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Madre e hijo, unidos para producir comida “de verdad”

Francisco José Muñoz y María de los Santos fundan en Alcalá de los Gazules la marca de conservas 100% naturales El Pueblo, botes de platos caseros con la intención de fomentar un consumo sin conservantes

“Me da muchísimo coraje que la mayoría de la alimentación sea insana. Cada vez que coges una lata, está llena de conservantes, de porquería, y me dije, voy a hacer comida normal”. Hace años que Francisco José Muñoz, natural de Alcalá de los Gazules y de 30 años de edad, lleva rumiando la idea de crear una marca de comida casera que pueda llegar a todas las casas. Y en mayo de este año consiguió hacerlo realidad con la ayuda de su pareja, Ana Belén Muñoz, de 22 años, y la mano de su madre, María de los Santos Rodríguez, de 55. Pero antes de embarcarse en este proyecto, Francisco trabajaba en una cerrajería que abrió en 2007. “Sin embargo, yo no me veía de viejo trabajando en la cerrajería, en lo alto de los tejados”, comparte. Y es que cuando tuvo los suficientes ahorros para materializar su firma de conservas, cerró su negocio y emprendió su marca El Pueblo. “El Pueblo, en referencia a que todo el mundo asimila que la comida de pueblo es más sana, más natural”, detalla.

Compró una fábrica en el polígono industrial La Palmosa, en Alcalá de los Gazules, y comenzó a producir unos 300 kilos de venado al ajillo a la semana. “Las recetas son todas de mi madre, que es la cocinera”, indica, al tiempo en que cuenta también los saltos laborales de su madre: “Ella se ha criado en el campo, mis abuelos siempre han tenido cabras y ella ha sido cabrera desde chica”. Hasta que un día sus hijos le buscaron un local en Alcalá para que ella regentara su propio asador de pollos. El Picoteo se llamaba. Durante los últimos cinco años María no paró de trabajar de lunes a domingo. “Ella lo hacía todo a mano: croquetas, empanadas, tortillas de patatas que eran famosas en el pueblo…”. Todos estaban encantados con la cocina de María, pero ella acababa agotada y sin poder disfrutar de los fines de semana. Fue por ello que Francisco que le comentó la idea a su madre, para que esta fuera una pieza fundamental del proyecto: la mano cocinera de los botes de conservas de chicharrón en aceite de olvida, carne de cerdo en tomate o garbanzos con choco.

“Pero esto ha sido una locura mía, porque me dio por la alimentación sana, la de verdad, la que cada vez hay menos”, confiesa Francisco entre risas. Pero, ¿por qué producir conservas sin conservantes? “Porque, de qué forma hacer comida completa que se coma en cualquier sitio, a cualquier hora. En la actualidad nosotros, nuestra generación, no tenemos tiempo para hacer de cocinar, y claro, qué mejor que un bote de conserva de carne casera”, contesta. Francisco piensa que “la mayoría de las enfermedades que hay hoy en día es por lo que comemos” y busca erradicar el consumo de comida insana, “de mentira”, con la producción de la comida casera que cocina su madre y que él comercializa en distintos establecimientos. Hasta ahora, El Pueblo está presente en toda la provincia de Cádiz, Ceuta, Melilla, Sevilla, Málaga y Madrid. “Pero mi objetivo es llegar al alcance de todo el mundo, que todos puedan comer nuestros productos y que sea lo más sano posible, que no sea un Yatekomo de esos. Comida sana por favor”, destaca. Relata que los vecinos de Alcalá de los Gazules no notaron el cierre de su cerrajería, pero sí echan de menos las famosas tortillas de patata de María. “Las comidas que mi madre hacía no vuelven”. Sin embargo, Francisco comenta que la localidad “consume bastante, mucho más de los que esperábamos, nuestro producto”. Un alimento que aunque nació con la intención de ser devorada por los jóvenes, Francisco es consciente de que al final su producto está dirigido a un público de poder adquisitivo medio alto, ya que el precio de los botes de conservas oscilan entre los 6 y 8 euros. “Y claro, tampoco quiero alejarme de mi idea principal, por lo que quizá saque próximamente una línea de productos más económicos”, adelanta. No llevan ni un año con el negocio, pero gracias a la diferenciación que hacen gracias a su producción natural y el sabor de sus guisos, El Pueblo es todo un éxito. “Sudor y lágrimas nos está costando”.

“La alimentación cada día es más mentira, y yo tenía que hacer algo”

Todo lo han conseguido sin la ayuda de las instituciones y ahora están haciendo experimientos, probando nuevos platos, como por ejemplo una carrillada de retinto. Francisco también señala que todos los productos que utilizan son de comercio local y provenientes de toda Andalucía. “Hacemos esto para que la gente coma comida de verdad”, insiste el fundador de El Pueblo. “La alimentación cada día es más mentira, y yo tenía que hacer algo. Y gracias a Dios tengo a mi madre, con la que puedo hacer comida de verdad, decente, y no la que hay hoy en día”, concluye.

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