Voces de Aquí

“Me hace mucha ilusión que haya gente que se ha tatuado el logo del Primavera Trompetera”

El gestor cultural jerezano Miki Gutiérrez celebra el quinto aniversario de uno de los festivales más celebrados del panorama nacional. Concibe el evento, que reunió en tres días en su última edición a 35.000 personas, como una "experiencia" y apuesta por seguir creciendo

El Primavera Trompetera Festival vuela alto. Entre un festival de Londres y un Real Madrid-Ajax de Champions League, el evento musical jerezano se ha colado entre los planes destacados de las páginas de Ling, la revista que la aerolínea Vueling reparte entre su pasaje en sus vuelos europeos. Es otro logro más de la organización de un festival ecléctico y garrapatero que cumple cinco ediciones este 2019 y que el año pasado, pese a un incómodo aplazamiento por las malas previsiones climatológicas, logró reunir a unas 35.000 personas en el aparcamiento del Circuito de Jerez. El gran culpable de todo esto se llama Miki Gutiérrez, un joven emprendedor jerezano, de 36 años, con cara de no romper un plato, pero que empieza a resonar con cada vez más fuerza en la industria festivalera española, un fenómeno por cierto muy al alza en los últimos tiempos.

Hizo un grado superior de Salud Ambiental y, “por circunstancias”, acabó todo el año montando festivales por Andalucía. El primero, el más madrugador del panorama nacional, abre sus puertas del 11 al 13 de abril, en plenas vísperas de Semana Santa en Jerez. Luego, será el turno del Brota Music, en la costa noroeste, en Rota (Cádiz), 9 y 10 de agosto; y para rematar, el Chanquete World Music, el 14 de septiembre en Nerja (Málaga). Para una de las ediciones más ambiciosas y variadas del Primavera Trompetera, Gutiérrez ha diseñado un cartel que encabezan Alborosie y Apollo 440, junto con otros nombres como Mala Rodríguez, Juanito Makandé, El Canijo de Jerez, SFDK, Reincidentes o Def con Dos.

Pero aparte de lo que suene en sus escenarios y de lo que se baile y se cante abajo, habrá concurso de disfraces, enormes colchonetas hinchables, artesanía, food trucks con comidas del mundo, zona de acampada, lanzaderas al centro de Jerez y hasta acuerdos con hoteles de la zona para quienes pretendan descansar algo esos días. Es lo que Miki llama la “experiencia del Primavera Trompetera”. Esto es, mucho más que un festival de música en varios días. Por eso, ya hay autobuses confirmados con salidas desde diversos puntos de Andalucía y Madrid. Y por eso, crece sin parar año tras año, y ya persigue en esta edición superar la barrera de los 50.000 asistentes. Empezó con una oficina pequeñita y ahora, cinco años después, habrá trabajando unas 400 personas en tres días de gran fiesta de la primavera en Jerez.

Cinco años ya y el niño va creciendo…

Cinco años ya, parece mentira. La verdad es que estamos muy contentos de cómo van saliendo las cosas y con la ilusión de volver a abrir las puertas en abril. Aún quedan confirmaciones y este año, con respecto a la previsión de ventas, estamos muy contentos porque vamos con los mejores números de los cinco años. Después de los números del año pasado, que rondamos las 35.000 personas pese al aplazamiento, esperamos superar esa cifra en esta edición. Estamos seguros de que lo conseguiremos.

El aplazamiento del año pasado fue como la prueba de fuego de la madurez que ha alcanzado el festival, ¿no es así?

Claro, a pesar de todos los inconvenientes de lo que supone un aplazamiento para el público y los artistas, nos ha servido a la organización para hacer más marca. Nos hemos hecho mayores viendo cómo suspendíamos un festival por las malas condiciones meteorológicas y éramos capaces de posponerlo para unos meses más tarde. En los últimos diez años, festivales así, con cierto número de asistentes, que se habían pospuesto al final no llegaban nunca a celebrarse. Nosotros conseguimos celebrarlo, todo salió muy bien y este año esperamos que vengan no solo quienes no pudieron venir el año pasado por el cambio de fecha, sino todos los que disfrutan todos los años y que va creciendo junto al Trompetera. Traemos el cartel con más variedad de las cinco ediciones, con un montón de rock que nos demandaban, un montón de mestizaje, fusión, electrónica, rap, reggae, trap…

¿Cómo se lleva estar todo el año volcado con tres festivales?

Con mucha ilusión, porque cada festival tiene su momento: el Primavera Trompetera es como el inicio de la temporada, es el más grande de los que hacemos, somos una empresa jerezana y nos lo tomamos como el niño bonito, por decirlo de alguna manera. Pero luego también nos volcamos en dos festivales muy atractivos, el festival sostenible de Rota, Brota Music, y el Chanquete World Music, que es a mediados-finales de septiembre y ahí cerramos temporada. Siempre muy liados pero con mucha ilusión.

Con 36 años, lleva más de diez trabajando en la gestión cultural y de eventos. ¿Cómo surgió esto?

Estudié algo que no tiene nada que ver, iba enfocado a temas ambientales, un grado superior de Salud Ambiental, pero empecé, por circunstancias, trabajando en temas de hostelería relacionado con conciertos, luego en salas, con pequeñas producciones con artistas, fui programando conciertos de 30, 40 o 100 personas, y a base de muchos errores hemos ido creciendo. Tras esa experiencia monté mi empresa hace seis años, Tritón Live Music, y seguimos creciendo, esperando que esta edición sea un paso más para afianzar el Primavera Trompetera.

