Sociedad

‘Medicina’ ecuestre contra la discapacidad: “Más que una terapia, es lo bien que se lo pasa”

El centro integral El Juncal, en Jerez, lleva más de doce años impartiendo terapias equinas para personas con diferentes tipos de discapacidad. "Cuando empezó no manejaba el tronco para nada", relata la madre de uno de los usuarios de las instalaciones

“Cuando normalizas una situación y le das a la persona los recursos que necesita todo funciona y somos iguales”, esta es la fórmula con la que Alma Narbona lleva doce años realizando terapias ecuestres en el centro integral ecuestre El Juncal. En una entrevista concedida a lavozdelsur.es explica las ventajas que ofrece a personas con algún tipo de discapacidad psíquica y motora.

“Una madre me contaba que cuando su hijo entraba en el recinto se le quitaba la discapacidad”, comenta Alma, recordando el desempeño que realizan en este centro multidisciplinar. “La terapia combina el contacto directo con el animal, la naturaleza y la motivación del usuario”. Esto último es refutado por todas las familias que acompañan a sus hijos e hijas a las clases. La hipoterapia o terapia ecuestre es una técnica empleada por profesionales para promover la rehabilitación de personas de todas las edades a nivel neuromuscular, psicológico, cognitivo y social, por medio del caballo como herramienta terapéutica.

En el caso de Iván, un pequeño de doce años que lleva desde los tres recibiendo esta terapia, el cambio ha sido grande. Su madre comenta como ha ganado autonomía y tras muchos años de esfuerzo su espalda consigue mantenerse recta cuando está sobre el caballo, “cuando empezó no manejaba el tronco para nada”. También puede sostener las riendas algo que “no ocurría antes”. Además, las clases le han ayudado en todos los sentidos yUna  no solo en el físico, “ahora se siente seguro y autónomo, tiene una mayor sensación de libertad”.

El padre de Iván le ayuda a desmontar al finalizar su clase. FOTO: MANU GARCÍA

De hecho, la afirmación más repetida entre las cinco familias que llevan a sus hijos la tarde del jueves a clase es la alegría que los acompaña durante todo el día antes y durante su estancia en el Juncal. “Los juegos se hacen en plena naturaleza y los motiva a interactuar con sus monitores”, apunta la madre de Álvaro, un pequeño que también lleva un tiempo recibiendo esta terapia. En su caso tiene un retraso psicomotor y su fisioterapeuta le recomendó esta actividad desde Upacesur.

La mayoría de los alumnos y alumnas que reciben esta terapia cuentan con la ayuda de una beca, en el caso de Iván, Antonio y Joaquín la hermanadad del Rocío de Jerez, a través de su bolsa de caridad, lo hace posible. La gerente de el Juncal explica que “las clases son individuales y salen unos 70 u 80 euros dado los costes que hay que afrontar. Así, el 50% de los costes están subvencionados por el propio centro y por ello hemos tenido que delimitar las plazas. Actualmente hay 20 usuarios con distintas discapacidades que compaginamos con el resto de actividades ecuestres que se llevan a cabo en el centro”.

Álvaro interactuando con la naturaleza durante sus ejercicios en clase. FOTO: MANU GARCÍA

La hipoterapia, un tratamiento natural y muy efectivo

“Más que una terapia, es lo bien que se lo pasa”, afirma la madre de Antonio, otro de los alumnos que recibe clases los jueves por la tarde. En su caso, al comenzar “estaba totalmente doblado y ahora está mucho mejor, le motiva mucho y lo hace con gusto“. El uso de los caballos para mejorar enfermedades se remonta al siglo XVII y Alemania fue la cuna del desarrollo de estas terapias. Además este tratamiento abarca varios campos, “desde la hipoterapia, el volteo terapéutico hasta la equitación adaptada (deporte de la hípica adaptado al usuario)”, explica Alma. Todo depende de las características de la persona que vaya a recibirla, “puede ser deporte de alto rendimiento adaptado o una terapia, depende de la afectación del usuario”.

