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Medio siglo de Nazaret, el club que integró a la sociedad jerezana

La institución, que acaba de cumplir sus bodas de oro, se ha convertido con el paso de los años en todo un referente tanto en el plano deportivo como en el social.

La institución, que acaba de cumplir sus bodas de oro, se ha convertido con el paso de los años en todo un referente tanto en el plano deportivo como en el social.

Pocos pueden presumir de llevar tan bien la madurez que supone alcanzar los 50 años de vida. El pasado 1 de noviembre el Club Nazaret cumplía medio siglo de existencia y sus actuales dirigentes, así como los pasados, pueden estar satisfechos de todo lo que ha supuesto para Jerez esta histórica institución que aspira a soplar, como mínimo, otras 50 velas más.

Pero situémonos en los años 60 del pasado siglo. Estamos en el llamado Pago de Cabra Coja, entre la carretera de Cortes y el Camino de Montealegre, a las afueras de Jerez. El por entonces alcalde de la ciudad, Antonio Mateos Mancilla, y José María Cirarda, obispo auxiliar del cardenal Bueno Monreal, proyectan un club social y deportivo que pueda integrar a buena parte de las familias jerezanas de la época, con un espíritu similar al de algunos clubes del norte de España. Tras constituirse una junta provisional, se consigue el apoyo financiero de la Caja de Ahorros de Jerez, presidida entonces por Jesús Mantaras García-Figueras.

Apenas un año después de la colocación de la primera piedra, la que fue finca San Silverio es ya el Club Nazaret en una primera fase. El proyecto, del arquitecto municipal Fernando de la Cuadra, se erige sobre una parcela de 100.000 metros cuadrados con una inversión de 50 millones de pesetas. Las crónicas de la época destacan las modernas instalaciones polideportivas, con piscinas infantil y olímpica, pistas de tenis, parque infantil, vestuarios y club de matrimonios. Posteriormente se inauguraría la primera bolera santanderina, nuevas pistas deportivas, el gimnasio o un salón recreativo.“La idea de entonces, en una ciudad en la que no existía la clase media, era que tanto el señorito como su chófer pudieran disfrutar del club. El objetivo era integrar a la sociedad jerezana”, señala Juan Martín, 61 años, y presidente de la entidad entre 1998 y 2006. De su mano, el club vivió algunos de sus grandes momentos, como acoger dos eliminatorias de la prestigiosa Copa Federación de Tenis, todo un éxito que puso en el mapa tenístico mundial a Jerez por unos días, aunque Martín recuerda a su pesar lo cerca que estuvo también el club de ser sede de la Copa Davis. Y aunque desde la Federación Española prometieron en su día que Jerez y el Nazaret acogerían en un futuro este importante torneo, reconoce que ya es prácticamente imposible por la fuerte inversión que hay que poner sobre la mesa. “Eran otros tiempos, había más dinero y era más fácil conseguir subvenciones”. Aun así, la Copa Federación no fue mal consuelo. Todo lo contrario. Dejó superávit y tres pistas de tierra batidas homologadas, algo de lo que pocos clubes en Andalucía pueden presumir.

Los primeros años del Club Nazaret son idílicos. Acompaña el plano social, con muchísimos socios inscritos, y también el económico, puesto que la Caja de Ahorros de Jerez había aportado 100 millones de pesetas. En cuanto a lo deportivo, también es sinónimo de éxito, con equipos de hockey sobre patines, baloncesto femenino y tenis de mesa en categoría nacional y algunos en la máxima división de su especialidad, caso de este último. Las modernas instalaciones también acogen diferentes torneos y campeonatos nacionales e internacionales y por aquí pasan deportistas como los tenistas Orantes y Santana o grandes personalidades ligadas al deporte como Juan Antonio Samaranch. Esto convierte al Nazaret no solo en un referente en Jerez, sino en toda Andalucía.“Pocos jerezanos te encontrarás que no hayan sido alguna vez socios del club”, señala su actual presidente, Manolo Perdigones. Tras su inconfundible bigote se encuentra un enamorado del club, que, sin embargo, poco pudo disfrutarlo durante su etapa como futbolista más allá de los veranos. Ahora, junto a su junta directiva, trabaja por superar los duros años de la crisis que provocaron que hasta 400 familias se dieran de baja. Para evitar que la sangría de socios fuera mayor hubo que apostar por rebajar las cuotas, pero se consiguió no despedir a ningún trabajador —100 en verano, 60 el resto del año— y mantener las muchas actividades y escuelas deportivas que el club tiene en marcha, a saber: tenis, pádel, baloncesto, equitación, tai jitsu, muay thai, baile latino, flamenco…

“Económicamente estamos saliendo de la UCI. Los dos últimos años hubo un par de errores que tuvimos que subsanar, pero si todo sigue así el año que viene irá mejor. 2017 cerrará con superávit, pero aún hay que ir quitándonos deudas”, señala el director del club, Alejandro Villagrán, que recuerda todo lo que hay que invertir anualmente para ir poniendo al día todas las instalaciones. “Los socios no tienen conciencia de las horas que se echan aquí y el trabajo que tiene el club”, añade Juan Martín, que durante su mandato también tuvo que lidiar con las consecuencias de la crisis de los primeros años 90. “Cuando entré no había ni para pagar salarios. Al haber menos socios, había menos dinero y se podía invertir en menos actividades, que a su vez hacía que hubiera muchos menos socios aún. Era la pescadilla que se mordía la cola”.A día de hoy, el Club Nazaret tiene unos 10.500 socios —“muchos más que habitantes tienen algunos pueblos pequeños”, afirma, no sin razón, Perdigones— y Alejandro, según ha investigado, calcula que en este medio siglo unos 50.000 jerezanos han formado parte, alguna vez, de su masa social. “Por aquí, un día normal de invierno pueden pasar 600 personas. Algunos vienen a jugar a tenis, pádel, a equitación, pero otros vienen a echar el rato, a leer… Y en verano imagina los que pasan por aquí”, señala el presidente. “El Club Nazaret es un emblema de la ciudad. Es premio Jerezanísimo por la Cadena Ser, Jerezano del Año por Onda Cero y Ciudad de Jerez por el Ayuntamiento, además de haber sido reconocido por diferentes federaciones”, añade orgulloso Juan.

Pero desde el club no se miran el ombligo ni viven de las rentas. Ven el futuro con optimismo y hay ganas de seguir trabajando y de dotar de nuevas infraestructuras que modernicen al club. En proyecto están seis nuevas pistas de tenis, y en mente, un anhelo de años: poder construir una piscina cubierta. “Nos lo recuerdan muchos socios. Se hará, no sabemos cuándo ni cómo la financiaremos, pero se hará”, señala tajante Alejandro Villagrán.

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