Han llegado a un acuerdo con una cadena de hoteles para esta edición, como otra alternativa de hospedaje durante el evento. ¿Es un reenfoque del público objetivo, que no venga a Jerez solo el mochilero con la tienda de campaña?

Tenemos muy claro que el festival no es solo un escenario donde un artista se sube y alguien disfruta con su música. Esto es una experiencia y lo manejamos como tal. Invitamos a la gente a que venga a conocer Jerez; les damos todas las posibilidades de que, a través de hoteles, autobuses al centro…, visiten la ciudad y el entorno. Que tengan todas las comodidades para disfrutar de una experiencia. Este año también inauguramos una zona de atracciones con colchonetas hinchables… No son solo conciertos: es artesanía, comprar ropa, complementos, degustación de comidas del mundo en los food trucks… hay gente que viene al Trompetera y se va en lanzadera al Minotauro y coge el tren a la playa. Se trata de disfrutar de la música, de conocer gente nueva, y también de disfrutar de lo que ofrece Jerez y la provincia. Este año, además, estamos recibiendo muchos comentarios y mails de gente que va a venir al festival y va a aprovechar para alargar la estancia durante las vacaciones de Semana Santa. Cada vez viene más gente de fuera de Andalucía y esto al final es una manera más de potenciar el turismo.

El gestor cultural jerezano, tras la entrevista con lavozdelsur.es / FOTO: MANU GARCÍA

Y no es lo típico que se espera de Jerez.

Exacto. Jerez tiene grandes eventos y fiestas tradicionales propias, pero hay otras posibilidades de atraer a gente a nuestra ciudad. Después de las Motos, la Semana Santa, la Feria y las Zambombas, el evento con más afluencia de asistentes en menos días el Primavera Trompetera Festival. A veces nos cuesta que nos tengan en cuenta. No nos quejamos del trato de las administraciones, pero hace falta un empujón porque es un evento que mueve mucho, conseguimos llenar los hoteles durante un fin de semana, y seguimos creciendo cada año.

¿Os habéis sentido solos en este tiempo en cuestión de apoyos institucionales?

Bueno, simplemente pensamos que quizás haga falta un empujoncito más para lo que representa ya el festival.

¿Tiene espacio esta ciudad para incrementar más oferta de este tipo, especialmente en relación con la cultura?

Por suerte, creo que en Jerez cada vez se van haciendo más cositas, tanto de forma privada como pública. Creo que en los próximos años, si se sigue trabajando de esta manera, donde por ejemplo este año se han celebrado los festivales de Intramuros y el Xera Festival, pues le vendrá bien a la ciudad. No solo tener lo típico, sino también otras propuestas alternativas que van surgiendo. Aquí se aprecia todo tipo de cultura y se demanda. Y hay que conseguir que todo eso sirva además para poner a la ciudad en el mapa cultural, que venga gente de fuere, y generemos riqueza y turismo.

“En Jerez se aprecia todo tipo de cultura y se demanda. Y hay que conseguir que todo eso sirva además para poner a la ciudad en el mapa cultural, que venga gente de fuere, y generemos riqueza y turismo”

Uno de los grandes logros en estas últimas ediciones ha sido la ausencia de incidentes. Había prejuicios siempre al principio con estos formatos, pero la realidad es que nunca ha habido nada reseñable en este sentido.

Para nosotros, la seguridad es muy importante, siempre en cada evento casi triplicamos este tema en cuanto a lo que nos marca la normativa; e intentamos ponérselo fácil a todos los asistentes, ya que no solamente queremos que sea un evento seguro, sino además tener muy en cuenta a las personas que vienen con niños o que tienen movilidad reducida. Tenemos eso muy medido para que esto sea una gran fiesta, sin incidencias ni accidentes.

¿Qué es lo más raro que te ha pasado en estos años, y que puedas contar, en el ‘backstage’?

(Risas) Pues… no sé, qué te cuento. Hay millones de anécdotas y mejor que se queden en anécdotas de camerino, pero una cosa que me hace mucha ilusión es que cada vez lo tenemos más fácil con el tema artístico, porque todo el mundo quiere a venir a Jerez, están muy contento con el trato que le damos; y, por otro lado, hay otra cosa, que es que la gente que viene al festival se tatúa el logo. He llegado a ver a gente que nos ha mandado o etiquetado en fotos después de haberse tatuado el logo, la mascota, del Primavera Trompetera. Te hablo de 40 o 50 casos. Hace cinco años eso era impensable. Cuando alguien se tatúa la marca o la mascota es que le ha cogido mucho cariño al evento, ha hecho esto muy suyo.

¿En su vida diaria es muy ‘garrapatero’?

En cuanto a la música, intento escuchar de todo porque es mi trabajo. Todo lo que nos mandan, que puede haber unas 15-20 propuestas semanales, intento escucharlo, pero sí que me gusta la filosofía garrapatera de la calle, de tomar el sol con los amigos, y ahí es un poco donde nace la filosofía del festival. Celebrar la llegada del buen tiempo con música y amigos.

Me imagino que el objetivo final es llegar a aquellos cartelazos del Espárrago Rock…

La idea era echar raíces en estos primeros cinco años y, a partir de ahora, seguir creciendo con artistas internacionales. No tenía sentido empezar con cosas muy grandes y que luego desapareciéramos. Es mejor ir creciendo con nuestro público pasito a pasito. Crecer en seguridad y confort, y en mejora de la experiencia completa.

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