Opinión

No, el entrenador Paco García no da una lección de igualdad

“Enorme lección de igualdad de Paco García, entrenador del Valladolid”, tituló ABC. “La genial (y viral) respuesta de Paco Garcia en pos de la igualdad: No es buena noticia que esto sea noticia“, fue el titular de Marca. “La aplaudida lección de igualdad de Paco García, entrenador del CBC Valladolid”, destacó el diario El Norte de Castilla. (Vale que no son medios que destaquen por su perspectiva de género, pero no hay que olvidar que siguen siendo constructores de la realidad).

Lo vi anoche. Siempre, antes de acostarme, reviso Twitter, y uno de mis amigos retuiteó la declaración del entrenador de baloncesto Paco García, acompañado de unos emojis de aplausos. Me extrañó que este usuario compartiese algo relacionado con la “igualdad”. Así que pinché y escuché las declaraciones de García. ¿Y qué fue lo primero que pensé? “Qué pena”, me dije.

¿Por qué? Porque no se le puede llamar “lección de igualdad” a unas declaraciones que, con su buena fe de normalizar el arbitraje de tres mujeres en un partido de baloncesto, promulgue que no cree que sea una buena noticia, “que sea noticia”. Y es que debe ser noticia, simplemente por lo que él mismo busca: normalizar a las mujeres dentro del arbitraje, un ámbito copado por hombres. Porque para normalizar es necesario visibilizar. Paco García intentó promover la igualdad, sí, pero se quedó en eso, en un intento.

A este entrenador le preguntaron que qué le había parecido que las árbitros fueran ese día solo mujeres. Ojo a su espectacular respuesta. Se llama Paco García y demostró que "la normalidad es la mejor forma de potenciar la igualdad". Muy GRANDE.

Publicada por Miguel Martín León en Miércoles, 19 de diciembre de 2018

Sí, es una pena que las mujeres seamos noticia simplemente por hacer nuestro trabajo, pero si no se visibiliza que las mujeres son igual de aptas para arbitrar —o en cualquier otro sector laboral que siempre haya estado desempeñado por hombres— las mujeres son insultadas, vejadas y cuestionadas en su puesto de trabajo solo por el hecho de ser mujeres. El mismo Paco García reconoció que le preguntaron si se había sentido cohibido por ellas. “No, no, yo he protestado cuando he tenido que protestar. Y me han parado cuando me han tenido que parar”, respondió. Pero claro, ¿cohibido? ¿por qué iba a estarlo? Los periodistas vuelven a sacar su machismo a pasear ante este tipo de preguntas a un entrenador deportivo.

Si las mujeres no son noticia por llevar a cabo hitos como los que protagonizaron las árbitras Yasmina Alcaraz, Paula Lema y Elena Espiau en el encuentro entre Carramimbre CBC Valladolid y al TAU Castelló, pasan cosas como esta: “Una árbitra malagueña de 15 años deja el fútbol por insultos y amenazas machistas”. Y esto sucede porque en el imaginario de la sociedad patriarcal en la que vivimos, que una mujer arbitre un partido, ya sea de un partido masculino o femenino, no es normal, porque no está normalizado. Ahí es donde tiene que entrar la labor de los medios de comunicación, para educar en perspectiva de igualdad.

Hace cuestión de tres días que se dio a conocer que Andrea, una joven árbitra de 15 años, ha decidido poner fin a su carrera como colegiada a pesar de haber sacado la nota más alta en los exámenes del colegio arbitral de Málaga. “Te vamos a matar”, “Vete a fregar”, “Las chicas no saben de fútbol”, son algunas de las vejaciones que recibía la joven malagueña mientras arbitraba. “Vete a fregar, no vales para nada hija de puta, dedícate a otra cosa, ¿a quién te vas a follar de los otros?”, así se dirigió el público de un partido de 1º División Regional en Palencia, hacia la colegiada leonesa Verónica González y a su asistente Igor Mba Mangue, una vez finalizado el partido. Y sí, los árbitros reciben un sinfín de insultos en el terreno de juego, pero estamos hablando de insultos machistas, ya que a nadie se le ocurriría decirle a un árbitro: “Vete a fregar”.

“El problema de lo que pasa en este país, que es noticia esto, y si pusiéramos más énfasis… Nuestras leyes, nuestros jueces, en otras cosas, en que sinvergüenzas y malnacidos no estén por la calle. Pues a lo mejor, no tendríamos que escuchar otras noticias. Pero no puede ser noticia que hayan pitado tres mujeres”, expresó Paco García con rabia. Una cita que viene a correlación del reciente crimen machista de Laura Luelmo a manos de Bernardo Montoya, el asesino confeso.

Si bien el entrenador puso especial énfasis en la mala práctica del sistema judicial, que dejó en libertad sin vigilancia —tras 17 años de cárcel— a un hombre que mató a una anciana y que luego intentó violar a una mujer, se olvida de que el problema es más profundo. Que es un problema de raíz, de estructura social, y no solo de leyes. Y es que aunque Noruega, Finlandia y Suecia encabezan la lista de los países más igualitarios en el terreno legal, estos países destacan también por sus cifras en violencia de género, siendo Finlandia uno de los 20 países con más casos de violencia de género del mundo, ya que un 47% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia por su sexo en el país nórdico.

Pero es que las declaraciones de Paco García, más allá de ser superficiales e irresponsables, también echa por tierra el lenguaje inclusivo: “Me niego a decir árbitras y tontería del lenguaje tan de moda en nuestros políticos”. Pero es que el término árbitra no puede compararse por ejemplo con ‘portavoza’, ya que árbitra es el término apropiado para construir el femenino del sustantivo masculino árbitro según la RAE. Y ojo al ejemplo que utiliza el Diccionario Académico: “Creo que las mujeres […] no deben ser árbitras de la NBA”, en base a un artículo de El País de 1997.

Si bien el objetivo del actual entrenador del CBC Valladolid era que el arbitraje de estas tres mujeres no fuese noticia, lo consiguió, ya que la noticia la protagonizó él con sus declaraciones que dejan tanto que desear, aunque la gran mayoría de los medios de comunicación —sin revisión de perspectiva de género en sus redacciones— hayan decidido aplaudirle. No, el entrenador Paco García no da una lección de igualdad.

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Un comentario

  1. La conclusión que se extrae al leer este artículo es que hay rizos que pueden rizarse tendiendo a infinito. Paco, hubiera dicho lo que hubiera dicho, a usted o a cualquier otra persona que también se considerase feminista le habría parecido mal.

    Si dice que es algo normal y que le es indiferente que le pite un hombre que una mujer, tenemos artículos como este que le llevan ka contraria y que no les parece bien su comentario.

    Si por el contrario, nada más abrir la rueda de prensa, destacara el hecho de que se trató de mujeres en vez de hombres, de sacarse de contexto, ya directamente habría hasta quien lo catalogaría de machista por hacer distinción alguna, y si no se descontextualizara peyorativamente pero sí se resaltase que él lo considerara como una buena noticia el hecho de que se trate de mujeres, igualmente otro u otra articulista que también se considerase feminista consideraría que se equivoca, que no da ninguna lección de igualdad, y que ojalá llegue el día en el que un entrenador vea normal que una mujer arbitre y no lo considere como algo digno de resaltar por su excepcionalidad.

    Total, que la cuestión es sacarle punta a todo y a Paco le iban a criticar dijera lo que dijera.

    Saludos de un feminista que defiende las palabras de Paco.

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