Sociedad

Nieves García, una de las cinco jinetes profesionales de España: “Luchamos por la igualdad, pero es duro”

La yoqueta es profesional desde 2006 y relata cómo se encuentra dificultades a la hora de que le asignen caballos para competir: "Si no te dan oportunidades no puedes prosperar"

Nieves García (Sevilla, 1977) se cambia en una carpa en la que solo están ella y su familia —su marido y sus tres hijos, que la suelen acompañar—, antes de competir en las Carreras de Caballos de Sanlúcar. El resto de jinetes, todos hombres, normalmente, lo hacen en una contigua, donde se duchan y preparan antes de montarse en su caballo y saltar a la arena de la playa de Las Piletas. Ahí fue donde debutó Nieves como amateur, hace más de 20 años. Antes de eso probó salto y doma, “pero las carreras son tan divertidas y diferentes que son con lo que me he quedado”, cuenta a lavozdelsur.es. Ella, desde que en 2006 se convirtió en profesional, es una de las pocas yoquetas del turf nacional. Solo hay cinco mujeres que lo hacen, según datos del Jockey Club Español, la entidad que regula este deporte.

Nieves lleva media vida montando a caballo. Desde que con 19 años probó, se quedó prendada de la adrenalina que supone competir junto a otros jinetes, por eso lleva más de dos décadas haciéndolo y no se plantea dejarlo, de momento, también porque tiene una “espinita” clavada: “No he logrado alcanzar mi meta de que me valoren y me den oportunidades, de ganar un Gran Premio, todo eso no me deja colgar las botas”. A sus 42 años, lleva dos décadas yendo “a contracorriente”, como ella misma dice, en un mundo de hombres en el que la lucha es “constante”, ya que tiene que conseguir la confianza de los entrenadores y los propietarios de los caballos para que la dejen montar y competir. Al principio, solo competía en tres carreras al año, ahora ronda las 100.

“Se supone que no hay machismo”, cuenta Nieves, “pero gano carreras y cuando ganas es difícil que te bajen de un caballo, pero a mí me ha pasado”. También, por ejemplo, “que aprendices que llevan menos tiempo que yo monten cuatro o cinco veces y yo me quede en la tribuna sin poder montar”, relata. Sus errores se penalizan más que los que pueda tener un hombre. “Como me equivoque una vez montando, ese caballo no me lo vuelven a dar”, dice.

Nieves García, con sus tres hijos, que la acompañan en cada carrera. FOTO: JUAN CARLOS TORO

“A las chicas siempre nos toca jugar con el más feo”, cuenta, ya que “como pesamos menos hay que ponerle más plomo al caballo”. Cada categoría tiene establecido un peso determinado entre jockey y caballo que se compensa con plomo en la montura. “Cuanto menos peso muerto lleve el caballo, mejor vas”, explica Nieves. Por eso lleva años luchando para lograr un descargo adicional, es decir, que la dejen competir con menos peso para equilibrar la balanza y no estar en desventaja con respecto a los jinetes con los que compite.

Nieves y las otra cuatro yoquetas del turf nacional quieren que el Jockey Club Español les permita beneficiarse de una rebaja de 1,5 kilos, como ya sucede en otros países como Francia, donde esta medida se aplicó en marzo de 2017. Desde entonces, las mujeres han logrado un 165% más de victorias. “En países como EEUU las yoquetas están entre las mejores. Pero, ¿cómo se aprende a montar? Pues compitiendo. Si no te dan oportunidades no puedes prosperar”.

La importancia de la familia

Nieves se levanta muy temprano todos los días. Cuando sus hijos están de vacaciones, llega a la cuadra a las seis de la mañana. Cuando tienen que ir al colegio, lo hace un poco más tarde. Pero una vez allí, monta entre cuatro y cinco caballos diarios. “Con cada uno suelo estar una hora, mientras come, se cepilla, se prepara, camina un poco…”, relata. Más de cinco horas diarias de entrenamiento que cumple escrupulosamente, sin mirar que el calendario marque que es festivo o fin de semana. “Aquí no hay fiesta”, dice.

Su marido, Jorge Antonio Rodríguez, preparador de carreras, es su gran apoyo, y quien la animó a competir por primera vez. También después de la grave caída que tuvo en 2016 en el hipódromo de la Zarzuela (Madrid), cuando varios caballos la pasaron por encima. Pero tres meses después, ya estaba compitiendo de nuevo. Madrid, Sevilla, Sanlúcar… Nieves y su familia, que residen en Madrid, están viajando todo el año, de carrera en carrera. “Muchas veces pienso que hay que vivir un poquito, porque al principio solo quieres trabajar y ganar carreras, pero con cierta edad empiezas a valorar otras cosas”.

Nieves García, durante una carrera disputada en Sanlúcar. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Los embarazos de sus tres hijos le hicieron interrumpir temporalmente su carrera como yoqueta. Hasta los tres meses de gestación estuvo compitiendo, luego lo dejó para evitar complicaciones. Pero al mes de dar a luz, ya estaba de nuevo montando, poco a poco, antes de volver a competir. Sus hijos —de catorce, siete y seis años— están encantados. “Les gusta mucho”, cuenta Nieves. “Mi hija mayor dice que me admira”, cuenta, lo que le da fuerzas para seguir.

“Estamos luchando por la igualdad”

“Las chicas cada vez compiten menos”, cuenta Nieves, quien se lamenta de que las mujeres “se aburran de sacarse la licencia para competir para luego no montar. Es normal que así cada vez haya menos”. Ella tiene la ventaja de que su marido es preparador de carreras y, entre los dos, trabajan para que mejore cada día y pueda tener caballos que montar en próximas pruebas. “Él me enseñó a ser yoqueta y me estuvo dando oportunidades”, cuenta.

“Queremos que sea una competición igualada”, reclama. “Estamos luchando por la igualdad, pero va a ser duro”, añade Nieves, quien agrega que en este mundillo, “aun hay gente muy machista”. Además, al sufrir una caída —como la que la dejó fuera de la competición durante varios meses en 2016— es más difícil que vuelvan a confiarle un caballo. “Entre que soy mujer y demás, el único apoyo que podía tener era mi marido”, señala.

Las mujeres en el turf

Las mujeres no pudieron participar en carreras de caballos hasta los años 70 del siglo pasado, cuando Rocío Arango ganó la carrera de amazonas —mujeres que aún no son profesionales— disputada en el hipódromo de Pineda (Sevilla) en 1974. Arango también venció en la carrera que tuvo lugar en el hipódromo de la Zarzuela (Madrid). Aunque la primera mujer que se convirtió en profesional llegó unos años después, en 1982, cuando lo consiguió María del Pilar Gómez, la primera yoqueta española.

Gloria Madero es la yoqueta con más premios del turf nacional y el francés. Hace unos años que se retiró y ahora es entrenadora en una cuadra de 15 caballos en San Sebastián. El turf cuenta en estos momentos con cinco yoquetas y siete amazonas. Ingrid Koplikova, Lucía Gelabert, Marine Monceaux y Nieves García son algunas de las guerreras que resisten en un mundo de hombres.

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