Roedores de cultura

‘Memoria errante’, un mundo poético lleno de emociones, honestidad y magia

Isabel de Rueda Rubiales presenta su poemario Memoria errante en la Fundación Caballero Bonald. Estuvo acompañada por la editora Sara Castelar, el escritor Ricardo Rodríguez y los músicos Cristian Martínez y Mariela González

La escritora jerezana Isabel de Rueda nos presentó la noche del jueves su nuevo poemario. Cristian Martínez, al chelo, y Mariela González, voz y guitarra, amenizaron la lectura poética. Según Ricardo Rodríguez, estamos ante una escritora que: “Toca los tres ejes esenciales, lo sagrado, lo humano y la naturaleza, y esos elementos los conjuga de una manera casi mágica. Es como una sacerdotisa…Todo lo sacraliza. Con su poesía podemos escuchar el alma de las piedras.”  Isabel de Rueda ha publicado ya los libros Tu silencio en voces (Vitruvio, 2006),  Pisadas sobre lienzo (EH Editores, 2009),  A propósito del espejismo (Ayuntamiento de Espiel, 2011),  Pizarras de agua  (Editorial Premium, 2012), Horquillas en la Ventana (Los libros de Umsaloua, 2014),  Espejo de Mano (Ejemplar Único, 2017). Y también ha participado en antologías, como Nube; Un mar de mujeres (Ediciones en Huida, 2013), Con & Versos. Poetas Andaluces del Siglo XXI (La Isla de Siltolá, 2014), 28 Heterónimos esperando a Fernando Pessoa (Karima Editora, 2018) y Poeta en Nueva York,  Poetas de Tierra y Luna (Karima Editora, 2018).

La escritora Isabel de Rueda, junto al público en la Fundación Caballero Bonald. FOTO: MANU GARCÍA.

Sara Castelar, directora de la editorial Karima, nos explicó que Memoria errante es el número 7 de la colección Aisé, que reúne a poetas contemporáneos como Pablo Blanco, Dolores Almeyda, Chema Lagarón,  Rocío Muñoz Vergara, Iván Onia y Antonio Medinilla. El dibujo de la portada es del artista Jean Philippe Elantkowski. De Isabel de Rueda destacó su espiritualidad: “Ella es poesía en sí misma. Todo lo que hace se va impregnando de espiritualidad, misticismo, cercanía y belleza.” Esta capacidad no ha surgido por casualidad, sino que es el fruto de muchos años trabajando con versos, leyendo y estudiando poesía. Es una escritora que conoce muy bien la tradición y sabe utilizar todos los recursos técnicos. Además, en su poesía no solo habla de ella misma. En sus versos aparecen los lugares que habita y las personas con las que se relaciona en su vida literaria. “Todo ello se hace palabra profunda, densa y arraigada”, subrayó Sara Castelar. Memoria errante está dividido en tres capítulos: el primero es La sonrisa de la Esfinge, el segundo Un solo de trompeta y el tercero Sílabas de otoño. A través de una lectura pausada, podemos disfrutar de ese ritmo que se va generando poco a poco y que nos introduce en el mundo de Isabel, un espacio poético lleno de emociones, honestidad y magia.

A pesar de haber publicado ya varios libros, Isabel de Rueda reconoció sentirse “como una novia, feliz pero un poco asustada”. Nos leyó varios poemas de cada parte del poemario. Empieza el libro con un prefacio metapoético y una cita de Pessoa. “Los primeros poemas son de extensión corta y de carácter meditativo, reflexivos, algunos con cierto halo de angustia existencial”, aclaró la escritora. La Esfinge representa el enigma en el que estamos envueltos los humanos desde que nacemos: “Las personas somos islas, nacemos solos y morimos solos.” Los poemas tratan temas como el silencio, la memoria, el fracaso, la transexualidad, el vértigo y el miedo. La segunda parte del libro comienza con una cita de Cernuda, uno de los poetas que más ha influido a Isabel. “En esta parte el amor se manifiesta en sus diferentes vertientes”. También hay un poema dedicado a la ciudad de Chauen. Y es que este libro ha ido tomando forma a lo largo de varios años. No hubo un plan inicial para esta obra. La tercera parte comienza con una cita de Ángel González. El otoño es metáfora de la muerte, no solo de la biológica, sino de aquella que se refiere al fin de un ciclo. Hay poemas dedicados al maltrato machista. Otros hablan de nuestras abuelas y los tiempos que tuvieron que vivir. Otro trata de la decepción…

Volver

Volver atrás para mirarte,
lejos de autopistas, ese sendero
de pisadas primeras. Sola
para alcanzar la música de los pájaros idos,
sola
para abrirte por dentro y alcanzarte
en el tierno latido
de un paisaje olvidado.

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