La psicopedagoga y gerente de El Juncal detalla que “hay personas que no tienen la autonomía suficiente para llegar al deporte hípico, pero la gran mayoría lo consigue”. Recuerda los beneficios que provee esta actividad que se desarrolla en plena naturaleza y en contacto directo con el animal, poniendo especial atención a la motivación de los usuarios que la practican. “Si levantar el brazo es para coger un objeto o cepillar las crines de un caballo, los niños se implican más”. Y aquí radica una de las grandes ventajas del tratamiento, dado que “en las personas con necesidades es más difícil de conseguir esta motivación, no cuentas con su esfuerzo y es más complicado, pero poco a poco lo vamos consiguiendo”.

Otro de los puntos más destacables de este tratamiento está en la evaluación individualizada que se realiza previamente con cada usuario. “Cada uno es diferente y por eso elaboramos unos objetivos y planificamos sus actividades dependiendo de sus necesidades”, explica Alma, “uno necesita mejorar su control postural y para otro hay que mejorar el control de la impulsividad o la aceptación de normas”. Asimismo, en casos de usuarios con discapacidad psíquica como síndrome de Down, por ejemplo, “intentamos enseñarles estas técnicas ecuestres básicas para que puedan integrarse en un grupo y comenzar a trabajar otras capacidades”.

Joaquín antes de comenzar su clase. FOTO: MANU GARCÍA

Asi, los pasos a seguir cuando un usuario se interesa por la hipoterapia en El Juncal parten de una entrevista informativa sobre la terapia, a continuación se realiza una recopilación de la información y se consigue una autorización médica. “Hace 20 años teníamos muchos problemas pero ya no, de hecho, hay pediatras que recomiendan esta terapia”. Asimismo, la gerente de la escuela ecuestre recuerda los problemas que puede acarrear el realizar este tipo de terapia sin un personal cualificado, “dar un paseo a caballo no es hacer terapia”, asevera, “tiene un riesgo y un coste, porque el usuario puede correr peligro y el trabajo de años de rehabilicación puede desaparecer”. En El Juncal la hipoterapia es desarrollada por un equipo multidisciplinar, “aquí somos una psicopedagoga, tres técnicos deportivos y una fisioterapeuta que puntualmente dirige las sesiones”.

“Hace 50 años en Alemania, las terapias ecuestres estaban recetadas por la Seguridad Social”, comenta la psicopedagoga, “hace casi un siglo se vió que los enfermos que se transportaron de la guerra a caballo y no en carreta se recuperaban antes, es decir, los beneficios comenzaron a verse hace años”.

Un centro enfocado en la integración

Actualmente El Juncal tiene alumnos de todas las edades, desde los 18 meses para realizar estimulación temprana hasta los 80 años. La orquilla es amplia y la oferta muy variada ya que este centro ecuestre apuesta completamente por la integración de todos sus alumnos. “Tenemos alumnos de todas las edades porque no somos nadie para decirle que no, bastantes no le han dicho a estas personas”.

Alma afirma con una sonrisa que “las personas con discapacidad en este centro son una más y la terapia ecuestre es solo una pequeña área de todo lo que hacemos”. En el centro también se realizan actividades como el Aula de la naturaleza y la equitación, en ella conviven todos los niños del centro y para los chicos con discapacidad “si necesitan apoyo se les pone, pero pasan toda la mañana del sábado haciendo tareas de cuadra con sus compañeros”. “Creo verdaderamente que es una gran riqueza para el resto de alumnos, a veces no conocen a ningun niño con capacidades especiales y para estas personas es una gozada”.

Además, el Juncal cuenta con un área llamada el Pony Club, pionera en la zona, que organiza a lo largo del año numerosas excusiones, actividades y visitas, dentro del mismo se encuentra la actividad señalada con anterioridad y que auna el trabajo y disfrute de todos los usuarios del centro. También cuentan con clases de doma, pupilaje, competiciones, cursos de auxiliar de terapias ecuestres, e incluso un módulo de dirección de grupo por el medio rural.

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