Opinión

Mercado de bocinas, desvergüenzas y cobardes

¿Crees que el vecino que aguantó los bocinazos, las octavillas por todo el barrio y los petardazos va a responsabilizar a la alcaldesa por lo sucedido? 

Querido amigo policía, te lo voy a decir de forma clara para que no quede lugar a dudas: estoy de acuerdo con lo que reclamas. Como trabajadores que sois habéis adquirido con el paso de los años unos derechos que son irrenunciables y como tales hay que defenderlos con uñas y dientes. No me importa los sueldos que tengáis o si, como dicen muchos, sois unos privilegiados o no. Sinceramente eso no me interesa en absoluto, en contraposición con la falta de medios materiales, personal y otras cuestiones que, como ciudadanos, nos deberían preocupar a todos. Y es normal y saludable que te eches a la calle y te manifiestes, que reivindiques y que presiones a los políticos a través de los sindicatos que te representan. Pero también deberías tener presente que en este tipo de acciones el apoyo y la simpatía social es vital e importante. Puede que tengas las cosas tan claras que ese extremo no te preocupa, pero a la larga resulta determinante, ya que los políticos, cuando les interesa, palpan el estado de la sociedad ante algo que les es adverso y lo usan de escudo si favorece a sus intereses.

¿De verdad piensas, o simplemente no te importa, que lo que ocurrió el día 22 en la plaza del Mercado te va a repercutir positivamente a nivel social? ¿Crees que el vecino que aguantó los bocinazos, las octavillas por todo el barrio y los petardazos va a responsabilizar a la alcaldesa por lo sucedido? ¿Acaso las pintadas por todas las calles adyacentes a la plaza son motivo de simpatía de parte de los que cada día presenciamos el deterioro de una zona que no le interesa a nadie y que, por intereses tuyos o de otros, se pretende convertir en un improvisado campo de batalla? Ya te digo yo que no y que, como suele suceder, las razones se pierden con las formas.

En paralelo nos encontramos, y van no sé cuántas veces, con la desvergüenza política, con el engañabobos de turno declarando que se realizan continuamente actividades en el Centro Histórico para revitalizarlo, dentro de las cuales los bustos de Cervantes y Shakespeare van a ser vitales. A menudo nos preguntamos si viven en Jerez los que dirimen el destino de la ciudad. ¿Han visto el estado de la plaza del Mercado? ¿No ven el deterioro social, fruto de los nulos procesos de seguimiento de los propios servicios sociales del Ayuntamiento? ¿No son capaces de prever que ese monumento va a ser pasto del vandalismo de forma inminente? Primero regeneremos la zona, pero de verdad, no desde los pajaritos que, a falta de cerebro, revolotean por el interior del cráneo de algún delegado. Revitalicemos, rehabilitemos, reconciliémonos con nuestro patrimonio y nuestra zona histórica. Veamos Riquelme y San Blas en uso, el barrio habitado y con vida. Convirtamos el centro histórico en referente turístico y cultural y, cuando todos estemos de acuerdo en que se ha llegado a ese estado de cosas, hablemos de decorar con monumentos, bustos, fuentes o jardines, pero no queramos comenzar a construir la casa por el tejado y a darle importancia a cosas que en absoluto la tienen. Dejemos de mercadear con la ilusión de las personas sensibles con su patrimonio, de sus vecinos, de la gente, en fin, que ya no se cree nada de nada y que sólo quiere hechos palpables. Y los hechos hasta ahora dicen que no se le destina ni un euro del presupuesto municipal a la regeneración del centro histórico, que todo se juega a concursos, a subvenciones y a palabrería barata.

Cervantes y Shakespeare, ¿revitalizadores? No, aquí lo único que revitalizaría serían acciones dirigidas desde la política más verdadera y comprometida, tomadas por políticos valientes con un mínimo de formación y vocación. Valor y determinación, he ahí la clave. Y es que, como escribió Shakespeare, “los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte una sola vez”. Porca miseria la nuestra.

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