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Move your soul: magia, brujería y adivinación

Brujitos y brujitas. ¿Qué haríamos sin ellos?

Brujitos y brujitas. ¿Qué haríamos sin ellos? ¿Adónde irían los talleres de reiki o aromaterapia? ¿De qué se alimentaría el tarotista? Esta nueva especie, surgida en el siglo XX y a la vez vieja como el sol, guarda similitudes con la estrella de rock ‘n roll. Ambos presumen de poderes de los que quizás carecen para calar en criaturas influenciables.  Ambos tienen carta blanca para el comportamiento más chamánico porque se mantienen en contacto con una instancia trascendente que lo justifica (“Charly es Charly, es un genio, es Dios”, apuesta el refranero argentino).

Sorprendería entonces que no existieran personajes dedicados a fusionar ambos mundos. Compensar escasa inspiración musical con inspiración divina es un combo demasiado redondo, por lo que nos reduciremos a artistas que no suenan nada mal.

Gwydion Pendderwen

En la portada, un barbudo con un pentáculo a modo de colgante, sosteniendo el Santo Grial en una mano y un buen porro en la otra.

Gwydion sings: songs for the old religion (1975), embebido de folk neopagano y medieval, fue el primer embrujo del mago Gwydion, de la tradición Feri, tras lo cual se centró en su carrera mágica a través de diversas asociaciones esotéricas y conservacionistas, entre ellas la idiosincrática Iglesia de Todos los Mundos.

En 1982, año de su prematuro deceso, hubo un segundo lanzamiento más comedido.

Walter Wegmüller

El suizo Walter Wegmüller dedicó un álbum electrónico a los Arcanos Mayores del Tarot. Walter tenía todas las credenciales: se decía de origen gitano y practicaba las artes adivinatorias con un tarot psicodélico que había diseñado él mismo en torno a 1968.

El proyecto, que incluía la atmósfera intergaláctica y los alocados recitados de rigor, involucró a músicos de Ash Ra Tempel y Wallenstein, y estuvo amparado por la disquera Kosmische Musik de R. U. Kaiser. Tras su modesto lanzamiento, en 1973, no se volvió a oír hablar en exceso de Wegmüller hasta que publicara un tratado sobre su concepción personal del Tarot, casi diez años más tarde.

Otros trabajos reseñables sobre este método adivinatorio son el de Ruth White, 7 Trumps From The Tarot Card And Pinions (1968) o el de los profanos The Queen’s Nectarine Machine, The Mystical Powers of Roving Tarot Gamble (1968).

Saturnalia

El único disco de Saturnalia (Magical Love, 1969) fue grabado bajo los mejores auspicios zodiacales y venía acompañado de un libreto de 28 páginas detallando el signo astrológico, el elemento (fuego, aire…) y los rasgos de personalidad de cada uno de sus miembros, además de consideraciones abstractas sobre cosmología o el amor libre. Un producto que podría ser tildado de kitsch, algo más serio que los de Lemming pero igualmente sintomático de una época.

Paradójicamente, Saturnalia no tuvo demasiada suerte: grabadas en 1969, parece que sus canciones insufladas de esoterismo hippie no vieron la luz hasta 1973… Eso sí, bajo una de las primeras portadas en 3D de la historia.

Desi Arnaz

Y no todo eran ovejas descarriadas…

A veces lo oculto se manifiesta en los lugares más insospechados. Cuando Ricky Ricardo (Desi Arnaz) se

arrancó, con sus congas, a interpretar una canción en castellano en la popular serie cómica I Love Lucy, casi nadie se dio cuenta de que era el homenaje a una deidad yoruba. “Babalú” está asociado a las enfermedades contagiosas y es particularmente venerado en la santería cubana. Los procedimientos de su ritual se describen en la letra: diecisiete velas, un poco de aguardiente…

Los ritmos de conga de la canción se emplean en el culto a Babalú. Arnaz, de origen cubano, era a decir de algunos su más humilde esclavo.

 

Frances Baskerville

Ciertas brujas, como Barbara the Gray Witch y Louise Huebner, “la única Bruja Oficial de L.A.” (y del mundo), ponían en circulación hechizos en spoken word aprovechando la escena esotérica de finales de los sesenta. Frances Baskerville (nacida Cannon) propuso algo más atrevido: cantar predicciones. Frances adquirió poderes psíquicos después de que un camión la atropellara en 1979. Desde entonces se dedicó a mover objetos por levitación cientos de kilómetros y a rescatar niños (“más de nueve mil”), declarándose la mejor localizadora de gente en el estado de Texas. En sus ratos libres planeó ganar el Campeonato Mundial de Ajedrez por poderes extrasensoriales y grabó tres álbumes en los que revelaba al mundo de la existencia de naves extraterrestres en nuestro planeta, lo que de verdad sucedió el día de la muerte de Kennedy, la reconciliación de Marvin Gaye con su padre o que California sería tragada por el océano.

Gandalf the Grey

Gandalf the Grey

La brujería es un tema popular que viene copando portadas desde los tiempos de Nelson Riddle o Ruth Welcome, pero uno sintió durante mucho tiempo que faltaba algo: un brujo de verdad entre tanto olor a impostura.

Finalmente lo localizamos en la cubierta de esta rareza (The Grey Wizard Am I) autoeditada en 1972.

 

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