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Mosto, ajo y berza dan la bienvenida a la Navidad en Las Tablas

La Fiesta del Mosto vuelve a reunir a miles de personas en la barriada rural jerezana en la que el vino joven y los guisos caseros son los protagonistas.

La Fiesta del Mosto vuelve a reunir a miles de personas en la barriada rural jerezana en la que el vino joven y los guisos caseros son los protagonistas.

La cosa empezó como una reunión de amigos a mediados de los años 80. Una botella de mosto por acá, un guisó por allá, risas, villancicos… Lo cierto es que esa reunión, en la barriada rural de Las Tablas, se fue repitiendo año tras año. A los amigos se unieron otros amigos, y familiares, y entonces esa fiesta que antecedía a la Navidad se comenzó a hacer famosa en Jerez, por lo que pronto también comenzaron a llegar foráneos que lejos de ser rechazados fueron acogidos con los brazos abiertos. Lustros después, Las Tablas, Polila y Añina tienen marcado en rojo en el calendario su fiesta más importante del año. Una que mezcla el mosto, los villancicos, el ajo campero y la berza jerezana. Gastronomía y tradición fundidos en plena campiña para regocijo del cada vez más numeroso público que asiste a esta cita.

La Fiesta del Mosto reúne en este 2016 a 54 viticultores artesanos, el 70 por ciento de esta zona rural de Jerez. “Cuando termina la vendimia salimos a rebuscar la uva que no se ha cogido, siempre con el permiso de los propietarios, y siguiendo la tradición del pisado a pie y la fermentación elaboramos nuestros mostos. Raro es el vecino que no tenga una mediana de mosto (250 litros) en su casa”, señala Javier Ruiz, delegado de alcaldía de Las Tablas, Polila y Añina, minutos después de que el jurado, compuesto por miembros del Consejo Regulador, haya decidido otorgar el primer premio del concurso de mostos al viticultor Paco Galán.

Para entonces, hace ya rato que en el patio del colegio de la barriada no se cabe. Centenares de vecinos se reúnen en torno a mesas de playa, donde comen tortillas, chacina y aliños que han preparado en sus casas y que comparten con todos aquellos que se acercan a ellas. Hacen tiempo a que lleguen los ajos y los guisos de berza, una veintena de ambos, aproximadamente, que también entran en concurso de unos años a esta parte. Francisca Caro, de Las Tablas, concursa con una berza. Ya sabe lo que es ganar el primer premio, cuenta, así que este año participa con más tranquilidad. Para ella, la Fiesta del Mosto “es una alegría. Es echar el día todos juntos, pasarlo bien con los amigos y la familia y disfrutar de los guisos”.A unos metros, una enorme bota, situada en medio de la pista del colegio, es lugar de peregrinaje para muchos. Aquí cada uno se sirve lo que guste, ya sea en copa de fino, vaso de refresco o botella de agua. Son 500 litros de vino joven, donado por la cooperativa de Nuestra Señora de Las Angustias, así que no hay miedo a que se agote. En un escenario, un grupo de mujeres canta villancicos y a sus pies, la alcaldesa, Mamen Sánchez, acompañada de la delegada de Medio Rural, Carmen Collado, el delegado de alcaldía y vecinos de la barriada empiezan a servir los platos de ajo y berza que han participado en el concurso. El reloj marca las tres y media de la tarde, así que hay hambre. Una muchedumbre se arremolina en torno a vallas a la espera de que les toque un plato. “¡Alcaldesa, queremos una berza!”, espeta algún gracioso, mientras Mamen Sánchez no da abasto sirviendo platos.

En unos minutos el gentío ya ha sido servido. La fiesta sigue en Las Tablas. Sánchez y Collado suben al escenario y se suman al coro para cantar un villancico antes de entregar los premios a los mejores guisos. Abajo, la gente sigue comiendo y bebiendo. El sol, aun sin apretar calienta, así que sobran hasta los abrigos. Otro año perfecto en Las Tablas. Que sean muchos más.

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