Gypsy Rock

Move your soul: canciones de la antigua religión (II)

No queríamos dar la impresión, en nuestra primera parte, de que el único paganismo del mundo se encuentra (o se encontraba) en los países del frío y la nieve. Hoy en día la Wicca y el odinismo han convencido a personas de todas latitudes de que la religión de sus ancestros es la brujería británica o los panteones nórdicos, aunque su tierra, más que dios del trueno, pida a gritos un dios del sol de justicia. Sin embargo, existen lugares con una historia aún más arcaica y misteriosa y a veces, ante las invasiones neopaganas del norte, los antiguos dioses han salido a la calle a reivindicar sus derechos.

Daemonia Nymphe

En Grecia el neopaganismo se tiñe de colores locales, y sería una pena que no lo hiciera a la vista del complejo y colorido panteón que en su día veneraron los helenos. Aquella religión presenta una diferencia respecto de otros paganismos europeos: sabemos mucho de ella. Esto es la vez una ventaja y un inconveniente: nos permite reconstruirla mejor, pero también deja menos espacio a la imaginación, factor decisivo a la hora de crear religiones y, especialmente, neorreligiones.

Aunque a simple vista pocas tradiciones de los griegos actuales se correspondan con las de sus ilustres predecesores, los neohelenistas sostienen que la religión de Zeus siguió siendo practicada en secreto hasta nuestros días. Hoy tratan de recuperar los históricos símbolos y templos, para horror de un cristianismo ortodoxo que es religión nacional en Grecia.

Daemonia Nymphe (Δαιμονία Νύμφη) es un dúo griego surgido en los años noventa con el objetivo de rescatar el espíritu de los cultos mistéricos de la Hélade, usando los instrumentos musicales de aquel entonces. Sin embargo, también hacen gala de una estética gótica, renacentista y darkwave: como siempre, la pureza es tanto más difícil cuanto más lejano el referente.

Nik Turner’s Sphynx

Originalmente asociado a la fascinante banda de space rock Hawkwind, el saxofonista Nik (Nicholas) Turner fue expulsado en 1976, al parecer por tocar a un volumen demasiado alto. No se le ocurrió otra cosa a este loco que irse a la cámara del rey de la Gran Pirámide de Giza (Egipto) a tocar la flauta. Esta vez los espíritus respetaron su interpretación. El reverb es natural.

No era el primer músico con inquietudes en grabar allí dentro (el new ager Paul Horn se le adelantó por poco), pero sí el primero que –decía– había usado el sarcófago como batería. La pasión egipcia de Turner no había hecho más que comenzar. Para Xitintoday (1978) reescribió fragmentos del Libro tibetano de los muertos y trató de encajarlos con aquellas grabaciones de flauta y sarcófagos egipcios aporreados. Empezó a llevar ropas pasadas cuatro mil años de moda y contrató como productor a Steve Hillage, que era uno de los muchos músicos de los locos setenta atraídos por Aleister Crowley (como revelará en Rainbow Dome Musick, 1979).

Por el camino, se le apareció el dios Osiris y le inspiró una melodía.

Terence McKenna

Terence McKenna, “el Timothy Leary de los 90”, fue un autor que alcanzó gran popularidad por argumentar que la conciencia humana dio un salto evolutivo al entrar en contacto con sustancias psicodélicas. Aunque nadie duda que la suya sí lo hiciera, su “hipótesis del simio colocado” no ha recibido gran crédito en la comunidad científica. Por otro lado, su teoría del origen extraterrestre de las esporas de los hongos (o, incluso, de su creación por extraterrestres para disfrute de la humanidad) ha llevado a algunos a preguntarse si realmente esos hongos son tan inofensivos como los pintan…

McKenna, como otras luminarias de la escena rave-psicodélica de los noventa, abogaba por un “revival arcaico”: un retorno a la simplicidad mágica y desacomplejada de las culturas chamanísticas, frente a la nociva tecnificación de la modernidad. El título de un single grabado con The Shamen en 1992 lo dejaba claro: “Re: Evolution”. Y si hubiera que darle un nombre a ese nuevo orden, nada mejor que el disco que produjo con Zuvuya: Shamania (1994).

Por supuesto, nada más lejos de una cultura chamanística tradicional que la oscura electrónica de estos lanzamientos. Lo repetimos: every revival is a rehearsal.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *