Política

México y la guerra del huachicol

La actualidad de la mañana del 19 de enero nos ha despertado con una tragedia en México: como cabía esperar, el llamado huachicoleo u “ordeño” masivo, sistemático y hasta institucional de los ductos (oleoductos)  estatales de Petróleos de México (PEMEX) para extraer de ellos ilegalmente el combustible, cargarlo en camiones cisterna (pipas) y venderlo como gasolina ilegalmente, en bidones o en toda una red de gasolineras que compraban el contenido de estas pipas de combustible robado, ha tenido como consecuencia una explosión en un ducto subterráneo, que ha matado a 124 personas el día 18 de enero en Tlahuelilpan . A pesar de ello, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha anunciado que continuará su estrategia para acabar con la corrupción del huachicoleo.

México es un país rico en petróleo cuya industria de procesamiento no ha desarrollado lo suficiente, y ha dejado morir convirtiendo en chatarra algunas refinerías, para pasar a comprar tres cuartas partes de su necesidad de consumo diario , cifrada actualmente en 800.000 barriles diarios, en USA, por acuerdos de connivencia de anteriores mandatarios mexicanos con empresas estadounidenses.

Así pues, hoy sólo una cuarta parte se produce como combustible en México. el resto llega fundamentalmente por barco, y se distribuye por una red de “ductos” que atraviesan el país ,y en algunas zonas esto se complementa con el reparto por pipas, que es más costoso. Pero todo ese combustible lo suministra en México  la empresa estatal PEMEX, que durante décadas ha observado en sus ordenadores  como a esos ductos se le  colocaban tomas ilegales para robar el combustible, con los dirigentes de PEMEX mirando hacia otro lado, y dejando los ductos abiertos para su ordeño. Era un saqueo masivo, y casi institucional, que el año pasado hizo perder nada menos que  unos 65.000 millones de pesos. La corrupción en México ha sido inmensa, durante décadas:  cada área del gobierno estaba plagada de altos funcionarios que aceptaban todo tipo de sobornos, “moches“, para entregar obras públicas que no se hacían o no se acababan, medicamentos que no se suministraban, etc.

El huachicoleo tiene dos caras: por una parte es un robo organizado y sistémico, a gran escala, pero implica también a sectores de comunidades pobres, que buscan ahorrarse algo o bien ganar algún dinero, y a los cuales muchas veces se les permite “chupar” del ducto mediante el cobro de 500 pesos, por ejemplo. Así de pronto aparecen en un campo familias enteras con bidones para llenarlos de combustible. La tragedia de hoy, donde han fallecido ya 124 personas y otros 23 están heridos, es una buena muestra. En Tlahuelilpan había más de 800 hombres, mujeres y niños, familias enteras, haciendo cola para el huachicoleo. Pero generalmente la toma clandestina está controlada y explotada por el robo organizado.

A la llegada de AMLO a la presidencia de los Estados Unidos de México, el pasado 1 de diciembre, cada día se estaban robando unas 800 pipas de combustible, por este sistema. El presidente ha decidido acabar con el “huachicoleo” y ha ordenado el control y cierre de los ductos que estaban siendo ordeñados, a la vez que unidades del ejército y la marina vigilan los puertos, las instalaciones de PEMEX y la inmensa red de ductos del país. En dos semanas, ha bajado drásticamente el robo de combustible para situarse de aquellas 800 pipas a 30-40 pipas diarias.  Pero el control estricto de los ductos plantea problemas logísticos de distribución óptima de la gasolina, dándose hoy el caso de que hay suficiente inventario de combustible disponible en el país, pero éste  tiene problemas de distribución, habiéndose dado varias días de desabasto en algunas zonas, siendo especialmente conflictivo en la gigantesca Ciudad de México. Por otra parte, el narco, que diversificó sus actividades en México como una enredadera, no sólo trabaja ya la droga, sino la explotación ilegal de los ductos, y  otros negocios de pisos ilegales, etc. Estos días, están saboteando algunos ductos del Valle de México, y continúan los intentos de ordeño, aunque cada vez les resulte más difícil por la creciente vigilancia del ejército. Y a todo esto se añade una dificultad:  anteriores gobiernos permitieron el soterramiento de ductos, encima de los cuales hay garajes, bodegas, edificios, etc., y se está detectando que debajo se están realizando tomas ilegales, que suministran combustible a pipas , o bien directamente a redes de tráileres que reponen en esos lugares. La tragedia de ayer de Tlahuelilpan se ha provocado por la explosión al manipular ilegalmente uno de esos ductos subterráneos.

Especialista retirando una toma clandestina en un ducto.

Por tanto, el trabajo del nuevo gobierno de México contra la corrupción ha encontrado un primer y gran caballo de batalla en el fin del huachicoleo. Y para garantizar ese objetivo AMLO ha propuesto varias líneas de actuación:

1. El cierre de todas las gasolineras dedicadas a revender el huachicol :van más de 100 gasolineras cerradas. Parece increíble que en un país cuyo monopolio de gasolina lo tiene PEMEX existieran durante décadas gasolineras donde uno podía  repostar, y  que nunca compraban su gasolina a PEMEX. Y el Gobierno y PEMEX lo sabían, pero miraban hacia otro lado.

2. La vigilancia con medios militares de la inmensa red de ductos mexicanos, para evitar nuevos ordeños, y el seguimiento y control computerizados -que ya existía- pero se miraba hacia otro lado de la pantalla..

3. La detección por estos medios computerizados de nuevas tomas ilegales en ductos subterráneos,que son de más difícil vigilancia por el Ejercito.

4. La adquisición inminente -empiezan a llegar el lunes 21 de enero- de 500 nuevas pipas de distribución pública, para garantizar por esta vía  el 25% de la distribución,  y que el combustible alcance  así a toda la población, aún en circunstancias adversas por posibles sabotajes. Y unido a la compra de las pipas, la convocatoria -que se resuelve el martes 22 de enero- de contratación de 2000 chóferes para las pipas. Esto evitará cualquier desabasto puntual como los que se han  producido. Estas pipas, lógicamente, circularán con vigilancia militar.

Este es, como se ve, un primer gran reto donde el Presidente AMLO se juega su credibilidad ante el pueblo que le apoya. Esperemos que esta y otras grandes batallas sociales iniciadas sigan encontrando el pulso firme de Andrés Manuel López Obrador al frente de  la cuarta gran transformación de México.

Conferencia en directo del Presidente de México sobre la tragedia ocurrida en Tlahuelilpan

Para saber más visita el canal de Andrés Manuel López Obrador

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *