los autores del crimen de las niñas de Alcàsser? ¿Dónde está el cuerpo de Marta del Castillo? En España, uno de los países con la tasa más baja de homicidios de Europa, se producen al año unos 300, de los cuales entre un 10 y un 20 por ciento no se resuelven, según datos del Ministerio de Interior. Afortunadamente algunos, como el de la joven Eva Blanco, empantanado durante 17 años, logró resolverse hace apenas un mes. ¿Pasará lo mismo con el caso Holgado?

Está claro que en muchas ocasiones no sólo faltan medios, sino voluntad –u oportunismo político; la nota aludida la firmaba este martes el Ministerio del Interior- de sacar adelante las cosas. Sólo falta que la Guardia Civil, que como bien afirma en su comunicado, “es la primera ocasión en que interviene en esta investigación”, aporte esa voluntad que tanto ha faltado hasta ahora. Ya vendrán los momentos de ponerse, de verdad, las medallas.

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